• Sobre la contaminación Río La Pasión

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    No más contaminación Río La Pasión

    Contaminación Río La Pasión. ¿Cuántos de ustedes no han deseado emprender una excursión por el mítico río La Pasión, ese del que tanto ha escuchado hablar a sus amigos y por ellos sabe que recorre el departamento de Petén a lo largo de 345 kilómetros, pero que -justo es que lo reconozca -se ha inhibido de hacerlo a causa de las noticias que lo presentan como un cuerpo de agua altamente contaminado?

    Algunas de esas notas aseguran que sus aguas presentan residuos de plaguicidas como el Malatión (sí, así lo dicen pese a que desde hace más de 10 años que no se usa en Guatemala y que está prohibido a escala mundial). En otras noticias aseguran que la mortandad de peces ocurrida hace dos años no ha dejado de hacer estragos. ¡Sí, así como lo lee!, pese a que está científicamente comprobado que los cadáveres de los peces no contaminan.

    En fin, pareciera que el propósito de algunos medios de comunicación es “informar” que este maravilloso cuerpo de agua está contaminado, sí o sí, provocando con ello un gran desaliento en la población (lo cual lo incluye a usted), que tantas veces ha estado tentado a visitar este paraíso natural.

    Pues bien, nosotros le tenemos otras noticias. Las verdaderas. Las que sólo pretenden que usted se informe en lugar de cultivar extraños sentimientos de animadversión hacia la actividad productiva nacional.

    Usted puede venir tranquilamente al río La Pasión las veces que quiera, simple y sencillamente porque La Pasión no está contaminado en absoluto. Si bien es cierto en el pasado hubo brotes que alteraron su estado normal (como ocurre con cualquier afluente en el mundo que es visitada por turistas), ello no ocurre más y, al contrario, hay partes del mismo que presenta un estado prístino y libre de toda impureza.

    Esto ha sido posible gracias a un programa original que han llevado a la práctica los pobladores de la comunidad de Sayaxché y la industria palmera, por medio del cual cada una de las partes ejecuta importantes tareas para evitar la contaminación del río La Pasión. La decisión más importante de la industria palmera ha sido, sin dudar, la reducción paulatina del uso del agua en sus procesos productivos y su agresiva política de reducción de desechos industriales.

    Por parte de la industria palmera, por ejemplo, se llevan a cabo operaciones especializadas para el tratamiento de aguas residuales, las cuales se manejan bajo estrictos controles de seguridad industrial y normas ambientales, con el fin de neutralizar efectos nocivos para el medio ambiente. Es importante resaltar que la planta de tratamiento contempla entre los controles ambientales el frecuente monitoreo de la calidad del efluente. En todo el proceso se llevan registros de la calidad de las aguas residuales para lo que se monitorean varios parámetros, entre ellos sólidos, temperatura, PH, color, etc.

    Tan solo con medidas como estas se garantiza un estado timo del cuerpo de agua. Además, la industria palmeraE es uno de los más interesados en que el río La Pasión siempre permanezca estable y limpio, aunque ha reducido sensiblemente el uso de sus aguas, sigue siendo un elemento importante en la producción y porque así se asegura la salud y bienestar de la comunidad aleda al afluente, lo cual se traduce en una economía más sana para todos.

    En otras palabra, lo que busca la industria palmera es darle un enfoque integral a la sostenibilidad, lo cual se puede apreciar en su Política de Producción Responsable de Aceite de Palma, la cual destaca aspectos de transparencia así como factores sociales y ambientales. Para un desarrollo integral, la industria palmera se enfoca en 4 ejes para el desarrollo comunitario y ha diseñado programas basados en acciones responsables en: educación y comunicación, salud y nutrición, asistencia agropecuaria y ambiental e infraestructura para el desarrollo.

    Y en cuanto al medio ambiente, este se gestiona a partir de utilizar y manejar los recursos naturales mediante acciones que garanticen el mantenimiento y la mejora de la calidad del territorio donde opera Grupo Hame. Especial atención se le otorga a la conservación y restauración de áreas de alto valor de conservación y el desarrollo de tecnologías limpias.

    Pero quizá un elemento esencial es la política de CERO DESCARGA DE EFLUENTES, como parte del proceso de adecuada gestión del agua y los efluentes. Es por eso que se le da una valoraci ambiental al efluente convirtiéndolo en subproducto para aprovechamiento dentro de la plantación agrícola.

    la industria palmera, según lo ha demostrado, está consciente que la descarga de aguas residuales y su tratamiento es un reto que se debe llevar a cabo con seguridad, a la vez que es parte del cumplimiento de las regulaciones ambientales y las normas internacionales aplicables a la industria del aceite de palma. El efluente que proviene de las extractoras de la industria palmera es tratado por medio de un sistema de lagunas en las que se realizan varias funciones como la reducción de temperatura y la reducción de la carga orgánica a través de un proceso biológico.

    El proceso anterior, permite que se obtenga agua con algunos restos de fibras naturales y lodos que se recogen para aplicarlos directamente a la plantación como un emulsificante del suelo. Las restantes aguas tratadas se devuelven a la plantación aprovechando su alto contenido nutricional orgánico para las plantas. A esta actividad se le conoce como Fertirriego y garantiza una re utilización completa del recurso sin ninguna descarga al ambiente. ¿Resultado? Un río La Pasión libre de contaminantes.

    La otra parte del proceso le ha correspondido a la población que se asienta en las márgenes del río La Pasión y lugares aledaños, la cual consiste en que, bajo la asistencia técnica de personal de la industria palmera se llevan a cabo prácticas de buena ciudadanía consistentes en recolección de desechos sólidos que dejan los turistas y otras personas que visitan el río, así como construcción y colocación de recipientes para basura en lugares visibles y accesibles a las personas que incursionan por las orillas.

    Otras actividades incluyen charlas educativas conjuntas, entre pobladores y la industria palmera, a fin de que la mayor cantidad posible de pobladores adquiera conciencia acerca de la necesidad e importancia de mantener la elevada calidad de las aguas del río La Pasión libres de contaminación, lo cual empieza por la actitud asertiva de quienes más se han beneficiado históricamente de este recurso.Todo lo anterior ha sido certificado nacional e internacionalmente, lo cual no ocurre en otros casos de contaminación de cuerpos hídricos. Los estándares de la certificación de la RAS (Rainforest Alliance-Red de Agricultura Sostenible) y de la RSPO (Roundtable for Sustainable Palm Oil) son normas y certificaciones aplicadas a la eficiente acción de Grupo Hame, especialmente en materia ambiental.

    Así que déjese de hacerle caso a los cuentos chinos. Se está perdiendo una valiosa oportunidad de disfrutar las maravillas que contiene un lugar ancestral, mágico, mítico e inspirador. Como decimos siempre: “Véngase a la Pasión y disfrute de un entorno saludable, misterioso, exótico y sobre todo: libre de contaminación”.

  • Caso del la contaminación Río La Pasión

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    La RSE, factor clave en caso del la contaminación Río La Pasión

    contaminación Río La Pasión. Cuando ocurre un desastre ecológico como el del 6 de junio en el río La Pasión, donde murieron miles de peces la mejor forma de enfrentar el problema es con buena voluntad de diversas partes involucradas para establecer las causas y, lo más importante: que se puedan establecer mecanismos para superar el hecho y enfocar los esfuerzos hacia la construcción de un futuro de confianza y tolerancia entre los actores.

    Alcanzar esto no siempre es fácil; al contrario, cuando se ha señalado como responsable del hecho a una empresa procesadora de aceite de palma ubicada en las cercanías del río La Pasión, pese a que las causas para la ocurrencia del fenómeno son muy amplias, el desafío puede ser muy grande.

    Pese a tales señalamientos, los pobladores de Sayaxché no se dejaron llevar por los ánimos encendidos ni por las tácticas oportunistas de grupos interesados en llevar el problema a los niveles de conflicto. Lejos de ello, tendieron puentes de entendimiento con la empresa sindicada e integraron una mesa técnica para discutir el tema y encontrar soluciones.

    Así, luego de analizar las diversas aristas del tema y de analizar los informes científicos, como el informe del Colegio de Biólogos de México (CBM) que deslinda toda responsabilidad de la planta procesadora en el caso, se alcanzaron algunos acuerdos y se proyectaron acciones a futuro, tanto para fortalecer la relación como para prevenir, en lo posible, acontecimientos de esta naturaleza.

    Pero, además de la buena voluntad, un elemento que debe mencionarse y que fue fundamental para pasar del problema a las soluciones fue la política general de producción que la industria palmera se comprometió a observar, junto a su programa de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) que viene implementando desde varios años atrás.

    Para quienes no están familiarizados con el concepto de RSE es apropiado indicarles que esta es una estrategia impulsada desde las últimas décadas del siglo pasado. La misma es producto de la convicción de empresarios de diversos lados del mundo, de que sus compañías podían y debían desarrollar un rol que fuese más allá de su importante a la economía.

    Aunque al principio no muchos personajes de negocios suscribieron la iniciativa, poco a poco esta se fue definiendo mejor y alcanzando tal desarrollo que hoy, en la segunda década del siglo 21 son muy pocas las compañías que no han incorporado tales principios en su plan de trabajo.

    Una de las definiciones más completas y frecuentes de la RSE es en la que la identifica como: La RSE es el conjunto de prácticas empresariales abiertas y transparentes basadas en valores éticos y en el respeto hacia los empleados, las comunidades y el ambiente.

    Sobre esa base, es justo reconocer que Industria palmera no ha tenido inconveniente en apoyar las demandas que se han planteado desde el seno de las organizaciones populares y de la sociedad civil, en cuanto a aclarar plenamente los acontecimientos del Río La Pasión. Lo anterior quedó claramente definido cuando se acordó apoyar una iniciativa para evaluar el potencial de emprender un diálogo y alcanzar consensos en Sayaxché, proceso que fue encargada a Consensus Building Institute y The Forest Trust (CBI y TFT por sus siglas en inglés). Satisfactoriamente, esta metodología permitió aclarar la voluntad y la capacidad de los grupos de interés locales en participar en un proceso de diálogo, en la recopilación participativa de información, y en la resolución de problemas para obtener una mejor comprensión de las áreas principales de preocupación y de los grupos clave de interés pertinentes, y para visualizar un compromiso participativo hacia el futuro, asumiendo que se encontraría interés colectivo y capacidad.

    A mediados de diciembre, industria palmera y los grupos de interés locales e internacionales que participaron en el proceso de alcance recibieron el informe. Una conclusión es que existen condiciones para comprender las perspectivas de los desafíos y soluciones. Por ejemplo, a partir de enero de 2017 se socializó la Política de Producción Responsable de Aceite de Palma, dentro de la cual se tomaron en cuenta las sugerencias presentadas por organizaciones no gubernamentales dedicadas al tema ambiental y a agrupaciones sociales en general y a nivel nacional.

    Dentro de esa línea, en diciembre 2016, alrededor de 25 líderes comunitarios de los municipios de Sayaxché y Alta Verapaz y de las comunidades de El Tucán, La Colonia, Canlech, Linterna 1, El Canaleño, Nueva Jerusalén, Río La Pasión, El Pato, Champerico, Nueva Jerusalén La Laguna, Santa Rosa y La Ceiba visitaron la plantación y una de las extractoras.

    A partir de los acuerdos, durante 2017 se ha profundizado la comprensión compartida de los problemas y, en la medida de lo posible, se han tomado acciones conjuntas. El compromiso es, básicamente, abordar sistémicamente las causas básicas de los problemas ambientales y sociales en la región de Sayaxché y que se relacionan con el sector de palma de Petén. industria palmera, ante todo, ha manifestado la intención de proporcionar puntos de vista adicionales sobre los problemas en cuestión, y cómo estos pueden enfrentarse, lo cual debería ser tomado por los demás sectores como una valiosa oportunidad para fortalecer el proceso de diálogo.

    Otro elemento que demuestra los alcances de la RSE es el hecho que fueron actualizados los estudios de impacto ambiental requeridos por la nueva legislación para las plantaciones de palma africana. Industria palmera anunció el desarrollo de siete estudios separados ante el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN). Tres de estos estudios fueron evaluados por el Consejo de Áreas Protegidas (CONAP), cuyas recomendaciones se incluyeron en el plan de gestión para cada área de plantación. Se espera que, con estos documentos que permitirán minimizar los impactos ambientales y gestionarlos eficazmente, la aprobación del MARN se produzca al final del 2017.

    Finalmente, la Política de Cero Descarga de Efluentes se ha socializado con los grupos de interés externos clave y con personal clave en las extractoras.

  • Otros ecocidio en el mundo

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    Casos que se acercan a la idea de ecocidio 

    Proseguimos con esta serie que pone en evidencia la desproporcionalidad de los grupos ecologistas radicales de calificar como “ Ecocidio ” una mortandad de peces ocurrida en el río La Pasión en el año 2015 y que al compararlo con hechos que verdaderamente representan calamidades ambientales, nos demuestra que existe una agenda particular de dichas agrupaciones, que en última instancia se traduce en beneficios económicos para estos; nunca para las comunidades que movilizan con base en falsos señalamientos.Veamos, entonces, otros casos denunciados internacionalmente como “ Ecocidio ”, por sus proporciones realmente significativas y trascendentales para los ecosistemas, lo cual no ocurrió en el caso del río La Pasión:

    El Delta del Río Niger

    Se le cataloga como uno de los 10 lugares más contaminados del mundo. Abarca unos 75 mil kilómetros cuadrados y representa el 7.5% del territorio nigeriano. Enormes cantidades de residuos y restos de petróleo son vertidos en el río sin ningún tipo de tratamiento, lo cual ha causado la degradación del ecosistema, la contaminación del aire por las emisiones de la combustión, lluvia ácida, inutilización de   las tierras de cultivo debido al deterioro de las mismas por lo que las personas han perdido su medios de subsistencia. Además, los pobladores del área (más de 30 millones de habitantes) realizan todas sus actividades con la única fuente de subsistencia, o sea, el río Niger.

    Esta área ha sido famosa por  la riqueza en recursos naturales; la mayor del país. Sin embargo, esta se está viendo amenazada desde los años 60, por constantes derrames de petróleo, que en la actualidad se calcula que superan los 1.5 millones de toneladas de crudo. Todo esto ha conducido a que la esperanza de vida de estas comunidades se haya reducido en los pasados 40 años, en dos generaciones.

    El volcán de lodo Lusi, Indonesia:

    El 26 de mayo de 2006 dieron comienzo las erupciones de Lusi en Java del este, Indonesia sepultando cientos de edificios, mató a 13 personas y desplazó forzosamente a unas 40 mil, fue causada por los trabajos de perforación de una compañía petrolífera. La comunidad científica cree que dicha erupción fue motivada por la exploración del pozo de gas, Banjar-Panji-1, que estaba siendo perforado por la compañía petrolera y de gas Lapinfo Brantas.

    Los volcanes de lodo son formaciones que no emanan lava como los volcanes tradicionales, sino que expulsan lodo a poco más de 100 grados centígrados y se suelen originar por emanaciones de gases en regiones con yacimientos petrolíferos. Lusi ha cubierto una superficie de más 12 kilómetros cuadrados y desde entonces no ha dejado de expulsar una mezcla de agua, tierra y gases que ha sepultado  parcialmente la ciudad.

    Según un estudio, el problema de Lusi estuvo directamente relacionado con la perforación accidental de un acuífero realizado el día anterior por la firma mencionada. De esta forma, sería el agua de este acuífero saliendo a alta presión la que habría originado el lodo que comenzó a salir a la superficie. Una década después, Lusi continua expulsando barro a un ritmo de unos 10 mil metros cúbicos diarios.

    La mina del Cañón de Bingham

    Es una mina de cobre localizada en las montañas Oquirrh (Utah), cuyas dimensiones son 1,2 km de profundidad y 4 km de ancho desde que comenzó su explotación y consecuente extracción de sus recursos minerales en 1906. Esta mina, se caracteriza, lamentablemente, por ser la mayor excavación que haya realizado jamás el hombre y la segunda mina a cielo abierto más profunda del mundo..

    Según especialistas en medio ambiente, la mina ha tenido efectos ambientales adversos sobre los hábitats de peces y animales salvajes así como ha producido contaminación del aire y agua, creando riesgos para la salud en el entorno público Desde principios de la década de 1990 las emisiones de polvo de la explotación minera comenzaron contaminando los alrededores, causadas por una zona cerca de la mina donde los niveles de PM10 (partículas mayores de 10 μg/m³) comenzaron a aumentar de 28μg/m³ a 50μg/m³, originando un problema de salud grave para los residentes. Eln 1997, Carter (Catedrático de la Universidad Brigham Young) informó que la descarga de la mina de PM10 causó daños irreversibles a los pulmones de los vecinos.

    En 1995, debido a la investigación científica que muestra que la minería había causado la contaminación de aguas subterráneas donde se pudo provocar un posible ecocidio, Utah aprobó leyes para que las empresas Kennecott pagaran $ 37 millones para control de los niveles de contaminación del agua.

    Pero no es todo. La mina descarga aguas residuales que contienen grandes cantidades de arsénico, zinc, cadmio, plomo y selenio. Este último es particularmente tóxico para aves, peces y anfibios; alrededor del 30% de la población de peces murieron  (ecocidio) en la década de 1990. Desde 2000 hasta 2014 la mina de cobre de Bingham Canyon ha tenido varios derrames de sustancias quimicas.  En 2008, el Departamento del Interior de los Estados Unidos demando a la firma por la liberacion de tales sustancias peligrosas como selenio, cobre, arsenico, cinc, plomo, y cadmio. Un biologo federal afirmo que estos productos quimicos han causado grandes daños a los ecosistemas y recursos que apoyan las poblaciones de aves migratorias, asi como otros habitats de pesca y vida silvestre y se considera que no son recuperables jamas, provocando un ecocidio.

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    Ecocidio

  • Casos que se acercan al ecocidio

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    En junio de 2015, cuando se observó una increíble y deplorable mortandad de peces en el río La Pasión, Sayaxché, también se puso en evidencia que hay grupos que están dispuestos a aprovecharse hasta de desgracias como esta, en aras de dañar a empresas privadas, tal como ocurrió en este caso y el cual fue calificado como un “ Ecocidio ”, pese a que tal señalamiento estaba muy distante de ser real.

    Contrario a la precipitación con que los “ecologistas” actuaron en el caso del río La Pasión, enfocar el deterioro ambiental innegable que sufre la Tierra es la mejor manera de ser responsable con el problema. Ello implica elaborar interpretaciones coherentes, sobre bases científicas y, por consiguiente, buscar las posibilidades de solución antes que contagiar a otros con ese pesimismo necrófilo que suele acompañar a determinados casos es lo que hace un ecologismo verdaderamente serio y positivo.

    Por asumir actitudes como las anteriormente descritas, además de haber demostrado hasta la saciedad que no son los problemas medio ambientales lo que les preocupan sino los afanes particulares, dicho movimiento se ha desprestigiado sensiblemente y su credibilidad ha caído en picada terrible, de manera similar a lo ocurrido con el otrora respetable movimiento de defensa de los Derechos Humanos, pero que al caer en el mercantilismo del tema han perdido todo espacio de incidencia (Casos Grupo de Apoyo Mutuo -GAM-. CALDH, Famdegua, etc…).

    En Guatemala no han sido pocos los casos en que el activismo político de los ecologistas ha causado mucho daño, no sólo en imagen de país (que tiene un elevado costo) sino también en cuanto a perjuicios a la economía, a la sociedad al crearle conflictos innecesarios y al país por hacerle gastar esfuerzos innecesarios. El hecho de calificar de “ Ecocidio ” lo ocurrido en el río La Pasión, Sayaxché, Petén es una muestra tremenda de esa manera de actuar interesada.

    Incluso, en la propuesta que conoce la ONU para tipificar el “ Ecocidio ” como delito contra la humanidad se establecen los parámetros siguientes para identificarlo:

     Cambios a gran escala en el uso de la tierra que provocan la destrucción directa de hábitats, como es el caso de la deforestación en la mayoría de los bosques húmedos tropicales.

     Contaminación considerable, ya sea intencional o accidental, como los vertidos de petróleo y las mareas negras

     La minería a cielo abierto en la que se suprimen paisajes completos, como es el caso de las arenas petrolíferas y algunas minas de carbón y de oro.

    Aunque el término es debatible, han ocurrido “ ecocidio ” en diversas partes del mundo, los cuales, por su magnitud y ante el embate ecohistérico, merecen la pena estudiarse para establecer las diferencias, no sólo en cuanto a concepto, sino para dar una idea de cómo puede tergiversarse una figura al utilizarla de manera desproporcionada con respeto a la idea original, por mucho que esta sea una mera ficción.

    Casos calificados como ecocidio

    Arenas de alquitrán del río Athabasca, Alberta, Canadá

    Las arenas de alquitrán, conocidas también como arenas bituminosas, arenas de petróleo y en Venezuela como petróleo crudo extra pesado, son una combinación de arcilla, arena, agua, y bitumen, se consideran el proyecto más destructivo del planeta. De las arenas de alquitrán se extrae un bitumen similar al petróleo el cual es convertido en un petróleo crudo sintético o refinado directamente por refinerías especializadas para obtener productos del petróleo. El petróleo convencional es extraído por medio de pozos mientras que los depósitos de arenas bituminosas son extraídos usando técnicas de seccionamiento de minería superficial, o se les hace fluir hacia pozos por medio de técnicas in situ que reducen la viscosidad del bitumen por medio de vapor y/o solventes. En promedio, el bitumen contiene 83,2% de carbón, 10,4% de hidrógeno, 0,94% de oxígeno, 0,36% de nitrógeno y 4,8% de azufre.

    Es fácil deducir que su extracción requiere un operativo altamente contaminante y dañino para el medio ambiente, una operación de minería a cielo abierto en la que para separar el betún o bitumen, hace falta emplear una enorme cantidad de agua y sustancias químicas.La extracción del betún con características de alquitrán que está mezclado con la arena, tierra y arcilla que se encuentran bajo el Bosque Boreal del norte de Alberta y su mejora o transformación a crudo sintético resultó en emisiones de 37.2 millones de toneladas de gases de efecto invernadero en el año 2008, aumentando desde los 16.8 millones de toneladas en 1990.

    Y esto no incluye las emisiones que resultan del refinamiento de este compuesto petrolífero y de la utilización del combustible resultante al ser empleado en casas, vehículos y fábricas. O de las emisiones asociadas a la liberación del carbono depositado en los árboles y la tierra del bosque boreal a medida que la tierra soporta el establecimiento de minas, carreteras e infinidad de conductos. La producción de petróleo de las arenas de alquitrán es la fuente de emisiones de gases de efecto invernadero de mas rápido crecimiento en Canadá.

    Casos como este, sin duda ameritan la atención mundial y justifican un tratamiento especial porque alcanza las dimensiones de catástrofe ambiental. Esto, en todo caso es muy distinto, en magnitud y en calidad, del mal empleado uso del término en torno al caso del río La Pasión, Sayaxché.

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    Ecocidio

  • Ecohisteria y Ecocidio van de la mano

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    Lo que no se atreven a decir los ecohistéricos sobre Ecocidio

    No cabe duda que los grupos de ecologistas radicales, mejor conocidos como ecohistéricos, han tenido éxito al hacerle creer a la gente que la causa que siguen es honesta, científica y hasta romántica. Para ello han contado con mucha suerte: la prensa guatemalteca es acrítica, amarillista in extremis y nada profesional. Y muchos son quienes les siguen ciegamente y creen que todo cuanto dicen es verdad… hasta que se demuestra la mentira.

    Es claro, además, que su objetivo no es precisamente el contribuir a mejorar las condiciones ecológicas del planeta. De ser así, los problemas relacionados con este tema serían infinitamente menores. Pero resulta que no es así. Su objetivo, hablando claro y pelado, es desprestigiar a ciertos sectores de la producción propalando infundios en contra de su actividad o bien, adjudicándoles responsabilidad en hechos en los cuales no tienen relación con la actividad empresarial.

    Cada vez que se presenta la oportunidad, aparecerán despotricando contra las compañías mineras, las generadoras de energía hidroeléctrica o las exploradoras de petróleo. Y no es que se pretenda negar que en algunos casos algunas firmas han actuado irresponsablemente, mas no todas. No se puede generalizar, pero tampoco acusar contra quien no se tienen pruebas o que, simplemente, es inocente de los cargos que se pretende imputar.

    Es injusto, por ejemplo, haber calificado de ecocidio a la matanza de peces ocurrida en julio de 2015 en las aguas del río La Pasión, cuando no se contaba (ni se cuenta a la fecha) con evidencia alguna de responsabilidad de una compañía extractora de aceite de palma. Simplemente no cabe la posibilidad.

    ¿Por qué ocurre la mortandad (Ecocidio) masiva de peces?

    Ningún ecologista, con su característica buena fe, le va a decir alguna vez a  usted, la verdad y que sí ha sido registrada por expertos científicos y ecologistas serios. En primera lugar, hay algo que debe quedar bien asentado: mortandades de peces (ecocidio) ocurren todos los años en múltiples lugares del orbe, pero sólo en casos extremos es resultado de la contaminación de las aguas por agentes químicos.

    Para entenderlo, debemos tener en cuenta que desde hace cientos de años se sabe que los peces son organismos adaptados para vivir en el medio acuático y para ello tan sólo requieren que el agua mantenga un   equilibrio físico – químico. Por ejemplo, el agua de río posee solo un 1% de oxígeno disuelto, lo cual nos da una idea de la capacidad de adaptación a su medio que requieren apenas una pequeña cantidad de oxígeno para sobrevivir.

    Otras causas estan relacionadas con la 駱oca del año. En los meses de verano estan asociadas a la falta de oxigeno disuelto, a las altas temperaturas, a los vertidos de efluentes cloacalesy al proceso de eutrofizacion que generan las floraciones algales nocivas.
    Tambien ocurre que a menudo el oxigeno disuelto es mayor al que los peces utilizan para vivir. Esto afecta a su salud, atacando directamente a un sistema nervioso que además de controlar las funciones de algunos músculos y órganos de cuerpo, también se encarga de la respiración y la osmorregulación .

    Este aumento de oxigeno se debe algunas veces a la fotosintesis de las poblaciones   de algas, las cuales empieza a morir por dicha razon y las aguas toman un color verde y cafe, que indica el comienzo de la putrefaccion. Este fenomeno consume el oxigeno disuelto, lo que tambien provoca mortandades.

    Diagnosticar el ecocidio por estas circunstancias es facil, y basta con inspeccionar las branquias de los peces y se observan las microalgas adheridas a las mismas, demostrando as・ que la muerte fue causada por anoxia. En invierno las mortandades pueden estar asociadas a pero dos de bajas temperaturas del agua, es decir, menores a los 12* C. Este descenso de la temperatura ambiental produce en los peces una capa de su sistema inmunologico, volviendolos altamente susceptibles a ser atacados por hongos y bacterias.

    Existen infinidad de informes que corroboran lo anterior y la mayoría tienden a  descartar que las mortandades hayan ocurrido por sustancias tóxicas, e identifica a los cambios de  temperatura como la causa de las mismas. Los resultados de los análisis practicados en peces en estos casos, indican que los ejemplares presentaban buen estado general, sin alteraciones patológicas en los órganos, y evidenciaban varios días de ayuno. Las muestras de agua no revelaron la presencia de niveles de pesticidas por encima de los valores permitidos.

    Numerosos casos similares se han reportado durante la última década, en lugares como Canabal, en Cartagena de Indias, Colombia; San Jorge de Asunción, Paraguay, Laguna de Chautengo, Guerrero, México; río Paraná, Argentina; laguna de Alalay en Cochabamba, Bolivia y río La Pasión, Los Esclavos y Lago Petén Itzá, Guatemala.

    En este último caso, incluso ha ocurrido algo muy revelador: el paso reciente, a principios de agosto, de la tormenta tropical Earl afectó a siete municipios del departamento de Petén, pero la oportuna información impidió que los ecologístas histéricos tomaran bandera de esta causa. Es decir, la información adecuada, oportuna y veraz siempre será un buen aliado para evitar que se manipule a poblaciones con datos proporcionados de mala fe.

    De lo que estamos plenamente seguros es de que estas verdades ningún ecohistérico se las dirá jamás. Obvio: cada problema ecológico representa para ellos, no una oportunidad para plantear soluciones, sino una para planificar un nuevo viajecito de placer a Europa, y de paso estirar la mano (una vez más) y recibir los generosos euros provenientes de espíritus tan altruistas como ingenuos.

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    Ecohisteria y Ecocidio

  • Ecocidio Falso en Guatemala

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    Los profetas del ecocidio se muerden la lengua

    El concepto Ecocidio ha sido ampliamente utilizado, como una manera de identificar el nivel de daño que ha sufrido un área determinada del ambiente natural, como resultado de accidentes, descuido o, incluso, de desastres naturales cuya cauda puede afectar gravemente un ecosistema y las poblaciones que lo integran. El uso del término se incrementó desde que estuvo a punto de ser incluido como el quinto Crimen Contra la Paz dentro del Estatuto de Roma. Sin embargo, fue examinado dentro de la Organización de las Naciones Unidas -ONU- durante décadas pero excluido finalmente en 1996 a pesar de la objeción de muchos países.

    Pese a ello, los grupos ecologistas más radicales, popular y justamente conocidos como “Ecohistéricos” no han cejado en su empeño y hasta han propuesto una Ley Sobre Ecocidio, por medio de la cual se busca que las autoridades sancionen en casos de destrucción o pérdida de ecosistemas. En realidad,  de ninguna manera explican claramente en qué consistiría el tal “Ecocidio”.

    Por tanto, el Ecocidio no existe, al menos en los términos que se pretende aplicar a cualquier daño que sufra el medio ambiente. En Guatemala se ha utilizado erróneamente, porque hasta la fecha nunca, léase bien, nunca ha ocurrido un sólo hecho que merezca semejante denominación. Y sin embargo, como decimos, se ha hecho y se ha reproducido masivamente, a pesar de que se trata de un claro infundio.

    Un caso reciente es el que ocurrió en junio de 2015, cuando la repentina mortandad de peces en el Río La Pasión, a su paso por Sayaxché, Petén fue atribuida falsamente a que una empresa procesadora de aceite de palma habría arrojado el insecticida Malathion hacia las aguas del citado cuerpo hídrico. Sin embargo, más de un año después se ha demostrado que ni una cosa ni la otra ocurrieron, es decir, ni la empresa procesadora de aceite fue responsable del accidente ni se lanzó nunca el mencionado químico. Sin embargo, para los ecologistas irresponsables no fue necesario esperar los peritajes de ley. Sin más, lanzaron la propaganda negra contra la compañía procesadora y crearon un ambiente hostil hacia sus actividades.

    Por aquellos días y en medio de la oficiosa campaña de señalamientos que se desató, el propio Benedicto Lucas, director de la Comisión Nacional de Áreas Protegidas (CONAP) explicó que una causa posible era el excesivo crecimiento de material orgánico y que ello habría reducido la capacidad de los peces de disponer de las cantidades adecuadas de oxígeno, condenándolos a morir ahogados de una manera terrible.

    Pues bien, el jueves 11 de agosto de 2016 algo similar ocurrió en el lago Petén Itzá, cuando vecinos de San Andrés y San José Petén recolectaron grandes cantidades de peces de la especie conocida como Pez Blanco, oriunda de este espacio lacustre. Algunos pescadores expertos descartaron la presencia de insecticidas en este caso, al contrario de la precipitada aseveración de los “Ecohistéricos”. Por experiencia saben que después de un acontecimiento natural, como el paso de una tormenta tropical o evento similar, el movimiento del agua produce cambios de temperatura y aumenta la cantidad de desechos que se vierten sobre el lago. Un día antes el paso de la tormenta Earl se hizo sentir en esta región del país.

    Por su parte, Gerson Ochaeta, biólogo de la Autoridad Para el Manejo y Desarrollo Sostenible de la Cuenca del Lago Petén Itzá fue muy enfático: “Los peces se murieron a causa del poco oxígeno debido a que el incremento de lluvia arrastró materia orgánica que consume oxígeno del agua”.

    En este caso los ecohistéricos no pudieron hacer mayor aspaviento, como sí lo hicieron cuando ocurrió lo del río La Pasión, evidentemente porque en las cercanías del Lago Petén Itzá no opera ninguna fábrica susceptible de ser víctima de sus pobres criterios. Pero los hechos hablan por sí solos: son casos similares, con la variante de que ahora no hay posibilidad de culpar a agente químico alguno. En el caso de La Pasión no se encontró este material y tampoco se encontró en Petén, Itzá. Razones sobran, entonces, para asegurar que ambos casos tienen un origen natural: el aumento de material orgánico que restringe la capacidad respiratoria de los peces.

    Esto demuestra, como en tantos otros casos, que los falsos ecologistas actúan sin escrúpulos. No les interesa la conservación del medio ambiente ni la sobrevivencia del planeta. Lo que les preocupa es encontrar medios para justificar la financiación internacional que reciben. De nada vale para ellos, todo el esfuerzo empresarial que pueda ponerse en riesgo a causa de sus señalamientos sin fundamento, y les tiene sin cuidado que las comunidades pierdan espacios de oportunidad al enfrentarse entre sí.

    Es demasiado el daño que causan, por lo que sería conveniente exigir a las agencias internacionales que los apoyen, que promuevan un ecologismo responsable, profesional, proactivo y propositivo, en lugar de extenderles su generoso aporte, que finalmente va a parar a manos anhelantes de dinero.

    El caso que nos ocupa es elocuente. No hubo ecocidio en La Pasión y en Petén Itzá ni siquiera dieron la voz de alarma. Se ha comprobado, además, que el Malathion u otra sustancia no fueron la causa de la mortandad de peces. Y nada ha pasado en la comunidad de Sayaxché: la gente trabaja, el río se ha recuperado, la vida, esa que querían alterar para su beneficio, continúa inalterable.

    En otras palabras: Tienen que morderse la lengua las víboras viperinas del ecologismo ecohistérico.

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    Río la Pasión, Sayaxché, Guatemala

  • Ecocidio, Sayaxchè y RSE

    Sayaxchè, RSE

    Es posible la productividad responsable

    La tendencia actual en las empresas es a modificar sus patrones de productividad, dejando de lado las antiguas y obsoletas visiones de que el objetivo esencial de una compañía era el lucro y nada más. Gracias al auge de los modelos de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) esa perspectiva ha dado un giro rotundo, y ahora, cuando nos acercamos al fin de la segunda década del Siglo XXI, se puede afirmar que nos encaminamos hacia un paradigma cada vez mejor consolidado en cuanto a este modelo.

    Es un hecho comprobado que ahora las empresas juegan un papel activo frente al reto que les impone el mundo actual, al desempeñar roles que tradicionalmente estuvieron asignados a otros actores, como es el caso de participar directamente de los procesos de desarrollo económico, social y, sobre todo, ambiental de manera sostenible. Los ejemplos al respecto de las exitosas iniciativas en este sentido son abundantes. Las compañías ahora se esfuerzan por elaborar productos amistosos con el medio ambiente y la sociedad, como parte de ese compromiso con el desarrollo sostenible, el cual se conjuga como un factor de éxito empresarial. Es decir, mediante sus programas de Responsabilidad Social Empresarial, las corporaciones no sólo buscan tener incentivos éticos sino también, ¿por qué no? de tipo económico.

    Aunque no existe una definición de Responsabilidad Social Empresarial universalmente aceptada,  la más utilizada es la propuesta en 2005 por el Foro de Expertos en RSE. “La responsabilidad social de las empresas es, además del cumplimiento estricto de las obligaciones legales vigentes, la integración voluntaria en su gobierno y gestión, en su estrategia, políticas y procedimientos”.

    A partir de lo anterior, se puede afirmar que una empresa es socialmente responsable cuando responde satisfactoriamente a las expectativas que sobre su funcionamiento tienen los distintos grupos de interés, especialmente las poblaciones vinculadas con el entorno donde se desarrolla la producción.

    En Guatemala esto lo ha tomado muy seriamente como referencia la empresa procesadora de aciete de palma, porque su actividad tiene relación directa con su entorno social y natural. Es decir, en sus procesos se involucran tanto lo ecológico como lo humano, y ambos elementos les brinda la atención necesaria.  La industria palmera entiende que la RSE se refiere a cómo las empresas son gobernadas respecto a los intereses de sus trabajadores, sus clientes, proveedores, sus accionistas y su impacto ecológico y social en la sociedad en general. Todo esto implica un diseño estratégico que se integra a la gestión de la compañía, tanto en los procesos de toma de decisiones como en las operaciones propiamente dichas

    El compromiso de la industria palmera en este sentido está claramente definido. Sus personeros comprenden perfectamente que el éxito de sus operaciones comerciales está relacionado con el éxito en el manejo ambiental y de las buenas prácticas que mantienen con sus vecinos, quienes en su mayoría son también empleados de esta compañía productora de aceite de palma.

    Y esto no es una reacción ante los infundados señalamientos de responsabilidad en el accidente ocurrido el año 2015 en el Río La Pasión, cuando una serie de factores contribuyó a que una numerosa cantidad de peces pereciera repentinamente. No, la responsabilidad social de la industria palmera viene desde el momento mismo en que inició operaciones en las cercanías de dicho cuerpo hídrico, lo cual incluye medidas de prevención estrictas para evitar, precisamente, que ocurriese un incidente de la magnitud que se le pretende imputar.

    Acciones presentes

    La industria palmera desarrolla campañas permanentes de conservación y recuperación del patrimonio forestal de Sayaxché, Petén. Sin embargo, su gestión ambiental no se limita exclusivamente a lo relacionado con su actividad productiva. Precisamente, por ser responsable, este aspecto medioambiental se extiende a la mitigación de los impactos negativos y potencializar los positivos.

    Por ejemplo, es un hecho que en el proceso de producción del aceite de palma pueden ocurrir efectos adversos al ambiente, y eso está muy claro para la industria palmera. La generación de algunos residuos, por ejemplo, es inevitable y es parte de este aspecto negativo. Sin embargo, ello conduce a la necesidad de desarrollar con mayor agresividad la reforestación, con lo cual se mitiga y minimiza cualquier impacto adverso a la naturaleza.

    Esto tiene varias ventajas, no siempre tomadas en cuenta: la comunidad puede mejorar su calidad de vida, tener acceso a posibilidades que le eran negadas cuando su entorno era estrictamente selvático e improductivo. Además, se beneficia de otros programas sociales en salud que la empresa ha impulsado y los cuales, hasta hace unos 15 años, sólo podían obtenerse si se tenían las condiciones, el tiempo y los recursos para viajar hasta la cabecera de Petén.

    Y para la empresa representa una ventaja la reducción de costes que representa el tener siempre un entorno adecuado, que puede generar acceso a materias primas locales, por supuesto, administradas responsablemente. En otras palabras, al mejorar la eco-eficiencia de la organización, se reduce la cantidad de recursos necesarios para realizar el mismo producto o servicio, lo cual no ocurriría si se manejase irresponsablemente el recurso natural al alcance.

    Sin embargo, esto no significa que la industria palmera se ocupe únicamente de la reforestación de la materia prima que le beneficia directamente. Al contrario. Consciente de que la población de Sayaxché vive, además de la pesca, de la producción agroforestal, también promueve la recuperación de bosques madereros donde abundan el cedro, caoba y Santa María y otras de importancia como el chicozapote, jovillo, luín, guasibán y cola de marrano.

    Por otro lado, la generación de residuos  se convierte en una fuente adicional de recursos para la población, porque los mismos pueden ser vendidos a otras compañías en calidad de materias primas y obtener así algunos ingresos que contribuyan a mejorar su nivel de vida.

    El manejo ambiental que desarrolla la industria palmera mediante sus programas de RSE, a pesar de las acciones de desprestigio emprendidas por grupos irresponsables, no sólo ha contribuido a mejorar su reputación sino que esto ha sido un factor determinante para acceder a nuevos mercados y conseguir más clientes. Afortunadamente, no todo el mundo piensa únicamente en función de aprovecharse de la buena voluntad de los comunitarios. la industria palmera continuará respetando los derechos sociales, laborales y medioambientales, promoverá siempre el diálogo transparente y, sobre todo, actuará con la certeza de estar contribuyendo a construir un Sayaxché cada vez más humano y desarrollado.

    Sayaxchè, RSE

    Sayaxchè, RSE

  • RSE: El caso, “Ecocidio”

    Ecocidio, Rio la pasion

    El Caso “Ecocidio”

    Durante mucho tiempo se ha debatido intensamente acerca del nuevo paradigma empresarial que conduce a estas a ejercer programas de Responsabilidad Social Empresarial (RSE), como parte de su vida productiva.  En sus inicios, durante la última mitad del siglo pasado, esta idea fue cuestionada en una curiosa alianza tácita entre empresarios conservadores y dirigentes sindicales, obviamente también de línea conservadora.

    Ambos sostenían, por un lado, que las empresas incurrían en suficientes gastos sociales para favorecer a sus colaboradores, para pensar en brindarles más ventajas. Les debía bastar, según este modo de pensar, con los beneficios que les brindaba el Estado, tanto en materia de seguridad social como en ciertos programas de tipo recreativo.

    Para los líderes de los trabajadores, por su parte, la Responsabilidad Social Empresarial no era sino una manera de maquillar la explotación que se observaba en todos los centros laborales. Una manera de “lavar la cara” de los empresarios, brindándoles algunas migajas a quienes le ayudaban a producir su riqueza.

    Ambas posiciones, afortunadamente, han superado las hostilidades y resistencia lógicas, para perfilarse, ahora en el siglo XXI, con grandes perspectivas de constituirse en una herramienta de apoyo al desarrollo social, por un lado, y de mejoramiento notable de la producción, por el otro. Inclusive, las potencialidades de la Responsabilidad Social Empresarial se han dirigido hacia nuevos actores, cuya participación era impensable hace apenas 20 años: las poblaciones y comunidades aledañas a las plantas de producción.

    Desde un punto de vista totalmente imparcial y al contrario de lo que algunos grupos interesados han manifestado, la industria palmera ha sido evaluada positivamente y es un modelo en materia de programas de R S E que ha ameritado reconocimientos internacionales pero, más que eso, el aprecio de las comunidades de Sayaxché, Petén, lugar donde se ubican sus instalaciones centrales.

    Los pobladores, al contrario de las agrupaciones ecohistéricas, cada vez tienen más claro que lo ocurrido el año pasado en el Río La Pasión fue un accidente producto de circunstancias inevitables, pero jamás del vertido del insecticida Malatión como inicialmente se especuló y se utilizó como argumento para desprestigiar a la empresa procesadora de aceite y, de manera harto irresponsable, para calificar lo ocurrido a los peces como un “Ecocidio”.

    Lejos de lo afirmado por las voces que han hecho del ecologismo un medio de vida, se ha comprobado fehacientemente que el Malation no se encontró en ninguna de las muestras de agua tomadas ni, mucho menos, en los peces muertos.  Lo que sí es comprobable, es que una mezcla de causas, incluyendo los residuos biodegradables se dispersó en las aguas, afectando a las especies piscícolas. La prueba más categórica es que el proceso de descontaminación ha sido bastante efectivo y se ha producido en corto tiempo, lo cual sería imposible en el caso de compuestos de alto contenido químico como el producto pesticida ante mencionado.

    Hombro a hombro con la población

    Conscientes de su responsabilidad hacia un entorno natural hermoso, como es la región de Sayaxché, la industria palmera ha emprendido programas de protección ambiental desde el momento mismo del inicio de sus operaciones en Petén, de lo cual hace más de 15 años.  Tal como su nombre comercial lo indica, la reforestación es una de sus actividades primordiales. De esta manera se produce una relación simbiótica, un claro “ganar-ganar”. Se favorece a la población al garantizarle un ambiente natural equilibrado, y se favorece la compañía al asegurar las condiciones para mantener estable su producción.

    Pero la RSE que desarrolla la industria palmera no es sólo reforestar. Siendo Sayaxché uno de los municipios donde la extrema pobreza está presente con mucha agudeza, ha sido preocupación constante de la empresa procesadora de aceite de palma, que se logre erradicar el problema de desnutrición que aqueja a muchos de los infantes del área, como doloroso reflejo de esa situación de empobrecimiento, debido a que, por tratarse de un ambiente selvático, especialmente bosque subtropical húmedo, son relativamente pocos los productos que pueden comercializarse en el sector.

    Para ello, la industria palmera cuenta con un programa especial y muy profesional de atención nutricional a niños afectados por la falta de alimentación adecuada, el cual no se limita a la atención alimentaria inmediata, ni a la dotación de micronutrientes o, inclusive, de medicinas si fuere el caso. El programa incluye un seguimiento constante, vigilado por personal especializado, por medio del cual se lleva un monitoreo y registros de la evolución del estado de salud de la niñez beneficiaria.

    Lo anterior, al margen de que la industria palmera ha sido un importante generador de mano de obra local. Cerca de la mitad de la población de Sayaxché ocupa un cargo en esta empresa, por lo que se ha convertido en una fuente básica para el sostenimiento de los pobladores, especialmente aquellos que durante muchos años vivieron de la agricultura de subsistencia o de la pesca artesanal.

    La contribución activa y voluntaria de la industria palmera en pro del mejoramiento social, económico y ambiental es incuestionable Gracias a sus programas de R S E no sólo ha mejorado su situación competitiva, valorativa y su valor añadido, lo cual es lógico en toda empresa comercial, sino que ha contribuido fuertemente a consolidar buenas relaciones con la comunidad de su entorno, construyendo una relación de mutua confianza que asegura un desarrollo sustentable y armónico, tal como lo previeron los pioneros de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE).

    Ecocidio, Río la Pasión

    Ecocidio, Río la Pasión