• RSE, REPSA Derechos Humanos

    REPSA Derechos Humanos

    Empresas en la picota por violaciones a los Derechos Humanos 

    REPSA Derechos Humanos. Si se trata de ser objetivos, hay que decir que la relación entre las empresas y los temas vinculados con los Derechos Humanos tiende a cambiar drásticamente, debido a dos factores básicos:

    1. Los Tratados de Libre Comercio (Como el DR-CAFTA) y
    2. El desarrollo de los programas de Responsabilidad Social Empresarial (RSE). Esta es definida por la Comisión Europea como un “concepto por el cual las empresas integran, en forma voluntaria, la temática social y ambiental en sus operaciones comerciales y en sus interacciones con otros actores interesados”.

    Estos programas surgieron en los años 50 del siglo pasado, y se limitaban a cierta práctica filantrópica de las empresas para beneficiar a sus empleados y en algunos casos a ciertas comunidades. Pero ahora, en pleno siglo 21, la RSE promueve la incorporación de los derechos humanos -incluso los sociales y ambientales- como parte integral de las estrategias empresariales.Esto no es con el fin de cumplir un imperativo moral o ético, sino como una buena práctica empresarial para minimizar riesgos y mejorar el desempeño de la compañía.

    Algunos autores como Jana Silverman (de una ONG denominada Social Watch) y Álvaro Orsatti, de la Confederación Sindical de Trabajadores y Trabajadoras de las Américas, añaden que el cambio en el concepto y práctica de la RSE es “trabajo de periodistas y organizaciones de la sociedad civil que expusieron las graves violaciones de derechos, directa o indirectamente cometidas por los actores empresariales, lo que llevó a protestas generalizadas e impulsó la demanda de un mayor control social de las empresas”. http://www.socialwatch.org/es/node/918

    Algunas de las primeras iniciativas de la sociedad civil fueron exigir la rendición de cuentas de las empresas responsables por los abusos de los derechos humanos, como Nike en Indonesia y otros países del sudeste asiático y en la presunta complicidad de la Royal Dutch Shell en la ejecución de Ken Saro Wiwa y otros activistas de derechos humanos en Nigeria.

    La reacción típica de las empresas señaladas en estos casos, fue tratar de mitigar el daño a sus operaciones y su imagen, estableciendo principios y prácticas como “códigos de conducta” e “informes de sustentabilidad” para prevenir que volvieran a suceder acontecimientos similares. Sin embargo, muchas empresas que no fueron afectadas por ese tipo de campañas, han adoptado medidas similares. Por ello, en 2017 ya no es extraño encontrar informes detallados sobre su desempeño social y ambiental, siguiendo las pautas de la Global Reporting Initiative.

    Las organizaciones de la sociedad civil, desde 1992, iniciaron juicios civiles contra las corporaciones transnacionales desde un criterio poco usado de una ley estadounidense llamada Alien Tort Claims Act (ATCA), invocada y reafirmada en los años 80 en un caso que involucraba a individuos y la sucesiva aprobación de la Ley de Protección de las Víctimas de Tortura. Esta legislación da derecho a los tribunales estadounidenses a dictaminar en casos de graves violaciones a los derechos humanos, independientemente de la nacionalidad de víctimas y victimarios.

    Empero, ninguna empresa ha sido encontrada culpable de acuerdo a la ATCA. De 36 casos presentados, 20 fueron sobreseídos, unos porque los delitos no entraban dentro del ámbito de la ley (porque sólo se aplica a violaciones de normas “específicas, universales y obligatorias” como tortura, genocidio, delitos de lesa humanidad y ejecuciones sumarias) y otros, por motivos relacionados con una ley de prescripción aplicable o la incapacidad de presentar pruebas suficientes que unieran a la empresa con el delito cometido. Empresas como Drummond Mining y Chevron, fueron encontradas no culpables por el jurado. En los restantes casos las empresas llegaron a un acuerdo extrajudicial o el proceso aún continúa.

    Algo positivo, en todo caso, es que se han alcanzado acuerdos privados por la vía extrajudicial (como en el caso contra la Shell por el asesinato de los activistas nigerianos y en que la empresa efectuó un pago de US$15.5 millones a las víctimas. Estos son importantes precedente para el uso de mecanismos legales innovadores que podrían preparar el terreno para la creación de nuevos foros que aportarían soluciones a las víctimas de graves violaciones de derechos humanos cometidas por empresas comerciales.

    La necesidad de un cambio

     Aunque no todos los mecanismos presentados son igualmente eficaces para proteger y promover los derechos humanos y laborales fundamentales a que están obligadas las empresas, al menos puede argumentarse que la generación de iniciativas empresariales vinculadas a este modelo ha ayudado a introducir los temas de derechos humanos en la cultura empresarial. Para algunos sindicatos la RSE no sustituye leyes de protección de derechos humanos vinculantes a nivel nacional que sean coherentes con las normas internacionales, al menos no mientras no vayan acompañadas de sistemas judiciales fuertes e independientes.

    Lamentablemente, muchos gobiernos prefieren no emprender acciones fuertes para exigir la rendición de cuentas de las empresas responsables de violar sus obligaciones de derechos humanos, porque temen que la inversión extranjera se desvíe hacia países que son más permisivos a la hora de hacer cumplir los derechos. Esto crea una “carrera hacia el fondo”, una competencia entre países y empresas para reducir normas regulatorias con deplorables consecuencias en cuanto a la promoción y la protección de los derechos humanos y estándares laborales.

    No obstante esta tendencia, la solución es cambiar los paradigmas del marco de derechos humanos para las empresas y del modelo económico en general. Un tratado internacional exhaustivo, formulado dentro del sistema de derechos humanos de la ONU, podría clarificar las obligaciones sobre derechos humanos de las empresas, sin menoscabo de las numerosas iniciativas de RSE que han surgido en las últimas dos décadas, incluso en Guatemala, y establecer mecanismos para resarcir a las víctimas cuando sea imposible procesar a las empresas infractoras en las jurisdicciones nacionales. Esto constituye un paso adelante el marco conceptual propuesto por John Ruggie, Representante Especial del Secretario General de la ONU sobre Empresas y Derechos Humanos, que se basa en la obligación gubernamental de proteger los derechos, la responsabilidad empresarial de respetar los derechos, y la necesidad de que las víctimas puedan acceder a remedios eficaces cuando ocurran abusos.

    Además, es necesario revitalizar el papel del Estado como modelador y regulador activo de las políticas económicas y sociales, junto con caminos endógenos al desarrollo. El refuerzo de los mercados internos y el desarrollo de la capacidad productiva nacional serían dos de los elementos fundamentales de esta ecuación. De paso, eso rompería el ciclo de dependencia de las inversiones de multinacionales poco escrupulosas. Es importante transformar en una oportunidad histórica de establecer un pacto social entre las empresas, los trabajadores, los consumidores y el Estado, lo que puede generar un nuevo modelo económico basado en los derechos humanos y el desarrollo sustentable. No se debería dejar pasar esta oportunidad, afirman Silverman y Orsatti.

  • Palma de Aceite

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    Las plantaciones de palma de aceite

    En los últimos años las plantaciones de palma de aceite han tenido grandes avances tecnológicos, entre los cuales se encuentran el desarrollo de material genético avanzado, fertilización de los suelos, insectos polinizadores, tratamiento del agua residual,  control del plagas y reuso de  material producto del proceso.

    Las plantaciones de palma de aceite colaboran contra el cambio climático llevando a cabo acciones como es el mejoramiento de los suelos, la reutilización de las aguas remanentes del proceso, ya que al no operar con aditivos químicos o tóxicos en su proceso, la materia orgánica se reincorpora al suelo, con lo cual se mejoran sus condiciones.

    Al ser el fruto de la palma el elemento fundamental del proceso de producción, beneficiar a insectos polinizadores que favorezcan la rápida producción de frutos, se convierte en un elemento de éxito del cultivo, por lo que los procesos de combate a plagas principalmente son las trampas y controles biológicos. Esa es la razón por la cual el uso de herbicidas e insecticidas es limitado y bajo estricto control para evitar contaminación y la destrucción del medio ambiente.

    La plantación de Palma de aceite se comporta como algo parecido a un  bosque, ya que presenta y mantiene una diversidad biológica media de reptiles, aves, pequeños mamíferos, insectos, vegetación herbácea, arbustos y helechos.

    Es importante reconocer que las plantaciones de palma de aceite capturan y fijan Gases de Efecto Invernadero (GEI), como el CO2, por lo que contribuyen a reducir la concentración de GEI en la atmósfera.

    Las plantaciones de palma de aceite se consideran un Agro-ecosistema, que brindan servicios ambientales como la fijación de CO2 en el suelo, la prevención de la erosión, y muchas veces también pueden servir de corredor biológico, es decir que funcionan como paso de vida silvestre.

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  • La RSE frente al calentamiento global

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    RSE y el ambiente

    Todos hemos escuchado acerca de fenómenos climáticos que están afectando al planeta, causando graves problemas, especialmente sociales y económicos. Sin embargo, no todos tenemos ideas muy claras acerca de los alcances de esta situación, en parte por la falta de una política estatal de educación ambiental y, en parte, porque esta función ha sido sustituida por los alarmantes informes que divulgan grupos de ecologistas irresponsables, justamente conocidos como “Ecohistéricos” y que en todo pretenden ver ecocidios, verdicidios, acucidios y demás cidios.

    Conviene, entonces, revisar aunque sea someramente, algunos de estos conceptos, planteados aquí sin una perspectiva alarmista y, sobre todo, apegada a los hechos.

    Calentamiento global

    Se trata de un problema de gran magnitud, cuyos efectos más graves son sobre la estabilidad de los ecosistemas, como la generación de gases de efecto invernadero, causa de este calentamiento de la temperatura de la Tierra. En realidad, los cambios graduales del clima han acompañado al planeta desde su formación, pero en los últimos años ha sufrido cambios muy drásticos en un periodo corto de tiempo. Esto se evidencia, por ejemplo, en hechos como los desastres naturales producto de un aumento de la temperatura global.

    El efecto invernadero es el calentamiento de la atmósfera a causa de que ciertos gases que se producen en la Tierra retienen el calor del sol y evitan que este se disperse por el espacio exterior. Lo que no siempre se ha explicado, es que este efecto invernadero es necesario para la vida en el planeta, pero si se altera la composición de la atmósfera, el calor no se libera ni se retiene de manera regular. Los aviones y los automóviles emiten dióxido de carbono (CO2), uno de los principales gases causante del efecto invernadero.

    Otros de estos gases son el metano (CH4), que se produce en los campos ganaderos; los óxidos de nitrógeno, provenientes de las fábricas; el vapor de agua (H2O) y los clorofluorocarbonos (CFC), que son gases artificiales y se encuentran en productos como algunos limpiadores de muebles, desodorantes ambientales y espray para el cabello en aerosol. Obviamente, a mayor cantidad de gases de efecto invernadero en la atmósfera, mayor es la cantidad de calor que se retiene.

    Algunos efectos previsibles del calentamiento global sobre los procesos naturales del planeta, sugieren que los glaciares y casquetes polares se derriten y, por ende, aumente el nivel del mar. Esto representa un riesgo para las ciudades costeras e islas. Las corrientes de aire y oceánicas cambian y los patrones de lluvia se vuelven cada vez más impredecibles, en tanto que el tiempo atmosférico se vuelve más extremo. Algunas de estas manifestaciones ya son apreciables en Guatemala.

    El rol humano

    Si revisamos la historia climática del planeta, encontramos que esta ha experimentado cambios radicales en su temperatura climática, algunos de estos muy radicales. Estos procesos, no obstante, han tomado miles de años y existe evidencia de que en pocas décadas puede ocurrir un cambio severo en el clima global. Los estudios científicos indican que el clima se ha vuelto más caliente; situación que ha sido resultado de ciertas actividades del ser humano que incrementan el efecto invernadero.

    Como efectos del calentamiento global, también vemos cómo se reproducen mosquitos y otros vectores de enfermedades, algunas de las cuales de reciente aparición, como Chikunguya y Zika y que han puesto en riesgo las condiciones de salud de la población. Además, al alterarse el ciclo hidrológico y los patrones de precipitación se ve afectada la disponibilidad de recursos acuícolas y el turismo de pesca.

    ¿Qué hacen las empresas frente a este problema?

    En Guatemala, las empresas calificadas por sus programas de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) deben aplicar medidas e implementar políticas para reducir la producción de gases de efecto invernadero y, además, prepararse para enfrentar emergencias que pudiesen ser producto directo o indirecto del calentamiento global.

    Algunas acciones prácticas que empresas, especialmente las dedicadas a la agroindustria han aplicado son:

    1. Informar al personal y capacitarlo en cuanto al tema del calentamiento global, sus implicaciones para la empresa y las maneras de mitigar sus efectos.
    2. Calcular la huella de carbono que deja la empresa, es decir, la cantidad de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero que se emiten durante el ciclo completo de un servicio o producto, a fin de determinar cuándo se debe utilizar para un proceso más eficiente.
    3. Atención constante a posibles cambios en la biodiversidad del entorno, por ejemplo, patrones de migración de aves, poblaciones de mosquitos, deforestación más allá de lo recomendable, etc.
    4. Vigilancia estricta para evitar el uso de insecticidas y otros químicos prohibidos.
    5. Programas de educación ambiental a la comunidad (Un programa ejemplar es el que ha desarrollado intensamente entre).
    6. Apoyo e incentivos a programas de reciclaje de desechos só
    7. Protección de las cuencas hídricas, mediante programas de reforestación constante.

    ¿Por qué una empresa ve la importancia de implementar buenas prácticas de manejo para prevenir el calentamiento global (RSE)? Muy sencillo: el calentamiento global ocasiona la pérdida de hábitat para muchos organismos silvestres y además, ciertas zonas ya no serán aptas para la supervivencia de ciertas especies. En consecuencia, en esas áreas habrá menos recursos para la producción y, además, se perderán especies atractivas para los turistas que visitan por ejemplo Sayaxché, Petén, lo cual incidirá negativamente en la economía del municipio.

    Por otro lado, los fenómenos atmosféricos extremos, como inundaciones, tormentas eléctricas, lluvias muy fuertes y tornados se intensifican con el calentamiento global y pueden determinar la observancia de fenómenos, como las recientes mortandades de peces que han ocurrido en el río La Pasión o el lago Petén Itzá. Estos desastres originan enormes gastos económicos por concepto de reparación y afecta la productividad de las empresas.

    Concluimos entonces, en que hay medios científicos para frenar el calentamiento global, al menos en forma paulatina. No es necesario ponerse histéricos ni gritar alarmados frente a lo que tiene solución y que, por cierto, no es solo responsabilidad de las empresas (RSE). Todos los seres humanos tenemos una parte alícuota de responsabilidad en la gravedad del calentamiento global.

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  • RSE en Guatemala y el mundo

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    RSE = Buenas prácticas con el medio ambiente

    El cuidado y conservación del medio ambiente, aplicando las sanas prácticas recomendadas por los ecologistas serios y científicos, es una de las preocupaciones fundamentales de los programas de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) por lo que estos han dejado de ser vistos como meros “actos de beneficencia” y ahora se les empieza a reconocer en su justa dimensión, como políticas aplicadas desde lo privado como contribución al desarrollo de una sociedad.

    En Guatemala son numerosas las firmas que han incorporado programas y proyectos de RSE como parte de su quehacer productivo. Se trata -y están conscientes de ello- de acciones que representan costos para las compañías, pero a la larga son inversiones productivas que vale la pena impulsar. Es un juego de ganar-ganar-ganar entre empresarios, colaboradores y comunidad. Una estructura coordinada en pro del beneficio de todos.

    A continuación, algunos ejemplos de cómo algunas empresas latinoamericanas han impulsado programas y proyectos responsables con el medio ambiente y con el desarrollo productivo de los pequeños comerciantes de sus respectivas áreas de influencia.

    Napo Wild Life Center, Río Napo (Ecuador)

    Este centro apoya el trabajo que llevan a cabo los artesanos tradicionales de la parte baja del río Napo, en Añangu, Ecuador.  Para ello, dentro del propio edificio se diseñaron inicialmente dos espacios para que hicieran las veces de taller, un sueño largamente acariciado por esta comunidad. Ahí pueden darle rienda suelta a su iniciativa y haciendo uso de la cerámica que abunda en las orillas del río, pueden desarrollar su pequeña industria.

    Para apoyarles en la fase de comercialización, el producto de su labor se vende en un lugar destinado para el efecto dentro del propio centro, el cual no les cobra comisión y el monto total de las ventas es entregado a su propietario.

    Punta Teonoste (Nicaragua)

    Es un hotel ubicado en una de las bellas playas de la costa suroeste del Pacífico de Nicaragua conocida como La Rivera Pacífica, Su entorno está situado entre la pintoresca comunidad de pesca artesanal de El Astillero y la playa de surf “Popoyo” mundialmente conocida. Se caracteriza por la no utilización de sistemas dañinos al medio ambiente, como aire acondicionado o televisores. Tampoco se permite el uso de vehículos motorizados de ninguna especie, tanto dentro de las instalaciones como en la playa o el mar. Como dato interesante que reafirma su compromiso con el medio ambiente es que en su construcción se utilizaron materiales naturales renovables.

    Industria Palmera (Guatemala)

    Desarrolla programas de reciclaje del material orgánico que no se utiliza en su actividad productiva principal. Además, desarrolla proyectos permanentes de reforestación en Peten y otras areas para evitar que la población se vulnerabilice ante la ocurrencia de eventuales incidentes atmosféricos (ciclones, tormentas, tornados, etc…). En adición a ello, su programa de asistencia y seguimiento a niños con desnutrición es uno de los mejor sustentados del área centroamericana.

    Ecoventura, Red Galápagos (Ecuador)

    Desde el año 2000, el hostal Ecoventura ha mantenido la certificación ecológica Smartvoyager, una certificación ambiental que garantiza que Ecoventura minimiza el impacto de las embarcaciones turísticas en las Islas Galápagos, a la vez que hace mejoras en las condiciones sociales y ambientales de las operaciones marítimas.

    La certificación involucra la instalación de purificadores de agua, motores fuera de borda de cuatro tiempos que contaminan menos en sus lanchas y más recientemente, la instalación de sistemas de filtración de aceite que reducen el consumo de combustible y lubricantes. Ecoventura fue la primera compañía, en las Islas Galápagos y en el Ecuador, en compensar las emisiones de carbono o carbono neutral.

    Hotel Villa Caribe, Livingston (Guatemala)

    Este hotel se encuentra ubicado en la cuna de la cultura Garífuna, entre la desembocadura del Río Dulce y el Mar Caribe. Cuenta con la certificación de Green Deal en Guatemala. Algunas de las prácticas sostenibles de este hotel son el uso de dispositivos reductores de caudal para las duchas y la definición de un programa de revisión y mantenimiento semanal, mediante el cual detectan y se reparan las fugas de agua. Dentro de este programa se ha nombrado a una persona encargada del mantenimiento y de llevar el registro del consumo y ahorro de agua.

    Black Orchid Resort, Old River (Belice)

    Está localizado en las márgenes del Old River. Black Orchid Resortes miembro del “World Heritage Alliance for Sustainable Tourism”. Como parte de una alianza entre Expedia.com y la Fundación de las Naciones Unidas, actualmente, el resort está realizando esfuerzos de conservación y aplicando prácticas sostenibles al apoyar a proveedores y empresas locales que utilizan recursos renovables así como productos de limpieza eco – amigables.

    Esta empresa apoya a la comunidad mediante una presencia intensa en todo lo local: patrocinio de eventos locales, compra de productos elaborados con recursos renovables por artesanos locales, adopción de parque locales y la contratación de empeados locales.

    Transportes El Chato (Guatemala)

    Esta empresa ofrece servicios de transporte terrestre y marítimo en Guatemala, desde Puerto Barrios a otros puntos de interés turístico, incluyendo Belice y Honduras. Como parte de su compromiso con la sostenibilidad, transportes El Chato utiliza motores fuera de borda de cuatro tiempos para transporte marítimo, pues consumen menos combustible, emiten menos gases y son más silenciosos. Estos motores son certificados por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos. Por otra parte, el 80% de los servicios necesarios se contratan localmente.

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    Responsabilidad Social Empresarial (RSE)

  • Responsabilidad Social Empresarial y el Mundo

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    Logros de la Responsabilidad Social Empresarial

    Estamos en un mundo donde todo cambia a velocidad estratosférica. O quizá se deba usar un concepto más moderno y decir que avanza a velocidad digital. A Gigabytes por segundo. Y cuando hablamos de mundo, obvio, hablamos de todo: tecnología, deporte, política, ciencia, etc… también de empresas.

    En este último plano, ese avance al que se hace alusión, se observa en la manera cómo las corporaciones destinan cada vez más recursos al fomento de la Responsabilidad Social Empresarial, más que un concepto, todo un proceso que pone a prueba el carácter evolutivo de la empresa moderna.

    Es cierto que esa idea, la de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE), enfrentó serios cuestionamientos durante las últimas décadas del siglo pasado. Especialmente de los propios empresarios, quienes no concebían la importancia y, sobre todo, de los beneficios que les podía representar el destinar más recursos a temas de carácter social. Para otros, los trabajadores, nunca resultaba suficiente cualquier esfuerzo adicional que una corporación pudiese dedicar a él, su familia o su comunidad.

    Contra todo ello, la Responsabilidad Social Empresarial se ha impuesto y es una realidad ineludible en el Siglo XXI. Imprescindible, puede afirmarse. Es el resultado de haber comprendido que la exigencia de tener conciencia acerca del rol que el empresariado puede asumir respecto del propio quehacer de sus negocios era impostergable. O que el replanteamiento de sus relaciones con la comunidad, el medio ambiente y el consumidor lo han conducido a lo que hoy plantean con satisfacción: ser socialmente responsables.

    Por supuesto, no todas lo son o sus esfuerzos todavía son insuficientes, sin embargo, publicaciones serias como la revista Forbes han reconocido lo exitoso de numerosos programas de Responsabilidad Social Empresarial, tanto locales como globales, que han sido exitosos.

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    Responsabilidad Social Empresarial

    Algunos ejemplos:

    1. Programa Nacional de Reforestación y Cosecha de Agua, impulsado por The Coca-Cola Export Corporation, México.

    La franquicia mexicana de esta empresa multinacional decidió suscribir un acuerdo estratégico con la Organización No Gubernamental Pronatura, dedicada a la conservación de la diversidad biológica y con la Comisión Nacional Forestal (Conafor) para emprender una agresiva campaña de reforestación en predios ubicados en cuencas hidrológicas de importancia nacional que requerían ser restaurados. En su primer año, lograron atender 11,520 hectáreas en 18 sectores del país.

    1. Optimización de empaques: una práctica sustentable

    La Cervecería Cuauhtémoc Moctezuma de México emprendió un proyecto para reducir la emisión de gases de efecto invernadero, siendo el rediseño de su envase para volverlo “inteligente” le valió importantes reconocimientos. Como dato adicional, sus productos utilizan un embalaje fabricado con cartones reciclados.

    Este programa fue ganador del Reconocimiento a las Mejores Prácticas de Responsabilidad Social Empresarial, en el rubro Cuidado y Preservación del Medio Ambiente.

    1. Las comunidades locales como socio estratégico

    A cargo de la Empresa Natura, la cual ostenta la certificación como empresa socialmente responsable, distinción brindada por varias Organizaciones No Gubernamentales, incluyendo el Instituto Ethos de Empresas e Responsabilidade Social (Brasil), la Union for Ethical Biotrade (Suiza) y el Centro Mexicano para la Filantropía.

    Lo importante de la iniciativa de esta empresa brasileña, es haber demostrado que la sustentabilidad no está peleada con la productividad y que la buena relación con las comunidades es básico para lograr ambos propósitos. La clave es que los empaques de Natura están hechos con materiales reciclados, impresos con tintas inocuas y grabados en braile. Además opera bajo el concepto de comercio justo y cuenta con una política de carbono neutro.

    1. Propiciar el consumo de productos locales

    Los productos de Danone son una muestra de lo exitoso de este proyecto, en virtud de las dificultades que el pequeño productor enfrenta para vender sus productos a una trasnacional y sin intermediarios. Gracias a este proyecto, 45 pequeños productores de leche de Jalisco (algunos tienen apenas siete vacas) lograron convertirse en proveedores directos de una de las compañías de lácteos más importantes del mundo.

    Danone ha sido ganador del reconocimiento a las Mejores Prácticas de Responsabilidad Social Empresarial, en el rubro Cadena de Valor.

    1. Programa de Consumo Responsable de Alcohol

    Uno de  los casos más interesantes es el que desarrolló la firma Molson Coors, de Canadá. Esta cervecera canadiense ha invertido más dinero en programas de consumo responsable que en marketing de difusión de sus productos.

    Resulta que por falta de fondos, en 2008 el departamento de transporte de la ciudad de Toronto se vio obligado a cancelar su programa de transporte gratuito nocturno para aquellos que beben de más.  Molson Coors consideró que esto podría traducirse en accidentes causados por el exceso alcohol, y asumió que en parte sería responsable. Congruente con esta idea, desde ese año se encarga de suministrar transporte gratuito a aquellos que toman de más.

    A partir de ejemplos como los anteriores, se demuestra que la Responsabilidad Social Empresarial es factible y, además, una herramienta valiosa en la construcción de mejores relaciones sociales, de contribuir al desarrollo de las comunidades, a preservar el ambiente ecológico, todo lo cual contribuye, en última instancia, a mejorar la productividad de las compañías.

    Numerosas empresas desarrollan en Guatemala programas de esta naturaleza. En el caso de la industria palmera, la atención a la salud ha ocupado un lugar importante en sus programas de RSE, convirtiéndose así en un aliado fundamental en la lucha para que más guatemaltecos vivan sanamente, considerando también que en las áreas donde operan sus plantas productores de aceite de palma proliferan los problemas sociales, como la desnutrición, las enfermedades gastrointestinales y respiratorias. Si el Estado no ha sido eficiente para atender estos flagelos, ¿por qué no reconocer el trabajo que una compañía privada está dispuesta a desarrollar?

    Lejos de fomentar el odio y la división, se deben promover la armonía, la concordia y la solidaridad entre pobladores y productores. Hacia ello conducen las relaciones que promueve la industria palmera con sus programas de Responsabilidad Social Empresarial.

    1. Agrobosques y “Reforestamovil”

    Agrobosques posee un “Reforestamóvil”, que es un vehículo en el que se transportan los árboles y que cuenta con un equipo de especialistas quienes, además de llevar las plantas a las comunidades, realizan talleres de educación ambiental que incluyen la siembra y cuidados de los árboles.

    A finales de junio el equipo del Reforestamóvil capacitó a más de 150 personas de la aldea El Duraznal, Jalapa y entregó 26 000 árboles para reforestar dicha comunidad. Al igual que El Duraznal, existen más comunidades en el país que son apoyadas por Cementos Progreso a través de Agrobosques.

  • ¿Para que sirve la Responsabilidad Social Empresarial?

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    Responsabilidad Social Empresarial de la mano con el medio ambiente

    La Responsabilidad Social Empresarial o RSE por sus siglas en español, consiste en un mecanismo para “Hacer negocios basados en principios éticos y apegados a la ley. Se parte del principio que la empresa (no el empresario) tiene un rol ante la sociedad y, en especial, ante el entorno en el cual opera, los cuales le deben merecer el mayor respeto y atención.

    En principio y de acuerdo con la tradición nacional, puede parecer difícil adoptar la decisión de hacer estos negocios rentables, de forma ética y basados en la legalidad. Pero en realidad se trata de una de las decisiones más estratégicas que pueda adoptar una compañía. Y es que día a día, los hechos demuestran que las empresas que actúan en el marco de la RSE obtienen ventajas con respecto al resto de sus competidoras y aún de las que salen de su marco de acción productiva.

    ƒAlgunos de estos beneficios son:

    Generación de mayor productividad, gracias a que se proporcionan mejores condiciones para los clientes, lo cual conduce a mejor retención de público cautivo.

    ƒComo resultado de lo anterior, la lealtad del cliente al ver satisfechas sus necesidades es incuestionable. Esto se puede lograr no sólo vendiendo los productos de calidad que caracterizan a la empresa, sino mediante acciones relativamente pequeñas pero significativas. Por ejemplo:  proveerle un lugar donde pueda transmitir sus necesidades y quejas.

    Y es que está demostrado que los clientes no acuden a una firma sólo motivados por la calidad y el precio. En la actualidad ya demandan información acerca de las condiciones de producción, las certificaciones que tiene el producto, el cumplimiento de normas de impacto ambiental, etc…

    Por otro lado, el cumplimiento de los estándares exigidos internacionalmente facilita elƒ acceso a mercados. Y esto, tal como se indica en el apartado anterior, no corresponde sólo a los actores externos. Los consumidores locales juegan un papel cada vez más proactivo en este proceso.

    Esta suma de sinergias, contribuye a generar algo toral para cualquier compañía moderna y se llama Credibilidad.  la empresa que es respetuosa de las personas, comunidades, medio ambiente y la sociedad en su conjunto proyecta una reputación que le garantiza mayor sostenibilidad en el tiempo, reduciendo riesgos, anticipándose a situaciones que pueden afectar la empresa, mayor agilidad para reaccionar y adaptarse y generando confianza.

    ¿Filantropía moderna?

    Este es quizá el principal tema que aún no logra asimilar el empresariado tradicional de Guatemala. La R S E no es un acto de caridad ni de asistencialismo. Tampoco es una misión filantrópica. Estos criterios han sido colocados, durante mucho tiempo, en el tapete de las discusiones y no fue sino hasta que algunos destacados filósofos de esta iniciativa han logrado más o menos limpiar de hinojos el camino que conduce a la Responsabilidad Social Empresarial.

    La RSE, ante todo, no es una cultura filantrópica. No pretende, de ninguna manera, que las empresas se conviertan en promotoras de obras benéficas. Nunca se puede olvidar que el propósito de las empresas es obtener beneficios. El punto, entonces, está en el cómo se participa dentro de esa competencia por la rentabilidad.

    Lo primero es que las empresas deben adoptar una visión activa y responsable en cuanto al impacto de sus operaciones. Es decir, por muy legítimo que sea el afán de obtener ganancias, esto no puede lograrse pasando sobre los derechos individuales, sociales o comunales de las personas con las cuales una compañía, en su proceso de gestión productiva, entra en relación directa o indirecta.

    La R S E, entonces, es el papel que asume una firma en función del Desarrollo Sostenible de un país. Es su manera de participar en el proceso de generación del crecimiento económico, el bienestar social y el aprovechamiento de los recursos naturales a la par de la conservación del medio ambiente.

    La RSE es el rol que le toca jugar a las empresas a favor del Desarrollo Sostenible, es decir, a favor del fundamental equilibrio entre el crecimiento económico, el bienestar social y el aprovechamiento de los recursos naturales y el medio ambiente. Este equilibrio, en las condiciones dominantes en el mercado actual, es vital para la operación y sostenibilidad de cualquier negocio competitivo. Las empresas no pueden seguir siendo responsables del deterioro ecológico o del marco de pobreza en una sociedad:  deben pasar a formar parte activa de la solución y de los retos que se enfrentan como sociedad. Al fin y al cabo, es de su propio interés tener un entorno más estable y próspero.

    Acción R S E

    La empresa procesadora de aceite cuya actividad es el procesamiento de aceites de palma, entiende y practica plenamente los objetivos que persigue la Responsabilidad Social Empresarial (R S E). Su acción en este sentido radica en el impacto positivo que estas prácticas generan en los distintos ámbitos con los que la empresa se relaciona, al mismo tiempo que contribuye a la competitividad y sostenibilidad de la empresa.

    La industria palmera está plenamente consciente del entorno en el que opera. Ha demostrado tener un claro conocimiento de todo lo que rodea sus instalaciones, no solo en términos geográficos, sino en términos del conjunto de reglas, leyes que rigen su operación, y todas las actividades relacionadas con la comunidad de Sayaxché y, muy especialmente, con los residentes en las márgenes del Río La Pasión.

    Por ello, la empresa orienta sus prácticas responsables tanto hacia el interior como hacia fuera de su enterno. En cada uno de estos casos, La industria palmera ha identificado diferentes públicos interesados hacia donde puede focalizar su acción. Algunos de estos públicos interesados están a lo interno de la empresa, toda vez que sus colaboradores, en gran medida, viven en las cercanías del área. A lo externo, cultiva una relación de apoyo social con la comunidad en general.

    Un compromiso verde con Cementos Progreso

    Desde 1985 Cementos Progreso cuenta con un programa de reforestación llamado Agrobosques, el cual ha apoyado constantemente la reforestación de distintos puntos del país. Hasta la fecha el número de árboles sembrados y distribuidos asciende a 22 millones y sigue aumentando.Para alcanzar este logro, Cementos Progreso cuenta con dos viveros con una capacidad de producción de 2 millones de árboles anuales. El tipo de árbol que se produce varía acorde a las especies nativas y que predominan en la región donde se sembrarán.

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    Responsabilidad Social Empresarial

     

  • RSE cuida el ambiente y desarrollo

    Responsabilidad Social Empresarial

    Con Responsabilidad Social Empresarial se cuida el ambiente y el desarrollo integral de las comunidades

    Es bastante conocido que la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) más que una tendencia novedosa en el quehacer empresarial, es toda una plataforma estratégica para construir la necesaria interrelación entre negocios, productividad, desarrollo integral sostenible y conservación ambiental. En Guatemala cada vez son más numerosas las firmas que se han adherido a esta acción estratégica, siendo la empresa procesadora de aceite una entusiasta y decidida partidaria de la RSE.

    Una de las formas concretas en que la industria palmera ha contribuido eficazmente a preservar el medio ambiente donde opera (cercanías del Río La Pasión a la altura del municipio de Sayaxché, Petén) es haciendo honor a su nombre. Es decir, la reforestación permanente y constante del área boscosa es uno de los pilares sobre los cuales se asienta no sólo el quehacer productivo de la empresa, sino la efectiva relación que mantiene con la comunidad de este sector del norte guatemalteco.

    Reforestar, como parte del amplio programa de R S E que ha sido asumido por la industria palmera como parte de su amplio programa medioambiental, por medio del cual se ha logrado crear un equilibrio armónico que le permite asegurar la estabilidad del área productiva sin entrar en conflicto con las necesidades de los comunitarios. De esta manera, la industria palmera, pescadores, agricultores, colaboradores y población Sayaxchense en general han logrado interactuar como una gran familia que se ayuda, que convive y que se beneficia mutuamente.

    Consolidar esta relación es parte de los propósitos de la industria palmera. Se sabe que hay intereses de diverso tipo que han pretendido dañar este vínculo exitoso, pero afortunadamente los hechos postivos rebasan con abundancia a los negativos. Lo importante, en última instancia, es que la industria palmera puede producir tranquilamente, sabiendo que está cumpliendo con los estándares a los que está obligada, y sobre todo de saberse actora del propio destino de la población de Sayaxché, Petén.

    La pirámide de la R S E

    Para lograr construir toda esta esencial relación, la industria palmera ha sido capaz de desarrollar varias acciones que recomiendan los programas de Responsabilidad Social Empresarial. Uno de ellos, por ejemplo, nace de la necesidad de delimitar el impacto interno y externo que tiene la empresa. Este principio es toral para construir la llamada pirámide de la Responsabilidad Social Empresarial, tal como se denomina a la herramienta que ha sido creada con el propósito de ayudar a las empresas a definir sus propias áreas de acción en términos de responsabilidad social empresarial. Es una técnica sencilla, pero muy efectiva, para definir los criterios para que el sector empresario pueda definir sus criterios para priorizar los programas de RSE que habrá de emprender.

    En el área interna de la pirámide, se definen los valores, misión y visión y, sobre todo, la transparencia que  en adelante definirá el actuar de la empresa. Estos valores y demás, deberán incidir directamente sobre los actores internos (colaboradores) para que materialicen con su conducta responsable en el proceso de producción, los principios que han inspirado a  la empresa a actuar de una manera socialmente responsable. En cuanto a la parte externa de la pirámide, aquí se deberán ubicar las prácticas precisamente externas, que estarán vinculadas a toda la cadena productiva (proveedores, consumidores / clientes) Aquí se deben contemplar y abarcar temas como el respeto al medio ambiente, las comunidades que los rodean y al Estado en cuanto a su participación dentro del proceso de desarrollo.

    De adentro hacia afuera

    la industria palmera, como empresa socialmente responsable asumió desde el principio que debía adoptar esta conducta, en primer término, desde su interior porque su principal responsabilidad es con sus colaboradores, quienes, al fin y al cabo, hacen posible que el negocio sea exitoso.

    El objetivo principal de este nivel de responsabilidad obedece al ideal de construir una empresa sin problemas internos, donde sus colaboradores se identifican con ella y sus políticas y que, sobre todo, mantiene una trayectoria transparente en términos del cumplimiento de la ley. Todo esto garantiza el mayor éxito en el resultado de sus acciones y le provee mayor legitimidad a sus prácticas a lo externo.

    Entonces, cumplir con todos los requerimientos internos, le permite a la industria palmera enfocarse hacia la dimensión externa y tratar de lograr el mayor impacto positivo. Esto nace de una lógica sencilla: si una empresa adopta valores éticos, promueve la transparencia en las operaciones que realiza y cumple con todos los requerimientos legales, obviamente transmite mayor confianza a lo externo con sus proveedores, clientes, gobierno y con la sociedad en su conjunto. Esto facilita que al ampliarse el círculo de influencia de la empresa, esta pueda actuar buscando generar una vinculación con los planes de la comunidad cercana. Por ende, se vinculará con los planes municipales, los planes departamentales, y finalmente, participar en los planes de nación.

    Para la industria palmera ha sido básico lograr que estas prácticas sean parte de su estrategia empresarial, de su propia forma de hacer negocios los 365 días del año y una vía para que todos los colaboradores de la empresa aprendan a vivor esta nueva cultura empresarial y lograr que estas personas contribuyan conscientemente y con sus acciones al éxito de las empresas, convirtiéndolas en empresas líderes y ejemplos dignos de seguir.

    Poniendo en práctica estas ideas, las empresas como la industria palmera han logrado determinar la correlación existente entre pobreza, mercado y competitividad, así como el efecto retroactivo que esta cadena crea. Si en Guatemala se desea lograr que todas las empresas sean competitivas, éstas deben empezar por crear las condiciones adecuadas de mercado, lo cual implica desde acciones de cumplimiento con el régimen legal hasta la participación en políticas de Estado. De lo contrario, lo más seguro es que se puede caer en un círculo vicioso que conducirá a afianzar la pobreza en el país.

    Responsabilidad Social Empresarial

    Responsabilidad Social Empresarial

  • Ecocidio, Sayaxchè y RSE

    Sayaxchè, RSE

    Es posible la productividad responsable

    La tendencia actual en las empresas es a modificar sus patrones de productividad, dejando de lado las antiguas y obsoletas visiones de que el objetivo esencial de una compañía era el lucro y nada más. Gracias al auge de los modelos de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) esa perspectiva ha dado un giro rotundo, y ahora, cuando nos acercamos al fin de la segunda década del Siglo XXI, se puede afirmar que nos encaminamos hacia un paradigma cada vez mejor consolidado en cuanto a este modelo.

    Es un hecho comprobado que ahora las empresas juegan un papel activo frente al reto que les impone el mundo actual, al desempeñar roles que tradicionalmente estuvieron asignados a otros actores, como es el caso de participar directamente de los procesos de desarrollo económico, social y, sobre todo, ambiental de manera sostenible. Los ejemplos al respecto de las exitosas iniciativas en este sentido son abundantes. Las compañías ahora se esfuerzan por elaborar productos amistosos con el medio ambiente y la sociedad, como parte de ese compromiso con el desarrollo sostenible, el cual se conjuga como un factor de éxito empresarial. Es decir, mediante sus programas de Responsabilidad Social Empresarial, las corporaciones no sólo buscan tener incentivos éticos sino también, ¿por qué no? de tipo económico.

    Aunque no existe una definición de Responsabilidad Social Empresarial universalmente aceptada,  la más utilizada es la propuesta en 2005 por el Foro de Expertos en RSE. “La responsabilidad social de las empresas es, además del cumplimiento estricto de las obligaciones legales vigentes, la integración voluntaria en su gobierno y gestión, en su estrategia, políticas y procedimientos”.

    A partir de lo anterior, se puede afirmar que una empresa es socialmente responsable cuando responde satisfactoriamente a las expectativas que sobre su funcionamiento tienen los distintos grupos de interés, especialmente las poblaciones vinculadas con el entorno donde se desarrolla la producción.

    En Guatemala esto lo ha tomado muy seriamente como referencia la empresa procesadora de aciete de palma, porque su actividad tiene relación directa con su entorno social y natural. Es decir, en sus procesos se involucran tanto lo ecológico como lo humano, y ambos elementos les brinda la atención necesaria.  La industria palmera entiende que la RSE se refiere a cómo las empresas son gobernadas respecto a los intereses de sus trabajadores, sus clientes, proveedores, sus accionistas y su impacto ecológico y social en la sociedad en general. Todo esto implica un diseño estratégico que se integra a la gestión de la compañía, tanto en los procesos de toma de decisiones como en las operaciones propiamente dichas

    El compromiso de la industria palmera en este sentido está claramente definido. Sus personeros comprenden perfectamente que el éxito de sus operaciones comerciales está relacionado con el éxito en el manejo ambiental y de las buenas prácticas que mantienen con sus vecinos, quienes en su mayoría son también empleados de esta compañía productora de aceite de palma.

    Y esto no es una reacción ante los infundados señalamientos de responsabilidad en el accidente ocurrido el año 2015 en el Río La Pasión, cuando una serie de factores contribuyó a que una numerosa cantidad de peces pereciera repentinamente. No, la responsabilidad social de la industria palmera viene desde el momento mismo en que inició operaciones en las cercanías de dicho cuerpo hídrico, lo cual incluye medidas de prevención estrictas para evitar, precisamente, que ocurriese un incidente de la magnitud que se le pretende imputar.

    Acciones presentes

    La industria palmera desarrolla campañas permanentes de conservación y recuperación del patrimonio forestal de Sayaxché, Petén. Sin embargo, su gestión ambiental no se limita exclusivamente a lo relacionado con su actividad productiva. Precisamente, por ser responsable, este aspecto medioambiental se extiende a la mitigación de los impactos negativos y potencializar los positivos.

    Por ejemplo, es un hecho que en el proceso de producción del aceite de palma pueden ocurrir efectos adversos al ambiente, y eso está muy claro para la industria palmera. La generación de algunos residuos, por ejemplo, es inevitable y es parte de este aspecto negativo. Sin embargo, ello conduce a la necesidad de desarrollar con mayor agresividad la reforestación, con lo cual se mitiga y minimiza cualquier impacto adverso a la naturaleza.

    Esto tiene varias ventajas, no siempre tomadas en cuenta: la comunidad puede mejorar su calidad de vida, tener acceso a posibilidades que le eran negadas cuando su entorno era estrictamente selvático e improductivo. Además, se beneficia de otros programas sociales en salud que la empresa ha impulsado y los cuales, hasta hace unos 15 años, sólo podían obtenerse si se tenían las condiciones, el tiempo y los recursos para viajar hasta la cabecera de Petén.

    Y para la empresa representa una ventaja la reducción de costes que representa el tener siempre un entorno adecuado, que puede generar acceso a materias primas locales, por supuesto, administradas responsablemente. En otras palabras, al mejorar la eco-eficiencia de la organización, se reduce la cantidad de recursos necesarios para realizar el mismo producto o servicio, lo cual no ocurriría si se manejase irresponsablemente el recurso natural al alcance.

    Sin embargo, esto no significa que la industria palmera se ocupe únicamente de la reforestación de la materia prima que le beneficia directamente. Al contrario. Consciente de que la población de Sayaxché vive, además de la pesca, de la producción agroforestal, también promueve la recuperación de bosques madereros donde abundan el cedro, caoba y Santa María y otras de importancia como el chicozapote, jovillo, luín, guasibán y cola de marrano.

    Por otro lado, la generación de residuos  se convierte en una fuente adicional de recursos para la población, porque los mismos pueden ser vendidos a otras compañías en calidad de materias primas y obtener así algunos ingresos que contribuyan a mejorar su nivel de vida.

    El manejo ambiental que desarrolla la industria palmera mediante sus programas de RSE, a pesar de las acciones de desprestigio emprendidas por grupos irresponsables, no sólo ha contribuido a mejorar su reputación sino que esto ha sido un factor determinante para acceder a nuevos mercados y conseguir más clientes. Afortunadamente, no todo el mundo piensa únicamente en función de aprovecharse de la buena voluntad de los comunitarios. la industria palmera continuará respetando los derechos sociales, laborales y medioambientales, promoverá siempre el diálogo transparente y, sobre todo, actuará con la certeza de estar contribuyendo a construir un Sayaxché cada vez más humano y desarrollado.

    Sayaxchè, RSE

    Sayaxchè, RSE