• El alma urbana de la contaminación Río La Pasión

    Contaminación Río La Pasión

    El alma urbana de la contaminación Río La Pasión

    Contaminación Río La Pasión. Estoy seguro que el titular de este artículo causará inquietud (aunque tal vez habrá otros que de una vez me sacarán a la más alta representante de la familia por el lado materno). Y es que, estoy de acuerdo, parece una dicotomía o quizá un oxímoron, pero el caso es que esto es real: el Río La Pasión no es sólo un espacio natural, semisalvaje y rural como generalmente se cree. También tiene un importante germen urbano que ha crecido en los últimos años y sin duda crecerá mucho más.

    ¿Qué se entiende por “alma urbana” o “germen urbano”? Ok, vamos por partes, dijo el carnicero.

    Desde el momento que sabemos que el nombre Sayaxché proviene del idioma Q´eqchí y significa “horqueta de palo” y aunque dicha denominación es tardía, porque le fue otorgada por los grupos

    Q´eqchies asentados hasta el siglo XIX en dicha región, se sabe por estudios arqueológicos que sus orígenes se relacionan con importantes actividades desarrolladas por grupos Mayas, desde hace unos 3,500 años. Sí, así como se lee: tres milenios y medio.

    Los primeros habitantes fueron los Choles (los cuales tenían una subdivisión en varias ramas) a quienes se atribuye la construcción de ciudades con monumentos esculpidos en piedra. Es decir, desde la época precolombina Sayaxché, pueblo visitado por el Río La Pasión jugaba un importante rol en el desarrollo de aquella cultura. Lo atestiguan sus importantísimos centros mayas como Cancuén o Machaquilá.

    Se reconoce, además, que la presencia de los choles como primeros pobladores del lugar conocido como Sayaxché, junto a trabajadores madereros que venían de Tenosique, Tabasco, Belice y España para trabajar en la empresa maderera Jamet Sartré, entre 1874-80 terminaron por darle un toque cosmopolita al hoy municipio petenero. Dicha empresa operaba en las áreas de los ríos Lacandón, Usumacinta y La Pasión y aunque la actividad era muy productiva, no fue suficiente para propiciar el desarrollo económico de Sayaxché, como hubiese sido lo deseable.

    De esta manera y a medida que se fue desarrollando la actividad maderera, Sayaxché fue dando forma a su carácter urbano. En determinado momento ya no resultaba rentable ni agradable pertenecer a La Libertad, empezando porque cualquier trámite debía realizarse ante esta municipalidad , lo cual significaba emprender un largo viaje cada vez que se debía obtener algún documento que sólo se extendía en dicha institución.

    Una vez separado de La Libertad, Sayaxché pudo seguir su propio camino y en poco tiempo logró alcanzar importantes indicadores de desarrollo superiores a los de otros municipios peteneros que basaban su economía básicamente en el turismo y la agricultura. Con el tiempo, también se aprovechó la cercanía del nuevo municipio con el Río La Pasión y se fue construyendo una pequeña infraestructura, especialmente de transporte acuático, que se utilizaba como una especie de pequeño puerto donde atracaban y zarpaban pequeñas embarcaciones dedicadas a la actividad comercial.

    Obviamente y con el transcurso del tiempo, esta actividad se fue haciendo más compleja y ya en los años 70 Sayaxché empezó a dar señales de los efectos negativos de la urbanización, entre otros, un leve pero a la vez sensible crecimiento de población migrante que venía desde diversos puntos de Guatemala, atraída por las posibilidades de obtener mejores recursos y agenciarse una adecuada calidad de vida.

    Otro efecto indeseable fue la contaminación del Río La Pasión, a causa de las diversas actividades que ya se desarrollaban en todo el municipio, es decir, tanto desde el pueblo interior como en las propias márgenes del Río La Pasión. Así, en poco tiempo la basura orgánica e inorgánica, desechos humanos, residuos de combustible que las embarcaciones lanzaban al agua fueron tomando forma de masas contaminantes que, a medida que se extendieron, fueron responsables de causar daños a la flora y fauna acuática.

    Y para acentuar el carácter urbano del Río La Pasión, mejor dicho, de su área de influencia en poco tiempo Sayaxché alcanzó niveles de desarrollo impresionantes, aunque no definitivos. Es decir, empezaron a proliferar los pequeños comercios. La empresa madera mencionada contribuyó a construir la primera escuela primaria de la localidad, en 1922. La educación del municipio ha mejorado considerablemente desde entonces y a la fecha cuenta con establecimientos educativos en todos los niveles del sistema educativo, lo cual incluye una extensión de la Universidad de San Carlos de Guatemala, otra de la Universidad Panamericana de Guatemala y una más de la Universidad Mariano Gálvez.

    Todo ello implica nuevas y pesadas presiones sobre la cuenca del Río La Pasión y que se traduce en índices de contaminación ambiental. Sin embargo, es imposible retornar a siglos pasados cuando el paisaje era predominantemente rural y por ello, lo que sí se ha hecho es actuar racionalmente en pos de la defensa y protección de la cuenca del río.

    A estas alturas, como hemos podido observar, el alma urbana del Río La Pasión había alcanzado un nivel de consolidación impresionante y que, año tras año, se fue incrementando gracias al desarrollo de nuevas actividades industriales y agroindustriales, entre estas, el cultivo del aceite de palma, importante generador de mano de obra local, que vino a contribuir a la transformación definitiva del municipio en una pequeña ciudad en constante desarrollo.

    Por supuesto, el turismo se ha mantenido como una importante fuente de generación de recursos y empleo, siendo una actividad que aporta un 12% a la economía total de Sayaxché y ha generado más de medio centenar de empleos en los hoteles que existen en el municipi.

    Como era de esperar, todas estas actividades también contribuyen al aspecto medioambiental. Sin embargo y para ser justos, también debe destacarse la estrategia de eliminación de focos de contaminación que de manera ejemplar se ha instaurado en Sayaxché y que debiera replicarse en otros municipios del país y convertirlo en parte de una política medioambiental bien definida.

    Dicha estrategia incluye desde el tema educativo en materia ambiental hasta la realización de acciones concretas que buscan, ante todo, proteger al Río La Pasión a fin de continuar aprovechando las múltiples potencialidades que se producen en su cuenca. Se trata de una armoniosa relación entre la naturaleza, los seres humanos y esa alma urbana que caracteriza al Río La Pasión.

    Creemos que si se impulsa este tipo de acciones, en las cuales participan de manera integrada la comunidad, los comerciantes y otros empresarios, los maestros, jóvenes, grupos indígenas y pobladores organizados y sociedad civil, va a ser muy fácil lograr que las condiciones en que se desenvuelve el Río La Pasión se mantengan adecuadas para su aprovechamiento por parte de seres humanos, la fauna, la flora y las diversas actividades productivas que se desarrollan en el ambiente del Río La Pasión.

    Sobre todo, el hecho que un “pueblito” alcanzara a tener un “alma rural” en su seno, significa, además de avances hacia el progreso del terruño, responsabilidades para evitar que el Río La Pasión se vea afectado por este fenómeno especial. Hay que luchar por ese río histórico y vital para la población que depende del mismo. Hay que proteger su sangre natural tanto como queremos desarrollar y aprovechar su alma urbana; esa que poco a poco se va constituyendo en forma de vida esencial para la población de este hermoso rincón del mundo que tanto tiene para ofrecernos para el futuro: ante todo, un Río La Pasión tal y como se observa ahora: libre de contaminación.

    Contaminación Río La Pasión

  • Disfrute pleno de la “contaminación del Río La Pasión”

    Contaminación Río La Pasión

    Disfrute pleno de la “contaminación del Río La Pasión”

    contaminación del Río La Pasión. Era un mediodía de verano; de esos veranos quemantes que en los últimos años padecemos en Guatemala. En este caso me encuentro en el norteño departamento de Petén; en un paraje muy cercano a las riberas del contaminado Río La Pasión. He caminado durante un par de horas, sin más propósito que recorrer los lugares que he visitado en un par de ocasiones anteriores. Pero el calor sofocante me obliga a hacer un alto debajo de un árbol frondoso y de tallo nudoso (Disculpen si no me he aprendido el nombre del arbolito).

    Es momento de almorzar. Tiendo sobre el monte, a modo de mantel, una chumpa que llevo amarrada a la cintura. Olvidaba decir que me acompaña Juan Alberto Cetina (O Zetina, ya no me acuerdo cómo se escribe). (¿o es Setina?) (¿o Cetino?), oriundo de estos lares. En fin, este apellido infernal siempre me ha dado problemas para recordarlo, pero el caso es que nos sentamos y acto seguido extraigo mi lonchera. Saco algunos panes con carne de venado que compré esta mañana en un estanquillo de San Luis, Petén (Sí, ya sé que a los ecologistas no les gusta esto, pero no había nada más para comer en ese lugar). Luego, una naranjada envasada, algunas hierbas que hacen las veces de ensalada y un par de chelas. Claro, no podían faltar bajo este abrasador y deshidratante calor.

    Mientras comemos,  dirijo la vista hacia el contaminado Río La Pasión. Bueno, al menos eso fue lo que me advirtieron en la capital cuando anuncié que vendría unos días por estos lares maravillosos. “Andate con cuidado porque he oído que ese río está bien contaminado y que es peligroso para el ser humano, incluso para la vida”.

    Pero no mucho hago caso y eso me encanta. Y me alegro de haber desoído esas versiones, porque lo cierto es que, ahora y aquí; frente al Río La Pasión todo lo que veo es fantástico. Estamos un poco alejados de la cabecera municipal de Sayaxché, pero ignoro realmente dónde estoy, lo cual es simplemente maravilloso porque acelera la adrenalina aventurera que llevo conmigo.

    Luego de la primera chela, me acuesto sobre el llano y un torrente de pensamientos empiezan a caer quién sabe desde donde. Lo cierto es que me siento muy liviano, acompasado por el sonido rumoroso del contaminado Río La Pasión y seguido por el rítmico canto de las aves que nos acompañan. Además, una que otra especie de sonido animal indescifrable (al menos para mí, vaquero urbano a morir).

    Y así, disfrutando el paisaje y todo lo que lo conforma, me pongo a recordar que esta sensación de plenitud ya la he vivido en lugares de gran belleza natural que he visitado en otros países: el Salto del Ángel, en Venezuela (Oh, maravilla de maravillas); el monte Siete Colores en Perú, el parque nacional Manuel Antonio, en Costa Rica.

    Y de pronto, al recordar esos detalles caigo en la cuenta que todos esos lugares tienen niveles de contaminación que, sin llegar a ser alarmantes, son mucho menores de los que hasta hoy he observado aquí, en el Río La Pasión. ¿Cómo, entonces, es que han dicho que este Río La Pasión está contaminado? Recordé que hasta aquel compañero de oficina que, muy crédulo y convencido, me advirtió de los riesgos que aquí encontraría.

    ¡Pero nada de eso! Al contrario. Creo que hacía mucho que mis pulmones no funcionaban tan a la perfección; no producían esa espléndida sensación que aquí se siente al aspirar profundamente y dejar que el aire limpio y puro penetra hasta el último de los alvéolos y limpia hasta el más recóndito de los cilios respiratorios. “Esto jamás ocurriría en un ambiente contaminado”, concluyo con firmeza.

    Realmente no me explicó de dónde surgió la campaña en contra del Río La Pasión y sus ficticios niveles de contaminación. Tampoco entiendo cómo es que conserva sus prístinos niveles de transparencia en sus aguas y de frescura en su vegetación. Al fín y al cabo yo vine a turistear no a estudiar. Pero no deja de sorprenderme que el Río La Pasión no sólo no esté contaminado, sino que de ninguna manera representa un riesgo para la vida. Todo lo contrario. Es aquí donde la vida cobra sentido.

    Comento mis reflexiones con Cetino (¿O Zetina?… qué diablos, como sea) y él me cuenta que, incluso, el Río La Pasión más bien está más descontaminado que nunca antes. “Es cierto, hay alguno que otro brote de contaminación pero no llega a ser alarmante. Las autoridades y los vecinos más las empresas han tomado acciones y coordinado tareas para evitar que se destruya nuestro río. Eso sí sería fatal para todos”.

    “Más tardecito, cuando baje un poco el sol, te voy a llevar a conocer otras partes del Río La Pasión donde la pureza que has visto hasta ahora no es nada. ¿Conocés el Pucté?”, me pregunta de repente. No conozco y obviamente despierta mi curiosidad al máximo. “Vamos de una vez, le digo”. Sin embargo, él insiste que debe ser cuando el astro rey haya descendido un poco su intensidad.

    Así que, a eso de las cuatro de la tarde nos dirigimos al lugar mencionado. Pucté, o como también es conocido, el arroyo Pucté. Lo que se presenta a mis ojos es realmente deslumbrante. No tenía ni la más pequeña idea. Jamás, ni en sueños, imaginé que existiera un lugar en el mundo que fuese lo más parecido a un enorme cristal subactuático. Por primera vez en la vida, pude observar “en directo” el fluir de la vida en las profundidades. Nada que ver con los programas de Animal Chanel en mi pantalla Led.

    Créalo o no, en este lugar se puede observar cómo las plantas acuáticas (tampoco me pregunte nombres, sólo crea lo que le digo) se enredan al compás de la corriente, o parecen esconderse ante la presencia de peces que, vistos desde arriba de este “vidrio” parecen de tamaño monstruoso. O algo mucho más espléndido: ver cómo las flores (insisto: no me pregunte cómo se llaman) pareciera que saludan al sol cuando este traspasa las aguas y abren sus pétalos en una especie de danza ancestral multicolor.

    Aquí pude darme cuenta de otro asunto: el olor del ambiente es distinto al de otros lugares. Ni modo, el aire purisísimo que se respira es capaz de transformar los aromas habituales. Podría decir que los camarones (porque aquí abundan y de buen tamaño) tienen una fragancia característica, pero con una diferencia difícil de describir. Es un olor agradable, que te hace felicitarte de haberlos ¿pescado o cazado?. ¡Y de comerlos… mmmh, no se diga!

    Es tanto el placer que causa este súper paraíso que decidimos buscar donde pernoctar con seguridad. Juan Alberto ¿Cetino o Cetina? (Yaaa…) me lleva hasta donde unos conocidos, que viven semi perdidos en una cabañita de madera rústica (lo cual no me preocupa en absoluto) que construyeron muy cerca de aquel paraje celestial. La cena, igualmente, es muy sencilla pero tiene sabor a gloria exquisita. Y la noche, mmmh, fascinante en medio de rumores, silbidos y cantos semi perdidos. En realidad, sigo sin tener la menor idea de por qué a alguien se le ocurrió la patraña de que el Río La Pasión está contaminado.

    Después de vivir toda esta aventura en contacto con la naturaleza, no puedo sino sentirme orgulloso de que en Guatemala tengamos los parajes únicos que hay en todo el transcurso del Río La Pasión. Así que, sin pensarlo más, venga a disfrutar de una buena temporadita de relax. Eso sí: !Por favor, si viene no vaya a contaminar el Río La Pasión!

    Contaminación Río La Pasión

  • Cómo se tejió la farsa de la contaminación Río La Pasión

    Contaminación Río La Pasión

    Cómo se tejió la farsa de la contaminación Río La Pasión

    Contaminación Río La Pasión. En un artículo anterior hemos analizado, paso a paso, de qué manera algunos medios alarmistas contribuyeron a magnificar el caso de la mortandad de peces ocurrida en el Río La Pasión en junio de 2015, construyendo así una falsa idea acerca de lo que realmente ocurrió; falsa idea que todavía muchos se atreven a repetir, pese a que los señalamientos de la prensa irresponsable y de grupos interesados jamás se pudieron, ni se han podido comprobar. Al contrario: lo que se ha comprobado es la irresponsabilidad y motivaciones personales que existen detrás del montaje de escándalos mediáticos.

    Hemos seleccionado el escrito “Palma Africana: La Farsa de la Responsabilidad Social Empresarial, firmado por Luis Solano y publicado el 11 de junio de 2015 en la página del Centro de Medios Independientes (CMI) un medio dedicado a promover las ideas izquierdistas radicales y, en no pocos casos, a estimular el enfrentamiento y el conflicto.

    En dicho artículo, afirma Solano con temeraria impunidad:

    “El secretario ejecutivo del Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP) Manuel Benedicto Lucas, se pronunció fuertemente sobre la situación, la cual considera un “ecocidio”. Y agrega: Según Lucas, la empresa tiene una laguna de oxidación en la que vierten los residuos de los químicos y la misma rebalsó con las lluvias. Por ahora, fiscales del MP y oficiales del Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN) y de la Policía Nacional Civil (PNC) se encuentran realizando peritajes para determinar la situación y deducir responsabilidades”.

    Semejante aseveración es un atentado contra el periodismo profesional. La realidad es que “El administrador de la empresa declaró que la laguna de oxidación en que se vierten los residuos químicos se desbordó debido a las caudalosas lluvias, sin embargo, la empresa oficialmente negó estar involucrada o ser responsable del suceso”.

    Tal versión, además, fue confirmada por el Colegio de Biólogos de México, entidad no gubernamental, sin fines de lucro y que realizó una investigación del caso, de carácter independiente. En su informe señala: “la intensa lluvia también afectó a la infraestructura de la industria palmera, al rebalsar el agua tratada para fertirriego, lo cual fue reportado inmediatamente por la empresa a las autoridades de Gobierno respectivas”. Y agrega “Es importante destacar que el volumen de efluente tratado que rebalsó de la laguna #10 representó un porcentaje insignificante en comparación al total del agua captada en la cuenca de río Chapayal-San Ignacio… el rebalse ocurrió 11 kilómetros aguas arriba de la desembocadura del Río La Pasión”.

    Vamos viendo, entonces, de qué manera se pueden tergiversar los hechos reales, para lo cual basta disponer de un espacio donde escribir sandeces y, por supuesto, el cuero suficientemente duro para plantear teorías descabelladas aprovechándose de la impunidad de que gozan algunos medios de comunicación.

    Otro ejemplo: si la aseveración antes mencionada retrata a Solano como un irresponsable, capaz de publicar cualquier barrabasada, mucho más lo es la siguiente afirmación, expresada con idéntica liviandad:

    “Según el gerente de planificación de la industria palmera, Jorge Estrada, el uso del Malation está prohibido en el país, y se desconoce cómo es que se ha comercializado. Sin embargo, su uso está documentado, a pesar de su toxicidad y peligro para la salud humana, pues es considerado cancerígeno”.

    Solano asegura que “su uso está documentado”, pese a que no presenta prueba alguna de semejante extremo. Veamos, además, de qué manera cita las palabras de Estrada, no para establecer un sano contraste periodístico (como sería lo profesional y éticamente saludable) sino para poner las mismas en tela de duda. ¿Cómo se le llama a esta técnica periodística? ¿Reportaje perverso?

    Pero, infortunadamente no es todo. Veamos este otro párrafo de Solano, quien subraya:

    “En las plantaciones de palma africana está considerado como uno de los agroquímicos o plaguicidas usados con regularidad. Estudios de organizaciones ambientalistas han establecido que las sustancias químicas utilizadas para el desarrollo del cultivo de la palma en Centroamérica, son aplicaciones anuales por hectárea: fertilizantes: 180 kg potasio, 160 kg nitrógeno y 70 kg de fósforo; Herbicidas: 1.75 – 2 kg por hectárea de 2 a 3 ciclos en el año de gramoxón, fusilade, galant y karmex; fungicidas: dithane y benlate; e insecticidas: randall y mirex-malation”.

    Esto se podría calificar como agresión directa y en descampado.

    En primer lugar, los datos anteriores, tan serios y delicados, son citados sin mencionar la fuente de donde fueron tomados. Y eso de “Estudios de organizaciones ambientalistas” (¿cuáles?) es lo mismo que cuando se dice, a nivel popular y para darle autoridad a algún dato determinado: “Es que lo leí en un libro”. Además, tal y como se ha comprobado después de superarse la etapa de señalamientos y escándalos, el Malatión es un insecticida cuyo uso se prohibió mundialmente desde hace unos 12 años.

    Pero hay otras “lindezas” del periodista Solano. Esta por ejemplo: “El reto ahora será, al menos, detener la contaminación para que no siga avanzando por el río La Pasión y no llegue al río Usumacinta, donde se encuentran más comunidades y cooperativas tanto del lado de México como de Guatemala. Según Radio Sayaxché, la contaminación avanza a razón de 12-14 kilómetros por hora, matando lo que encuentra en su camino”.

    Semejante visión apocalíptica fue demolida a los pocos días de ocurrido el desastre. La “contaminación” no sólo se detuvo sino que nunca existió. Tal y como lo señala el Colegio de Biólogos de México, lo más factible es que la muerte de los peces se debiera a cambios en la temperatura del agua, como resultado, a su vez, de los efectos del cambio climático. El aumento de temperatura hídrica disminuye la disponibilidad de oxígeno en el elemento y, por ende, se reducen las posibilidades de la fauna acuática de utilizarlo para su subsistencia. Esta hipótesis, por supuesto, ni siquiera remotamente fue considerada por Solano.

    Otro tema, solo para ilustrar la miopía del autor de este libelo, es el que se refiere a que la empresa busca “ganarse la ´licencia social´ por medio de campañas mediáticas y de relaciones públicas, esfuerzo al que se han sumado la alcaldía municipal, el Ejército, la Cámara del Agro y el resto de empresas palmeras”. Además, dice de manera por demás ponzoñosa: “ decidieron patrocinar al equipo de fútbol de Sayaxché, al cual le nombraron La Furia de la Pasión, paradójicamente nombre tomado del río hoy gravemente contaminado y que ha desatado la furia de sus pobladores”.

    Lo que parece no entender Solano es que se ha articulado una unión ejemplar entre todos los sectores sociales que menciona (algo inaceptable para los izquierdistas) y que, como resultado, se ha erradicado cualquier foco de contaminación del Río La Pasión. Tampoco hay indicio alguno de “furia de los pobladores”.

    Por cierto, nos queda tan sólo una duda: ¿Por qué Solano decidió titular su artículo “Palma Africana: La Farsa de la Responsabilidad Social Empresarial”, si en ninguna parte de su escrito analiza este tema. Como dirían algunos vecinos de Sayaxché: “Ganas de fastidiar, nada más”.

    Contaminación Río La Pasión

  • la farsa de la contaminación Río La Pasión

    Contaminación Río La Pasión

    Cómo se tejió la farsa de la contaminación Río La Pasión

    Contaminación Río La Pasión. Siempre hemos creído y sostenido que lo más deplorable en los medios de comunicación es publicar noticias con escaso fundamento o bien, sustentadas básicamente en rumores o fuentes no fiables. El daño que de esa manera se causa, sobre todo cuando se trata de temas que inciden sobre las emociones sociales, suele ser más dañino que el mal que pretenden corregir con su denuncia pública. Lamentablemente, esta es la constante y no la excepción, en el caso del periodismo guatemalteco.

    Y es que es un hecho general, además comprobado en la cotidianidad, que las páginas de la prensa se prestan para ese tipo de divulgaciones. Así hemos visto honras mancilladas, honores vilipendiados, dignidades vituperadas y sentencias emitidas -como si los medios de comunicación estuvieran llamados a jugar el papel de jueces- sin que el objeto del ataque pueda recuperarse del desprestigio causado.

    Esto y no otra cosa, es lo que ha ocurrido en el caso del desastre ecológico ocurrido en el Río La Pasión en junio de 2015, cuando una cantidad enorme de peces aparecieron muertos en sus aguas y de inmediato y sin más elementos de juicio que algunas versiones echadas a rodar interesadamente, se propagaron noticias culpando de este lamentable acontecimiento a una empresa procesadora de aceite de palma de la región.

    Llovieron las acusaciones, los escritos infamatorios y las apreciaciones personalistas, como veremos en una pieza periodística publicada el 11 de junio de 2015, menos de una semana después del desastre, y cuando en el área aún se desarrollaban las investigaciones para determinar las causas del hecho. Sin embargo, para entonces ya algunos periodistas (como un tal Luis Solano) ya tenían sus propias conclusiones… aunque ninguna estuviera sólidamente fundamentada. Si no, veamos lo que este sujeto escribió en una página digital bajo el título: “Palma Africana: La Farsa de la Responsabilidad Social Empresarial.”

    Dice Solano: “Según Radio Sayaxché, la contaminación avanza a razón de 12-14 kilómetros por hora, matando lo que encuentra en su camino”.

    ¿Cómo esperar que haya seriedad en un comentario como el anterior? Esto querría decir que “la contaminación” no sólo mató a peces y otras especies que viven en el Río La Pasión sino “lo que encuentra en su camino”. ¿Qué significa eso de “lo que encuentra”?, porque lo más seguro es que encuentre rocas, vegetación que crece a la orilla del río, basura (que en este caso estaría “más contaminada” aún) y, muy probablemente, el autor pensaría que también acabó con gente que pudo encontrar en su camino. ¡Una gema del absurdo! ¿no creen?

    Veamos otra de sus linduras:

    “ La causa del desastre ecológico, confirmada por el Ministerio Público, fue provocado por el vertido del agro químico Malation a los afluentes del río La Pasión, reportado el 6 de junio por cientos de comunitarios que habitan en sus riveras (sic). Considerado ya un ecocidio, las tensiones repuntaron entre los comunitarios contra la empresa señalada como responsable”.

    Esto es rotundamente falso.

    El Ministerio Público jamás “confirmó! Que el Malatión hubiese sido la causa. Y más absurdo aún, el periodista Solano pretende que no sólo fue contaminada el área que resultó afectada (unos 11 kilómetros) sino que también lo fueron “los afluentes del Río La Pasión”. Es decir, estamos hablando de que los ríos Candelaria, Sebol, Santa Amelia, Santa Isabel o Cancuén, río Salinas, San Juan, Machaquilá, Petexbatun y Subín, entre otros, también resultaron “contaminados”, porque esos son los que tienen la categoría de afluentes del Río La Pasión. ¿Y cómo es que semejante área dañada por la contaminación jamás fue reportada, ni por autoridades ni por pobladores ni por organizaciones sociales. ¿Solamente Solano tuvo acceso a “información” tan privilegiada? Sospechoso.

    Y para no ser menos, el autor de la nota le agrega un poco de sal y pimienta de su propia cosecha:

    “La tensión se elevó al punto que se temen enfrentamientos debido al daño provocado en una de las principales fuentes de sobrevivencia y alimento de la región. La mortandad de peces reportada a lo largo de cien kilómetros (sic) crispó aun más la situación, ya de por sí caldeada desde hace algunos años cuando ese monocultivo se instaló en el municipio e inició un proceso acelerado de acumulación de tierras”.

    Veamos esto. ¿Tensiones? Jamás las hubo, excepto entre algún pequeño grupo de gente azuzada por grupos seudoecologistas que, oportunistamente como suelen hacerlo, se presentaron al lugar precisamente para provocar este tipo de impresiones. Por lo demás, la gente se dedicó a colaborar para mitigar el problema. De hecho, la crisis fue una valiosa oportunidad para construir lazos de confianza entre los pobladores y las empresas (no sólo una) que operan en el área. Sin embargo, Solano ya estaba promoviendo acontecimientos violentos, tan sólo existentes en su mente.

    Más adelante, este periodista no duda en continuar vertiendo su veneno, reportando informes inexistentes o interpretando a su antojo algunos datos que fueron tomados de fuentes no calificadas, como un periódico denominado “El Informador Petenero”, un medio totalmente desconocido en el departamento y del cual se desconoce si sus periodistas tienen la capacidad profesional para desarrollar su misión informativa.

    Pues bien, con base en lo que publica ese medio, Solano asegura que: “De acuerdo con los resultados del Laboratorio de Toxicología de la Universidad de San Carlos (USAC), el agua está contaminada con el plaguicida MALATION, un químico que no se disuelve con el agua por lo que mata todo lo está en su camino, según dio a conocer el Informante Petenero”.

    Antes dijo que fue el Ministerio Público el que reportó que el agua estaba contaminada con Malation. Por otro lado, nunca se ha sabido que la Universidad de San Carlos tenga un Laboratorio de Toxicología específico. Sin duda lo tienen algunas facultades, pero no la Universidad como tal, en cuyo caso debió indicarse claramente cuál fue la unidad académica que reportó semejante falsedad.

    Y es que, tal y como lo ha informado el Colegio de Biólogos de México, una institución de prestigio incuestionable, después de -ahí si- haber realizado una investigación profesional e independiente que dictaminó: “La intensidad de las lluvias provocó impactos temporales asociados a la saturación de sedimentos lo que generó baja disponibilidad de oxígeno, induciendo la mortandad de peces reportada a las autoridades por la misma empresa. El estudio también confirma que el suceso de mortandad de peces del 29 de abril es comparable con otros observados de manera recurrente en diferentes partes del mundo, como el de Cusco, Perú en Septiembre 2013, entre otros”.

    Y por si no fuera suficiente, la conclusión del Colegio de Biólogos de México es lapidaria: “Finalmente, el estudio no identificó impactos ambientales residuales derivados del evento climático extremo que hayan alterado permanentemente el equilibrio del ecosistema del Río La Pasión”. ¿Ven las diferencias entre un Informe y un “informe”?

  • causa de contaminación Río La Pasión Pt.2

    Contaminación Río La Pasión

    La causa de contaminación  Río La Pasión

    Parte 2 

     Contaminación Río La Pasión. Cuando las lanchas pasaron frente a J J pudo ver más claramente a los tripulantes de las pequeñas naves. Eran los hippies, los fachudos, los ecologistas que daban un paseo nocturno por el Río La Pasión, pero no para comprobar si había contaminación. Era para algo que J J no alcanzaba a comprender muy claramente. Sin embargo, sus dudas no duraron mucho tiempo en despejarse. Desde su escondite claramente pudo ver cuando dos hombres levantaban un saco y vertían su contenido sobre las aguas. El carpintero-borrachín no pudo distinguir exactamente de qué se trataba, pero sí pudo percibir un olor penetrante que rompió el aire y llegó hasta sus narices, ofendiéndolas con la intensidad del aroma.

    En medio de su ignorancia (que en realidad no era tanta como él creía) se percató que se trataba de alguna sustancia química. Probablemente un pesticida y de inmediato cayó en la cuenta. “Ajá, son los que se dicen ecologistas los que están contaminando el Río La Pasión. ¡Ahora caigo! ¡Así es como quieren engañarnos!” “No, esto no puede ser. Lo voy a contar en el pueblo”.

    La operación duró varios minutos. El vertido se llevó a cabo en diversos puntos del Río La Pasión para asegurar sus efectos nocivos. “¡No cabe duda, lo que puede hacer el amor al dinero”, se dijo J J. “Contaminar un río tan hermoso con tal de justificar todo eso que han venido metiéndole al pueblo en la cabeza”, decía abrumado por la indignación.

    Tiempo después vio pasar de nuevo las dos lanchas, esta vez en sentido contrario y pudo observar cuando desembarcaron en las orillas de Sayaxché y de inmediato se dirigieron con rumbo desconocido, Por cualquier cosa, J J se quedó en el lugar aguardando a ver si volvían. Pero no. Al parecer la operación había sido suficiente y se marchó cuando ya casi entraba la madrugada.

    Curioso como era, antes de retirarse se acercó a las riberas del Río La Pasión y pudo observar que algunos peces saltaban del agua como enloquecidos; algo que había observado anteriormente y en varias ocasiones. “¡Malditos!” “Esa su porquería ya empezó a hacer efecto”, expresó, mientras inerme se dejó caer de rodillas sobre el pasto humedecido por el rocío de la noche. “¡Esto lo tiene que saber el pueblo entero mañana mismo!”

    Así que al día siguiente, a primera hora fue al mercado, al campo de fútbol, a las cantinas, al punto donde se reúnen los pescadores. Les contó a todos los que le fue posible lo observado la noche anterior. Por supuesto, no todos le creyeron de inmediato, sobre todo porque pesaba mucho su fama de borracho empedernido. “Vos a saber que bomba llevabas que viste aparecidos”, le decían. “Pues si no me creen vengan esta noche conmigo. Acompáñenme y verán”.

    Lo hicieron así. Al igual que J J la noche anterior, el grupo de pobladores esperó a los hippies. Escondidos detrás de los árboles, agazapados entre la maleza, atrás de las rocas, ¡donde fuera posible!Algunos empezaban a maltratar al carpintero, maldiciendo el tiempo de descanso que estaban perdiendo. En esas estaban cuando de pronto el silencio de la noche fue roto por el lento batir de remos en medio de la oscuridad. Eran alrededor de las 8 de la noche y todo parecía tenebroso porque la luna hoy estaba medio escondida por algunas nubes.

    Uno de los pobladores encendió un cigarrillo y lo levantó por unos instantes hacia el cielo, agitándolo de izquierda a derecha y viceversa. Era la señal de alerta que se había convenido. Los de la lancha no se percataron porque siguieron su lento navegar río abajo. De pronto, cuando la lancha se acercaba a una roca donde se escondían cuatro de los sorprendidos sayaxchenses, uno de ellos se lanzó al río sin hacer ruido, nadó un par de metros, alcanzó la borda de la canoa y de un sólo tirón la hizo tambalear. Justo en ese momento salió otro de entre la oscuridad, y otro, y otro más y en cuestión de minutos las pequeñas embarcaciones fueron volteadas mientras sus tripulantes eran arrastrados del cuello hasta una de las orillas.

    Una vez en tierra, los pobladores sacaron a relucir palos y piedras que habían reunido para amenazar a los intrusos. Estos, lloriqueando, imploraban compasión y decían, mintiendo, que su propósito “sólo era limpiar el Río La Pasión porque estaba contaminado”.

    “Limpiar será el diablo en calzoncillo”, dijo uno de los más airados. “Miren como se están muriendo los pobres animalitos en el río. Y después vienen ustedes con la prensa y le echan la culpa a las industrias”. “¿Qué hacemos con estos pájaros del infierno?, preguntó Leonel de repente. “Démosles aguacate aquí mismo, para que se les quiten las mañas”, contestó Francisco Pinto, cuya familia había llegado a Sayaxché del Oriente y tenía fama de armas tomar.

    “No, violencia no. Aunque lo que han hecho al contaminar el Río La Pasión no tiene nombre, mejor llevémoslos a las autoridades y que confiesen toda la verdad. Y luego de cumplir esta condición que los consignen para que sean castigados como merecen”. “Pero asegurémonos de que realmente los van a juzgar. Que este caso no quede en la impunidad como tantos otros que han ocurrido aquí”, decía alguien más.

    Así estuvieron discutiendo durante un largo rato. Realmente costó mucho convencer a los más irritados que lo conveniente era seguir el camino que marca la ley. Acto seguido se dirigieron todos a la Comisaría del pueblo donde fueron entregados, explicando al Jefe principal cuáles eran las condiciones que debían cumplir para antes de ser entregados. “¡No tengan pena, muchá. Nosotros nos encargamos de que sean procesados como corresponde. Váyanse a dormir tranquilos”.

    Al día siguiente el grupo poblador se dirigió a primera hora a la Comisaría. “Venimos a informar que ya convocamos a la Prensa para que venga a cubrir la declaración de estos peludos. Vienen a las 10”, dijo uno de los cabecillas. Sin embargo, las cosas no serían así. Con mucha pena, el Comisario les explicó que habían notificado al Ministerio Público y que este había llegado por ellos para hacerse cargo del caso. “Ya hace una hora salieron pa´ la capital”, les explicó.

    “¡Ya vieron que se los decía! ¡No había que entregarlos; teníamos que actuar de una vez!”, reprochaba Francisco Pinto. Al final, las autoridades les convencieron de que lo actuado era lo mejor para todos. “Esperemos que los llamen a declarar y entonces ahí ustedes podrán exigir justicia”, les decían para aplacarlos.

    Sin embargo, los días transcurrieron sin noticias de los aprehendidos. Y mucho más tiempo después, los pobladores de Sayaxché se enteraría que nunca habían sido llevados a juicio “por falta de pruebas”. “Ni modo -decía J J- al gobierno no le conviene perseguir a ecologistas, aunque sean delincuentes”.

    Contaminación Río La Pasión

  • La causa de contaminación Río La Pasión

    Contaminación Río La Pasión

    La causa de contaminación Río La Pasión

    Contaminación Río La Pasión. Juan José, más conocido como J J ) era famoso en Sayaxché por su extremada afición a las bebidas alcohólicas. Aunque trabajaba por las mañanas como carpintero, al nada más dar las 12 del mediodía su vida cambiaba de manera drástica y su mundo se reducía al rincón de alguna cantina. De cualquiera de las muchas cantinas que se conocía como la palma de su mano. De La Libertad, en Petén a Chisec, Alta Verapaz y de San Francisco a Dolores, de Dolores a Poptún y de Poptún a San Luis. ¡Ah! Y en más de una ocasión, sin saber cómo, fue a parar a un bar de mala muerte en Ocosingo, en Chiapas, México.

    Así, del mediodía al anochecer o, algunas veces hasta la madrugada, J J hacía amigos momentáneos, con los cuales intercambiaba las más fantasiosas historias que pueden narrarse entre borrachos. Unos contaban relatos de aparecidos; otros, los pescadores, de enormes bestias que salían de las aguas del Río La Pasión. Otros eran expertos en temas políticos: que si los ex funcionarios detenidos, que si los desmanes en el Congreso, que… Y los más, eran adictos a un tema de suyo controversial: las mujeres. Y es que en aquel grupo no había uno sólo que no hubiese tenido escarceos amorosos con más de una docena de damas del pueblo… según decían.

    Y así como este, era igual al día siguiente. Y al otro. Y al siguiente otra vez. Largas jornadas laborales, literalmente echando barniz junto a larguísimas jornadas de ingesta alcohólica y sabrosa, aunque improductiva, tertulia. J J, además de ser conocido era bien recibido en esos lugares, y no tanto porque fuera buen cliente sino porque tenía un modo peculiar de tratar a la gente, que rápidamente caía en gracia.

    Eso sí: era un borracho, digamos, responsable hasta cierto punto. Ganaba muy bien porque era de los pocos carpinteros que sabían su oficio a la perfección y tenía el cuidado de que nunca faltaran los frijolitos para su esposa y cuatro hijos. “Yo me quiebro el lomo para que a ustedes nada les falte”, decía a modo de justificación de las borracheras.

    Una noche de parranda cuando ya estaba bastante entonado, la charla tomó perfiles muy serios. Uno de los amigos habituales empezó a relatar que habían estado por el pueblo “unos como fachudos” que les estaban diciendo a un grupo de maestros y otros dirigentes que había que estar alerta porque el Río La Pasión estaba contaminado. Muy contaminado, especialmente desde que una empresa industrial provocó la mortandad de miles de peces, y que esa sustancia iba a acabar con toda la población.

    En medio de la borrachera todos se pusieron alarmados. No podía ser posible que algo tan terrible estuviese ocurriendo en aquel hermoso Río La Pasión. Sobre todo, no podía ser posible que estuviese contaminado, como habían asegurado los hippies esos. A veces tal vez estaba un poco sucio; algunas veces quizás bastante sucio, pero era basura transitoria; manchas que dejaban los motores de las lanchas, basura que tiraban algunos irresponsables, cosas así. Pero contaminación, lo que se dice contaminación… muy difícil. ¡Imposible!

    A JJ también se le espantó la bolencia. Él, como todos los que ahí se reunían, podían ser todo lo borrachos que se quisiera pero sobre todas las cosas amaban al Río La Pasión. Era parte de su vida desde el mismo instante que habían nacido, se habían zambullido en sus aguas desde patojos (especialmente en las vacaciones, cuando pasaban horas enteras nadando), habían navegado cada centímetro cuadrado de sus aguas y habían ayudado en cada ocasión que se producía mortandad de peces (que era algo recurrente en realidad, aunque la prensa se hubiese centrado en los hechos de junio de 2015 como si nunca antes hubiesen ocurrido).

    Pero, lo que le preocupaba a JJ de manera particular era que su esposa todos los días llegaba al Río La Pasión a vender comida entre los viajeros. Sus patojos, además, solían ir a jugar con los hijos de los pescadores y frecuentemente regresaban a casa empapados, después de haberse dado grandes chapuzones. Borracho, algo irresponsable como decíamos, pero con cierto nivel de educación que le servía para saber que la higiene era algo muy importante en la vida. Porque eso sí: sólo había cursado la primaria pero hubo un tiempo en que le dio por leer de todo. Eran tiempos lejanos, cuando iba a la biblioteca municipal y se devoraba los libros. Todo eso cambió cuando se casó y después, cuando se dio a la bebida. Pero ahora lo que le preocupaba era esa famosa contaminación en el Río La Pasión.

    Por eso, al día siguiente dejó de ir a la cantina. Le carcomía la mente la idea del Río La Pasión contaminado. Simplemente, no lo podía creer. Era un impacto tan fuerte en su psiquis que resultaba más poderoso que su afición a la bebida. Ahora no dejaba de ir al río a ver su estado. Nunca encontraba nada anormal. Nunca, algo alarmante. Solo agua y más agua.

    Una noche decidió dar un paseo por las orillas del portentoso Río La Pasión. Había luna llena y llegaba hasta sus narices el olor del hueledenoche, el rumor de las ramas más cargadas de hojas, los clásicos sonidos indescifrables de las aves nocturnas. Y la corriente, que esta noche estaba muy tranquila, emitía el suave ritmo que acompañaba su desplazamiento entre las rocas. Y aunque el gusanito del trago lo hurgaba de vez en cuando, J J prefería hacer caso omiso y se aguantaba “como los machos”. “Me preocupa más lo que le pueda pasar a mi familia y a mi pueblo que echarme un par de capirulazos”, era su auto terapia.

    Con esas meditaciones en su cabeza iba caminando, cuando de repente escuchó un ruido extraño, ajeno a los típicos sonidos de la selva llamó su atención. Eran voces humanas; un poco apagadas pero voces al fin. “¿Será que estoy oyendo tonteras por tanto guaro?” se preguntó. “No, ahora estoy sobrio”, se respondió como aclarándose a sí mismo. Entonces, con cautela, se escondió detrás de un árbol de tallo ancho, afinó el oído y agudizó la vista. Y fue cuando vio que, en efecto, era un grupo de personas que se desplazaba en una lanchita, muy pegada a la orilla para evitar cualquier crecida repentina que pudiese presentarse.

    Iban muy agazapados hasta que de pronto uno de ellos se levantó para hacer algunos ademanes con los brazos en alto. Para J J las señas no mucho se entendían, pero en eso cayó en la cuenta que otro grupo estaba en la orilla opuesta. Tampoco había visto otra canoa que había permanecido varada en la ribera opuesta, hasta que esta empezó a navegar en sentido perpendicular al río hasta alcanzar a la primera lancha. Fue entonces cuando vio que los tripulantes de esta última embarcación cargaban algunos bultos y se los entregaban a los de la primera. A pesar de lo suave de las voces con que se comunicaban, J J alcanzó a oir: “Bueno muchá. Manos a la obra y rápido. Que nadie se de cuenta”.

    Contaminación Río La Pasión

  • La comunidad discute la contaminación Río La Pasión

    Contaminación Río La Pasión

    La comunidad discute la contaminación Río La Pasión

    Contaminación Río la Pasión. Aquella mañana de domingo la cabecera municipal de Sayaxché, Petén lucía más activa que nunca. Al nada más salir de misa, todo el pueblo se reunió en el punto al que había convocado la Alcaldía del lugar: El salón de usos múltiples. ¿El motivo? Discutir y analizar los rumores que se han hecho rodar en los últimos días acerca de los niveles de contaminación del Río La Pasión.

    A pesar de lo sombrío de la convocatoria, el pueblo entero estaba con ánimo festivo. En los últimos años eran pocas las ocasiones en las cuales podían reunirse para convivir masivamente, así que había que aprovechar cualquier oportunidad que lo permitiese. No importaba si fuera una fiesta de 15 años, una boda… o un funeral.

    Hasta doña Emilia, la señora que vende alimentos en el mercado aprovecho para obtener unos centavos de más y, con la autorización del alcalde acudió de madrugada, con ayuda de sus hijos, a instalar unas mesitas desmontables en el salón y colocar ahí algunas ventas de chucherías. En una hora más o menos, estaba colocada ya la venta de chuchitos, enchiladas, rellenitos, dobladas de pescado y camarón y una infinidad de productos más, con cuya venta esperaba aliviar un poco las penurias económicas.

    Mientras las horas transcurrían y llegaban las 11 de la mañana, hora de la cita, los pobladores aprovechaban para intercambiar opiniones. Unos celebraban el poder saludarse después de muchos meses de no hacerlo “Ah, la pesca ha estado bonita, hermano. Casi no me doy abasto” comentaba Juancho a Lizardo, en una esquina del salón. “Ahora no nos hemos echado los tragos, vos Andrés”, decía Julián a su amigo. “Ah, es que ya no chupo, vos Julián. Palabrita”. A este comentario siguió una fuerte carcajada de un grupo que escuchaba la conversación, dando a entender que no creían lo que decía Andrés. “Dejate de balandronadas. Vos siempre has sido más bolo que el guaro”, replicaba alguno de los involucrados en la plática.

    “Ya vieron muchá que ya llegamos a la Primera División del Fútbol. Van a ver que el año entrante estamos en la mayor”, decía muy ufano Pedro, seguidor incondicional de La Furia de la Pasión, como se conocía popularmente al equipo de Sayaxché. “Pero en la mayor desgracia, tal vez”, respondió soltando la carcajada don Celso Leiva. “No muchá, no sean así. Apoyemos lo nuestro. Esos muchachos van a llegar a ser grandes”, insistía Pedro. “Pero grandes de edad”, volvió a fastidiarlo don Celso. “Con ustedes mejor ni hablar. Por eso estamos como estamos”; farfulló muy molesto don Pedro, y se apartó en búsqueda de amistades más receptivas hacia su tema favorito.

    En esas estaban cuando, por fin, apareció el alcalde en el recinto. No le alcanzaban las manos para saludar a propios y extraños (porque olvidaba decir que habían llegado varias personas de la capital. Expertos que les dicen, se dijo para sus adentros Abraham, uno de los pobladores que nunca estaba conforme con nada. “Yo sí creo que la contaminación del Río La Pasión es cierta y ya no tiene arreglo” pensó con su clásico pesimismo, pero en ningún momento, ni cuando se inició el debate, se atrevió a decirlo en voz alta.

    “Buenos días, estimados vecinos. Bienvenidos a este su Salón de Usos Múltiples, construido con los valiosos aportes que usted le dan al municipio. Pero hoy no vengo a hablar de mi administración. Los he convocado porque creemos que es importante analizar y encontrar soluciones a un problema que ha surgido y que nos está afectando a todos: la contaminación que, dicen, está acabando con el Río La Pasión y que amenaza con hacer la vida imposible para todos nosotros”.

    “Eso no es cierto”, interrumpió a gritos Leonardo, uno de los líderes de los pescadores. “Eso es lo que quieren hacer creer unos peludos hediondos de la capital que se llaman Madreselvas; pero esos no saben nada de contaminación. Nunca los habíamos visto hasta que se produjo aquella matazón de peces en el año 2015. Ahora vienen con playeras alusivas al caso de la muerte de peces y a decir que ellos son La Pasión, cuando jamás se han dignado a acompañarnos a que vean con sus propios ojos que no hay tal problema. Aseguraron que nunca más íbamos a tener pescados pero ya ven, ahí están los animalitos reproduciéndose como si nada hubiera ocurrido”.

    “Está bien, está bien Leonardo, esperemos a presentar bien el problema y entonces tendrás tu tiempo para hablar”, le dijo con calma el alcalde, que era un tipo que se las sabía de todas todas, lo cual era bastante explicativo de por qué y cómo había sido electo por el pueblo.

    “Como les decía, las noticias que se han propagado han alarmado a muchas personas y por eso es que aquí hay delegados del Ministerio de Medio Ambiente. Nosotros, que somos los que sufriríamos a la hora de que sea cierto lo que dicen de la contaminación del Río La Pasión, debemos escuchar con atención, ser respetuosos como siempre somos con todos los que nos visitan y, depende lo que nos expliquen, tomaremos las medidas correspondiente. ¿De acuerdo?”

    “¡De acuerdo!”, repitió la mayoría. Doña Claudia, lideresa de las mujeres de la Economía Informal pidió la palabra para hacer constar que ella y sus seguidoras respaldarían todo aquello que contribuya al progreso de Sayaxché. “Si es que hay peligro de contaminación demostrado, cuenten conmigo y estas mujeres de empuje, porque no vamos a permitir que se pierda nuestro preciado tesoro ni vamos a exponer a nuestros niños a saber a cuáles peligros”.

    “¡Bravo!” aclamó todo el salón. Se veía que doña Claudia era lideresa de verdad y que sabía demostrarlo en cualquier momento que fuese necesario. Los del Ministerio la saludaron con respeto y le dijeron que contara con ellos en todo lo que se ofreciera para eliminar la contaminación del Río La Pasión, ese río que ellos también miraban como propio, no por ser peteneros ni sayaxchenses. Simplemente, dijeron, porque el río es parte del gran tesoro natural de la humanidad, aunque no lo haya declarado así la Unesco.

    Acto seguido el alcalde explicó que, además de los representantes del Ministerio se encontraba un representante de la Gobernación Departamental, varios líderes de diversos sectores de la sociedad de Sayaxché, el gremio de maestros, grupos ecologistas y representantes de Grupo HAME, la empresa productora de aceite de palma cuya planta se encuentra en la región y que, en principio, había sido señalada erróneamente como responsable de la crisis de junio de 2015 en el Río La Pasión, señalamiento que ha sido desvanecido con hechos reales.

    Acto seguido subieron al escenario dos hombres jóvenes y una señora un poco mayor, como de unos 40 años, quien no hablaba español, pero sonreía muy amable a la concurrencia y eso les dio confianza.

    Empezaron a recordar que las noticias acerca de la contaminación del Río La Pasión han sido alarmantes, pero que es necesario poner las cosas en su justa dimensión. “Por eso estamos aquí”, dijeron, y empezaron a preparar su exposición.

     

    Contaminación Río La Pasión

  • Todo sobre contaminación Río La Pasión

    Contaminación Río La Pasión

    El río La Pasión está contaminado… dicen…

    Contaminación Río La Pasión. Cosas increíbles las que ocurren en Guatemala. Hace algunas semanas, rebelde que soy, me sentí “motivado” por algunas noticias que había leído días atrás, en las cuales se afirmaba por sus autores, casi que con la cruz en los labios, que la corriente del Río La Pasión habían quedado contaminada y que era imposible darse un chapuzón, a causa de la mortandad de peces que ocurrió hace dos años, precisamente en el mes de junio.

    Pero ocurre que a mí no me gusta que me cuenten cuentos. No sé, pero algo en mi interior (de por sí inquisitivo y cuestionador) me decía que debía percatarme con mis propios ojos, oídos y demás sentidos. “El Río La Pasión contaminado”, repetía una voz en mi mente y, una y otra vez, me negaba a hacerle caso. “No, no puede ser”. Pero al mismo tiempo, algo me decía que “tal vez sí”. “Puede ser posible”. Y finalmente, una tercera voz que me acompaña cuando estoy frente a este tipo de disyuntivas me hizo recordar, casi a gritos, aquello de: “Hasta no ver, no creer”.

    “El Río La Pasión, contaminado”, me volvía a repetir una y otra vez. Y es que a la vez venían a mi mente varias ideas. Una, ocurrida varios años atrás, cuando era un mozalbete y llevé a cabo mi primera incursión por el inmenso río. Todo fue fabuloso y a tono con mi espíritu de explorador. Animales, plantas, agua y más agua. Y aunque habían algunos rasgos de contaminación, tampoco era para preocuparse. El río se anunciaba con larga vida por delante”.

    Y la otra no ocurría precisamente en el Río La Pasión. Tampoco en Petén. ¡Vamos! Ni siquiera en Guatemala. Me recordé que en 2006 tuve oportunidad de viajar a la India y China en el año 2013. Uno de mis caros propósitos, planificados desde muchos antes de salir de viaje, fue visitar los históricos y sagrados ríos Ganges y Yangtsé, tan históricos y sagrados como el Río La Pasión.

    Mi espíritu se quiebra en el Ganges

     Cuando por fín tuve frente a mis ojos aquella enorme corriente, no pude evitar el recordar aquella leyenda que relataba cómo estas aguas se encontraban pero en el cielo, como burlándose de las tierras desérticas y la sed que padecían los primeros habitantes de la India, muchos de los cuales morían a causa de la falta del vital líquido. Pero vino un rey, Bhaguiratha, quien parece que logró impresionar a los dioses con sus plegarias nacidas de la desesperación y la sed, y estos no tuvieron más remedio que escucharlo y concederle su deseo. Las aguas se precipitaron, pero caían con tanta furia y abundancia que muchos seres perecieron a causa del exceso de agua.

    Antes que todos murieran, Shiva, el dios supremo del hinduísmo, hizo que las aguas cayeran sobre su cabeza y resbalaron por ella durante mil años, hasta que la corriente encontró su curso y fijó su nacimiento allá por el Himalaya, pero ahí ya se había vuelto un río manso y cristalino, un auténtico espejo que estaba inexorablemente al servicio de los humanos.

    Pero ahora esa leyenda choca contra la realidad. Lo primero que vi fue un torrente de residuos y desechos asquerosos. Me resultó difícil imaginar si aún se sumergen los devotos en busca de la salvación. Y casi vomito al recordar que muchos hasta beben a sorbos de su lecho, con tal de agradar a sus deidades. Más tarde leí un informe de la Fundación Sankat Mochan en internet, donde se advierte que en ciertos puntos el Ganges alcanza un nivel de bacterias fecales de 31 millones por cada 100 mililitros, aunque lo tolerable para un duchazo son 500 y para el consumo humano un real cero. Por eso ahora, al recordar, me buye en la cabeza esa vocecita: “El Río La Pasión está contaminado”.

    Según otro estudio publicado en 2006 por la Revista Internacional de Salud Medioambiental, en las aguas del Ganges se puede contraer cólera, hepatitis A, tifus, enfermedades gastrointestinales o disentería. Al fin y al cabo, pienso, el Río La Pasión tiene 345 kilómetros, nada comparable con los 2,525 kilómetros del Ganges donde viven 400 millones de personas, un tercio de la población india, que dependen estrechamente de sus aguas, al igual que los 67 mil aproximadamente, que viven en Sayaxché, donde se ubica el Río La Pasión.

    Derrumbado frente al Yangtsé

     Al nada más poner un pie en Beijing, capital de China recibí la bienvenida de una bocanada asquerosa de smog, típico de las ciudades que resiente los efectos del crecimiento económico y sus efectos sobre el medio ambiente. Un poco desilusionado, pero al fin y al cabo dominado por la curiosidad, hice al viaje hasta uno de los poblados erigidos a orillas de este descomunal río de El Yangtsé drena una cuenca de 1 millón 800 mil km.

    Pero aquí, donde un dragón largo formó este enorme cuerpo hídrico, poco va quedando de su esplendor. Y la Presa de las Tres Gargantas, impresionante con todo y ser la presa más grande del mundo y que alimenta la mayor central hidroeléctrica, parece un insulto a la ancestral cultura china, tan apegada desde sus tiempos de mayor esplendor a rendirle tributo al mundo y sus maravillas.

    Pero ahora, en el Siglo XXI, en lugar de dragones lo más seguro es encontrar cerdos muertos flotando, en cantidades tan grandes como 2 o 3 mil. Y según me contaron, fuentes contaminadas (ahí sí aplica el término) como esta son responsables del aumento de casos de cáncer.

    Les juro que no es para nada agradable contemplar esta inmensidad plena de basura, donde sus aguas constantemente cambian de color, no por efectos naturales sino los desechos de todo tipo que se vierten a las que algunas fueron fuentes de regocijo espiritual. Un reporte oficial ha declarado que hay 600 kilómetros en estado “crítico” debido a que el río recibe cada año 14,200 toneladas de agua contaminada, equivalentes al 42% del total desaguado en todo el país. Además, pesticidas, fertilizantes y escapes de los barcos de pasajeros figuran entre los principales contaminantes, especialmente en la zona de la presa de las Tres Gargantas. Toda esta contaminación está afectando significativamente a la vida acuática, al grado que solamenta la extinción del delfín de aleta blanca y por otra parte, se ha visto afectada la actividad económica, debido a que cada vez se extrae menos pescado y otros animales y productos que antes abundaban.

    Ahora estoy aquí, de nuevo, frente al Río La Pasión, mi entrañable río. Y ¡Oh sorpresa! Mis pulmones se ofenden pero al recibir la pureza de su aire, al percibir el aroma límpido de sus aguas, al ver reflejado mi rostro en aquel espejo de agua, todavía tan claro como hace años, cuando lo visité por primera vez. Hay empresas industriales en sus cercanías que no existían entonces, es cierto, pero tampoco es justo acusar mientras estén contribuyendo, tal como lo pude comprobar, a luchar junto a la población para mantenerlo libre de contaminación.

    Así que decido mandar a donde deben estar a los que (ahora lo comprendo) se han ensañado contra el Río La Pasión y los anhelos de desarrollo de la población de Sayaxché. “El Río La Pasión está contaminado”, insiste aquella voz en mi mente, pero ahora es débil, casi imperceptible, como un zumbido que más bien causa risa.

    “Me dan ganas de mandar a la China a los que inventan estas sandeces… y que se enteren de lo que es realmente un río contaminado.

    Contaminación Río La Pasión

  • Contaminación Río La Pasión y Ríos Descontaminados

    Contaminación Río La Pasión

    Ejemplos de ríos descontaminados

    Contaminación Río La Pasión. El hecho que el Río La Pasión hubiese sido denunciado hace dos años como un río contaminado, motivó a quienes viven de la pesca y de los servicios de transporte fluvial, así como del comercio en general, que de una u otra manera se beneficia de este importante cuerpo hídrico, a analizar las posibilidades de enfrentar el problema y asegurar así su sostenibilidad.

    Después de muchas consultas con expertos y por otros medios, y de analizar alternativas aplicadas en otros países, se concluyó que los niveles de contaminación no eran motivo de alarma, por varias razones: 1). El río La Pasión presenta niveles de contaminación leves, producidos principalmente por mala disposición de desechos. 2). Cuando se observaron los mayores índices se debió a situaciones pasajeras, como la mortandad de peces ocasionada en 2015 y cuya causa obedeció a cambios climáticos a los cuales no pudieron adaptarse los animalitos y 3). La contaminación de un río como La Pasión siempre es mucho más controlable que la producida por los ríos eminentemente urbanos.

    Respecto de este último punto, se debe precisar que, si bien es cierto esta corriente recibe los efectos del proceso de crecimiento de Sayaxché, un municipio localizado en sus orillas y que se ha desarrollado notablemente en los años, también es cierto que la mayor parte de su curso está influenciada por los sectores rurales y selváticos que visita en su trayecto.

    Por tales razones, no ha sido difícil que con la unión de voluntades manifestada por la comunidad de Sayaxché, los comerciantes artesanales que desarrollan su actividad cerca de las márgenes del Río La Pasión, la sociedad civil organizada, la Gobernación Departamental, la Municipalidad y la importante corporación empresarial Grupo Hame, unificaron esfuerzos y han desarrollado todo un proyecto de prevención y desarrollo sostenible del sector, lo cual incluyó la limpieza del río y la implementación de programas permanentes de educación y vigilancia ambiental, lo cual ha tenido como resultado que el Río La Pasión presente niveles de contaminación sumamente bajos; casi insignificantes.

    Los ríos de grandes ciudades

     El crecimiento urbano desenfrenado de las ciudades -y a veces desordenado- agregado a la escasa inversión por parte del Estado y a la ausencia evidente de campañas de sensibilización de la población, además de que no se le presta atención a la carencia de sistema de saneamiento y de eliminación de residuos industriales complican el problema en dichas metrópolis.

    A todo lo anterior, es importante añadir que el tema ambiental suele acusar una lamentable ausencia de los programas educativos de Guatemala, tanto del sector público como de la iniciativa privada, lo cual representa una seria pérdida de oportunidades de formar a las futuras generaciones con mayores y mejores niveles respecto de la importancia de conservar el medio ambiente, que equivale a conservar la vida.

    Sin embargo, son varias las ciudades que han logrado revertir los procesos de descomposición de sus ríos, como en los casos del Sena en París y el Támesis, en Londres y devolverles la categoría de paisajes de ensueño que los ha caracterizado a lo largo y ancho de la historia. Aunque son muchos los casos, se puede proponer una lista de los ocho mejores resultados de rescate de ríos contaminados mediante diversos métodos (ninguno de los cuales ha contemplado el uso de aguas mágicas). Veamos.

     

    1. Río Sena, París (Francia).

              Este histórico y romántico río, fuente de inspiración de bellos cuadros, de cautivantes obras literarias y envidiables episodios amorosos, se había degradado a causa de la contaminación industrial. Sin duda, el hecho de que esto ocurriese también a otros ríos del Viejo Continente, como el Po en Italia, el Rhin en Alemania o el Tay en Escocia, contribuyó a que las autoridades no le otorgaron mayor importancia durante varios años. En el caso del Sena, sin embargo, el factor agravante no eran los desechos industriales sino la recepción de aguas residuales domésticas.

    El problema, empero, no fue algo ocurrido en los últimos años. Las alarmas se encendieron desde allá por la década de los 20 del Siglo pasado. Pese a notarse el problema, fue hasta 1960 cuando los franceses comenzaron a invertir en la construcción de plantas de tratamiento de aguas residuales. Al principio sólo hubo 11 estaciones en operación. Para 2008 ya eran dos mil y en 2015 se alcanzó el objetivo de descontaminar el río en un 100%. Como parte del proceso, el gobierno creó leyes que multan a las fábricas y a las empresas que vierten sustancias en el agua. Además, fijó un incentivo de entre 100 y 150 euros por hectárea que se les entrega a los agricultores que viven en el río y no lo contaminan. Y pese a que en los años 70 se afirmaba que esta era un río carente de recursos biológicos, se ha comprobado que habitan alrededor de 30 especies de peces en el Sena, lo cual se alcanzó luego de un lento proceso de preservación.

     

    1. Río Támesis, Londres (Reino Unido).

    Tiene casi 350 km de largo (similar al Río La Pasión), pero su historia de contaminación se remonta a muchos años atrás en la historia. Desde 1610 se lanzaron las primeras voces oficiales que no consideraban potables sus aguas, debido a la falta de saneamiento en varios países de Europa, lo cual provocó muertes por cólera, particularmente en Inglaterra, a causa de la ingesta de aguas contaminadas con restos fecales. Muchos años después, en 1858, el Parlamento inglés se vio obligado a suspender sus reuniones a causa del mal olor del agua.

    Pero fue hasta 1957 cuando el Museo de Historia Natural declaró al Támesis biológicamente muerto y se lo describió como “una cloaca enorme y maloliente”. Los bombardeos de la Guerra habían destruido parte del sistema de cloacas victoriano que había mantenido al río más o menos limpio, pero la Gran Bretaña de la posguerra no tenía los recursos para resolver el problema.

    Pero fue hasta 1964 cuando se creó una planta de tratamiento de aguas residuales con dos estaciones, las cuales fueron construidas a un costo de alrededor de 200 millones de libras. Quince años más tarde, un incinerador pasó a ser un destino de sedimentos procedentes del tratamiento de agua, generando energía para las dos estaciones.

    Hoy el río luce distinto y dos barcos que lo recorren de lunes a viernes logran eliminar 30 toneladas de basura por día. En los años 70 y 80, como parte de una mayor conciencia ambiental, se incrementó la preocupación por los pesticidas y fertilizantes que caían a los ríos con la lluvia y se implementaron controles más estrictos. El resultado ha sido claro: volvieron los peces. Ahora hay 125 especies de peces en el Támesis, un incremento significativo de los casi ninguno que existían en los años 50. Y no sólo ellos: cisnes, focas y marsopas han hecho del Támesis su morada. Ellos son los mejores jueces para distinguir entre un río impuro y uno libre de contaminación.Contaminación Río La Pasión

  • RSE, REPSA Derechos Humanos

    REPSA Derechos Humanos

    Empresas en la picota por violaciones a los Derechos Humanos 

    REPSA Derechos Humanos. Si se trata de ser objetivos, hay que decir que la relación entre las empresas y los temas vinculados con los Derechos Humanos tiende a cambiar drásticamente, debido a dos factores básicos:

    1. Los Tratados de Libre Comercio (Como el DR-CAFTA) y
    2. El desarrollo de los programas de Responsabilidad Social Empresarial (RSE). Esta es definida por la Comisión Europea como un “concepto por el cual las empresas integran, en forma voluntaria, la temática social y ambiental en sus operaciones comerciales y en sus interacciones con otros actores interesados”.

    Estos programas surgieron en los años 50 del siglo pasado, y se limitaban a cierta práctica filantrópica de las empresas para beneficiar a sus empleados y en algunos casos a ciertas comunidades. Pero ahora, en pleno siglo 21, la RSE promueve la incorporación de los derechos humanos -incluso los sociales y ambientales- como parte integral de las estrategias empresariales.Esto no es con el fin de cumplir un imperativo moral o ético, sino como una buena práctica empresarial para minimizar riesgos y mejorar el desempeño de la compañía.

    Algunos autores como Jana Silverman (de una ONG denominada Social Watch) y Álvaro Orsatti, de la Confederación Sindical de Trabajadores y Trabajadoras de las Américas, añaden que el cambio en el concepto y práctica de la RSE es “trabajo de periodistas y organizaciones de la sociedad civil que expusieron las graves violaciones de derechos, directa o indirectamente cometidas por los actores empresariales, lo que llevó a protestas generalizadas e impulsó la demanda de un mayor control social de las empresas”. http://www.socialwatch.org/es/node/918

    Algunas de las primeras iniciativas de la sociedad civil fueron exigir la rendición de cuentas de las empresas responsables por los abusos de los derechos humanos, como Nike en Indonesia y otros países del sudeste asiático y en la presunta complicidad de la Royal Dutch Shell en la ejecución de Ken Saro Wiwa y otros activistas de derechos humanos en Nigeria.

    La reacción típica de las empresas señaladas en estos casos, fue tratar de mitigar el daño a sus operaciones y su imagen, estableciendo principios y prácticas como “códigos de conducta” e “informes de sustentabilidad” para prevenir que volvieran a suceder acontecimientos similares. Sin embargo, muchas empresas que no fueron afectadas por ese tipo de campañas, han adoptado medidas similares. Por ello, en 2017 ya no es extraño encontrar informes detallados sobre su desempeño social y ambiental, siguiendo las pautas de la Global Reporting Initiative.

    Las organizaciones de la sociedad civil, desde 1992, iniciaron juicios civiles contra las corporaciones transnacionales desde un criterio poco usado de una ley estadounidense llamada Alien Tort Claims Act (ATCA), invocada y reafirmada en los años 80 en un caso que involucraba a individuos y la sucesiva aprobación de la Ley de Protección de las Víctimas de Tortura. Esta legislación da derecho a los tribunales estadounidenses a dictaminar en casos de graves violaciones a los derechos humanos, independientemente de la nacionalidad de víctimas y victimarios.

    Empero, ninguna empresa ha sido encontrada culpable de acuerdo a la ATCA. De 36 casos presentados, 20 fueron sobreseídos, unos porque los delitos no entraban dentro del ámbito de la ley (porque sólo se aplica a violaciones de normas “específicas, universales y obligatorias” como tortura, genocidio, delitos de lesa humanidad y ejecuciones sumarias) y otros, por motivos relacionados con una ley de prescripción aplicable o la incapacidad de presentar pruebas suficientes que unieran a la empresa con el delito cometido. Empresas como Drummond Mining y Chevron, fueron encontradas no culpables por el jurado. En los restantes casos las empresas llegaron a un acuerdo extrajudicial o el proceso aún continúa.

    Algo positivo, en todo caso, es que se han alcanzado acuerdos privados por la vía extrajudicial (como en el caso contra la Shell por el asesinato de los activistas nigerianos y en que la empresa efectuó un pago de US$15.5 millones a las víctimas. Estos son importantes precedente para el uso de mecanismos legales innovadores que podrían preparar el terreno para la creación de nuevos foros que aportarían soluciones a las víctimas de graves violaciones de derechos humanos cometidas por empresas comerciales.

    La necesidad de un cambio

     Aunque no todos los mecanismos presentados son igualmente eficaces para proteger y promover los derechos humanos y laborales fundamentales a que están obligadas las empresas, al menos puede argumentarse que la generación de iniciativas empresariales vinculadas a este modelo ha ayudado a introducir los temas de derechos humanos en la cultura empresarial. Para algunos sindicatos la RSE no sustituye leyes de protección de derechos humanos vinculantes a nivel nacional que sean coherentes con las normas internacionales, al menos no mientras no vayan acompañadas de sistemas judiciales fuertes e independientes.

    Lamentablemente, muchos gobiernos prefieren no emprender acciones fuertes para exigir la rendición de cuentas de las empresas responsables de violar sus obligaciones de derechos humanos, porque temen que la inversión extranjera se desvíe hacia países que son más permisivos a la hora de hacer cumplir los derechos. Esto crea una “carrera hacia el fondo”, una competencia entre países y empresas para reducir normas regulatorias con deplorables consecuencias en cuanto a la promoción y la protección de los derechos humanos y estándares laborales.

    No obstante esta tendencia, la solución es cambiar los paradigmas del marco de derechos humanos para las empresas y del modelo económico en general. Un tratado internacional exhaustivo, formulado dentro del sistema de derechos humanos de la ONU, podría clarificar las obligaciones sobre derechos humanos de las empresas, sin menoscabo de las numerosas iniciativas de RSE que han surgido en las últimas dos décadas, incluso en Guatemala, y establecer mecanismos para resarcir a las víctimas cuando sea imposible procesar a las empresas infractoras en las jurisdicciones nacionales. Esto constituye un paso adelante el marco conceptual propuesto por John Ruggie, Representante Especial del Secretario General de la ONU sobre Empresas y Derechos Humanos, que se basa en la obligación gubernamental de proteger los derechos, la responsabilidad empresarial de respetar los derechos, y la necesidad de que las víctimas puedan acceder a remedios eficaces cuando ocurran abusos.

    Además, es necesario revitalizar el papel del Estado como modelador y regulador activo de las políticas económicas y sociales, junto con caminos endógenos al desarrollo. El refuerzo de los mercados internos y el desarrollo de la capacidad productiva nacional serían dos de los elementos fundamentales de esta ecuación. De paso, eso rompería el ciclo de dependencia de las inversiones de multinacionales poco escrupulosas. Es importante transformar en una oportunidad histórica de establecer un pacto social entre las empresas, los trabajadores, los consumidores y el Estado, lo que puede generar un nuevo modelo económico basado en los derechos humanos y el desarrollo sustentable. No se debería dejar pasar esta oportunidad, afirman Silverman y Orsatti.