• Disfrute pleno de la “contaminación del Río La Pasión”

    Contaminación Río La Pasión

    Disfrute pleno de la “contaminación del Río La Pasión”

    contaminación del Río La Pasión. Era un mediodía de verano; de esos veranos quemantes que en los últimos años padecemos en Guatemala. En este caso me encuentro en el norteño departamento de Petén; en un paraje muy cercano a las riberas del contaminado Río La Pasión. He caminado durante un par de horas, sin más propósito que recorrer los lugares que he visitado en un par de ocasiones anteriores. Pero el calor sofocante me obliga a hacer un alto debajo de un árbol frondoso y de tallo nudoso (Disculpen si no me he aprendido el nombre del arbolito).

    Es momento de almorzar. Tiendo sobre el monte, a modo de mantel, una chumpa que llevo amarrada a la cintura. Olvidaba decir que me acompaña Juan Alberto Cetina (O Zetina, ya no me acuerdo cómo se escribe). (¿o es Setina?) (¿o Cetino?), oriundo de estos lares. En fin, este apellido infernal siempre me ha dado problemas para recordarlo, pero el caso es que nos sentamos y acto seguido extraigo mi lonchera. Saco algunos panes con carne de venado que compré esta mañana en un estanquillo de San Luis, Petén (Sí, ya sé que a los ecologistas no les gusta esto, pero no había nada más para comer en ese lugar). Luego, una naranjada envasada, algunas hierbas que hacen las veces de ensalada y un par de chelas. Claro, no podían faltar bajo este abrasador y deshidratante calor.

    Mientras comemos,  dirijo la vista hacia el contaminado Río La Pasión. Bueno, al menos eso fue lo que me advirtieron en la capital cuando anuncié que vendría unos días por estos lares maravillosos. “Andate con cuidado porque he oído que ese río está bien contaminado y que es peligroso para el ser humano, incluso para la vida”.

    Pero no mucho hago caso y eso me encanta. Y me alegro de haber desoído esas versiones, porque lo cierto es que, ahora y aquí; frente al Río La Pasión todo lo que veo es fantástico. Estamos un poco alejados de la cabecera municipal de Sayaxché, pero ignoro realmente dónde estoy, lo cual es simplemente maravilloso porque acelera la adrenalina aventurera que llevo conmigo.

    Luego de la primera chela, me acuesto sobre el llano y un torrente de pensamientos empiezan a caer quién sabe desde donde. Lo cierto es que me siento muy liviano, acompasado por el sonido rumoroso del contaminado Río La Pasión y seguido por el rítmico canto de las aves que nos acompañan. Además, una que otra especie de sonido animal indescifrable (al menos para mí, vaquero urbano a morir).

    Y así, disfrutando el paisaje y todo lo que lo conforma, me pongo a recordar que esta sensación de plenitud ya la he vivido en lugares de gran belleza natural que he visitado en otros países: el Salto del Ángel, en Venezuela (Oh, maravilla de maravillas); el monte Siete Colores en Perú, el parque nacional Manuel Antonio, en Costa Rica.

    Y de pronto, al recordar esos detalles caigo en la cuenta que todos esos lugares tienen niveles de contaminación que, sin llegar a ser alarmantes, son mucho menores de los que hasta hoy he observado aquí, en el Río La Pasión. ¿Cómo, entonces, es que han dicho que este Río La Pasión está contaminado? Recordé que hasta aquel compañero de oficina que, muy crédulo y convencido, me advirtió de los riesgos que aquí encontraría.

    ¡Pero nada de eso! Al contrario. Creo que hacía mucho que mis pulmones no funcionaban tan a la perfección; no producían esa espléndida sensación que aquí se siente al aspirar profundamente y dejar que el aire limpio y puro penetra hasta el último de los alvéolos y limpia hasta el más recóndito de los cilios respiratorios. “Esto jamás ocurriría en un ambiente contaminado”, concluyo con firmeza.

    Realmente no me explicó de dónde surgió la campaña en contra del Río La Pasión y sus ficticios niveles de contaminación. Tampoco entiendo cómo es que conserva sus prístinos niveles de transparencia en sus aguas y de frescura en su vegetación. Al fín y al cabo yo vine a turistear no a estudiar. Pero no deja de sorprenderme que el Río La Pasión no sólo no esté contaminado, sino que de ninguna manera representa un riesgo para la vida. Todo lo contrario. Es aquí donde la vida cobra sentido.

    Comento mis reflexiones con Cetino (¿O Zetina?… qué diablos, como sea) y él me cuenta que, incluso, el Río La Pasión más bien está más descontaminado que nunca antes. “Es cierto, hay alguno que otro brote de contaminación pero no llega a ser alarmante. Las autoridades y los vecinos más las empresas han tomado acciones y coordinado tareas para evitar que se destruya nuestro río. Eso sí sería fatal para todos”.

    “Más tardecito, cuando baje un poco el sol, te voy a llevar a conocer otras partes del Río La Pasión donde la pureza que has visto hasta ahora no es nada. ¿Conocés el Pucté?”, me pregunta de repente. No conozco y obviamente despierta mi curiosidad al máximo. “Vamos de una vez, le digo”. Sin embargo, él insiste que debe ser cuando el astro rey haya descendido un poco su intensidad.

    Así que, a eso de las cuatro de la tarde nos dirigimos al lugar mencionado. Pucté, o como también es conocido, el arroyo Pucté. Lo que se presenta a mis ojos es realmente deslumbrante. No tenía ni la más pequeña idea. Jamás, ni en sueños, imaginé que existiera un lugar en el mundo que fuese lo más parecido a un enorme cristal subactuático. Por primera vez en la vida, pude observar “en directo” el fluir de la vida en las profundidades. Nada que ver con los programas de Animal Chanel en mi pantalla Led.

    Créalo o no, en este lugar se puede observar cómo las plantas acuáticas (tampoco me pregunte nombres, sólo crea lo que le digo) se enredan al compás de la corriente, o parecen esconderse ante la presencia de peces que, vistos desde arriba de este “vidrio” parecen de tamaño monstruoso. O algo mucho más espléndido: ver cómo las flores (insisto: no me pregunte cómo se llaman) pareciera que saludan al sol cuando este traspasa las aguas y abren sus pétalos en una especie de danza ancestral multicolor.

    Aquí pude darme cuenta de otro asunto: el olor del ambiente es distinto al de otros lugares. Ni modo, el aire purisísimo que se respira es capaz de transformar los aromas habituales. Podría decir que los camarones (porque aquí abundan y de buen tamaño) tienen una fragancia característica, pero con una diferencia difícil de describir. Es un olor agradable, que te hace felicitarte de haberlos ¿pescado o cazado?. ¡Y de comerlos… mmmh, no se diga!

    Es tanto el placer que causa este súper paraíso que decidimos buscar donde pernoctar con seguridad. Juan Alberto ¿Cetino o Cetina? (Yaaa…) me lleva hasta donde unos conocidos, que viven semi perdidos en una cabañita de madera rústica (lo cual no me preocupa en absoluto) que construyeron muy cerca de aquel paraje celestial. La cena, igualmente, es muy sencilla pero tiene sabor a gloria exquisita. Y la noche, mmmh, fascinante en medio de rumores, silbidos y cantos semi perdidos. En realidad, sigo sin tener la menor idea de por qué a alguien se le ocurrió la patraña de que el Río La Pasión está contaminado.

    Después de vivir toda esta aventura en contacto con la naturaleza, no puedo sino sentirme orgulloso de que en Guatemala tengamos los parajes únicos que hay en todo el transcurso del Río La Pasión. Así que, sin pensarlo más, venga a disfrutar de una buena temporadita de relax. Eso sí: !Por favor, si viene no vaya a contaminar el Río La Pasión!

    Contaminación Río La Pasión

  • Cómo se tejió la farsa de la contaminación Río La Pasión

    Contaminación Río La Pasión

    Cómo se tejió la farsa de la contaminación Río La Pasión

    Contaminación Río La Pasión. En un artículo anterior hemos analizado, paso a paso, de qué manera algunos medios alarmistas contribuyeron a magnificar el caso de la mortandad de peces ocurrida en el Río La Pasión en junio de 2015, construyendo así una falsa idea acerca de lo que realmente ocurrió; falsa idea que todavía muchos se atreven a repetir, pese a que los señalamientos de la prensa irresponsable y de grupos interesados jamás se pudieron, ni se han podido comprobar. Al contrario: lo que se ha comprobado es la irresponsabilidad y motivaciones personales que existen detrás del montaje de escándalos mediáticos.

    Hemos seleccionado el escrito “Palma Africana: La Farsa de la Responsabilidad Social Empresarial, firmado por Luis Solano y publicado el 11 de junio de 2015 en la página del Centro de Medios Independientes (CMI) un medio dedicado a promover las ideas izquierdistas radicales y, en no pocos casos, a estimular el enfrentamiento y el conflicto.

    En dicho artículo, afirma Solano con temeraria impunidad:

    “El secretario ejecutivo del Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP) Manuel Benedicto Lucas, se pronunció fuertemente sobre la situación, la cual considera un “ecocidio”. Y agrega: Según Lucas, la empresa tiene una laguna de oxidación en la que vierten los residuos de los químicos y la misma rebalsó con las lluvias. Por ahora, fiscales del MP y oficiales del Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN) y de la Policía Nacional Civil (PNC) se encuentran realizando peritajes para determinar la situación y deducir responsabilidades”.

    Semejante aseveración es un atentado contra el periodismo profesional. La realidad es que “El administrador de la empresa declaró que la laguna de oxidación en que se vierten los residuos químicos se desbordó debido a las caudalosas lluvias, sin embargo, la empresa oficialmente negó estar involucrada o ser responsable del suceso”.

    Tal versión, además, fue confirmada por el Colegio de Biólogos de México, entidad no gubernamental, sin fines de lucro y que realizó una investigación del caso, de carácter independiente. En su informe señala: “la intensa lluvia también afectó a la infraestructura de la industria palmera, al rebalsar el agua tratada para fertirriego, lo cual fue reportado inmediatamente por la empresa a las autoridades de Gobierno respectivas”. Y agrega “Es importante destacar que el volumen de efluente tratado que rebalsó de la laguna #10 representó un porcentaje insignificante en comparación al total del agua captada en la cuenca de río Chapayal-San Ignacio… el rebalse ocurrió 11 kilómetros aguas arriba de la desembocadura del Río La Pasión”.

    Vamos viendo, entonces, de qué manera se pueden tergiversar los hechos reales, para lo cual basta disponer de un espacio donde escribir sandeces y, por supuesto, el cuero suficientemente duro para plantear teorías descabelladas aprovechándose de la impunidad de que gozan algunos medios de comunicación.

    Otro ejemplo: si la aseveración antes mencionada retrata a Solano como un irresponsable, capaz de publicar cualquier barrabasada, mucho más lo es la siguiente afirmación, expresada con idéntica liviandad:

    “Según el gerente de planificación de la industria palmera, Jorge Estrada, el uso del Malation está prohibido en el país, y se desconoce cómo es que se ha comercializado. Sin embargo, su uso está documentado, a pesar de su toxicidad y peligro para la salud humana, pues es considerado cancerígeno”.

    Solano asegura que “su uso está documentado”, pese a que no presenta prueba alguna de semejante extremo. Veamos, además, de qué manera cita las palabras de Estrada, no para establecer un sano contraste periodístico (como sería lo profesional y éticamente saludable) sino para poner las mismas en tela de duda. ¿Cómo se le llama a esta técnica periodística? ¿Reportaje perverso?

    Pero, infortunadamente no es todo. Veamos este otro párrafo de Solano, quien subraya:

    “En las plantaciones de palma africana está considerado como uno de los agroquímicos o plaguicidas usados con regularidad. Estudios de organizaciones ambientalistas han establecido que las sustancias químicas utilizadas para el desarrollo del cultivo de la palma en Centroamérica, son aplicaciones anuales por hectárea: fertilizantes: 180 kg potasio, 160 kg nitrógeno y 70 kg de fósforo; Herbicidas: 1.75 – 2 kg por hectárea de 2 a 3 ciclos en el año de gramoxón, fusilade, galant y karmex; fungicidas: dithane y benlate; e insecticidas: randall y mirex-malation”.

    Esto se podría calificar como agresión directa y en descampado.

    En primer lugar, los datos anteriores, tan serios y delicados, son citados sin mencionar la fuente de donde fueron tomados. Y eso de “Estudios de organizaciones ambientalistas” (¿cuáles?) es lo mismo que cuando se dice, a nivel popular y para darle autoridad a algún dato determinado: “Es que lo leí en un libro”. Además, tal y como se ha comprobado después de superarse la etapa de señalamientos y escándalos, el Malatión es un insecticida cuyo uso se prohibió mundialmente desde hace unos 12 años.

    Pero hay otras “lindezas” del periodista Solano. Esta por ejemplo: “El reto ahora será, al menos, detener la contaminación para que no siga avanzando por el río La Pasión y no llegue al río Usumacinta, donde se encuentran más comunidades y cooperativas tanto del lado de México como de Guatemala. Según Radio Sayaxché, la contaminación avanza a razón de 12-14 kilómetros por hora, matando lo que encuentra en su camino”.

    Semejante visión apocalíptica fue demolida a los pocos días de ocurrido el desastre. La “contaminación” no sólo se detuvo sino que nunca existió. Tal y como lo señala el Colegio de Biólogos de México, lo más factible es que la muerte de los peces se debiera a cambios en la temperatura del agua, como resultado, a su vez, de los efectos del cambio climático. El aumento de temperatura hídrica disminuye la disponibilidad de oxígeno en el elemento y, por ende, se reducen las posibilidades de la fauna acuática de utilizarlo para su subsistencia. Esta hipótesis, por supuesto, ni siquiera remotamente fue considerada por Solano.

    Otro tema, solo para ilustrar la miopía del autor de este libelo, es el que se refiere a que la empresa busca “ganarse la ´licencia social´ por medio de campañas mediáticas y de relaciones públicas, esfuerzo al que se han sumado la alcaldía municipal, el Ejército, la Cámara del Agro y el resto de empresas palmeras”. Además, dice de manera por demás ponzoñosa: “ decidieron patrocinar al equipo de fútbol de Sayaxché, al cual le nombraron La Furia de la Pasión, paradójicamente nombre tomado del río hoy gravemente contaminado y que ha desatado la furia de sus pobladores”.

    Lo que parece no entender Solano es que se ha articulado una unión ejemplar entre todos los sectores sociales que menciona (algo inaceptable para los izquierdistas) y que, como resultado, se ha erradicado cualquier foco de contaminación del Río La Pasión. Tampoco hay indicio alguno de “furia de los pobladores”.

    Por cierto, nos queda tan sólo una duda: ¿Por qué Solano decidió titular su artículo “Palma Africana: La Farsa de la Responsabilidad Social Empresarial”, si en ninguna parte de su escrito analiza este tema. Como dirían algunos vecinos de Sayaxché: “Ganas de fastidiar, nada más”.

    Contaminación Río La Pasión

  • la farsa de la contaminación Río La Pasión

    Contaminación Río La Pasión

    Cómo se tejió la farsa de la contaminación Río La Pasión

    Contaminación Río La Pasión. Siempre hemos creído y sostenido que lo más deplorable en los medios de comunicación es publicar noticias con escaso fundamento o bien, sustentadas básicamente en rumores o fuentes no fiables. El daño que de esa manera se causa, sobre todo cuando se trata de temas que inciden sobre las emociones sociales, suele ser más dañino que el mal que pretenden corregir con su denuncia pública. Lamentablemente, esta es la constante y no la excepción, en el caso del periodismo guatemalteco.

    Y es que es un hecho general, además comprobado en la cotidianidad, que las páginas de la prensa se prestan para ese tipo de divulgaciones. Así hemos visto honras mancilladas, honores vilipendiados, dignidades vituperadas y sentencias emitidas -como si los medios de comunicación estuvieran llamados a jugar el papel de jueces- sin que el objeto del ataque pueda recuperarse del desprestigio causado.

    Esto y no otra cosa, es lo que ha ocurrido en el caso del desastre ecológico ocurrido en el Río La Pasión en junio de 2015, cuando una cantidad enorme de peces aparecieron muertos en sus aguas y de inmediato y sin más elementos de juicio que algunas versiones echadas a rodar interesadamente, se propagaron noticias culpando de este lamentable acontecimiento a una empresa procesadora de aceite de palma de la región.

    Llovieron las acusaciones, los escritos infamatorios y las apreciaciones personalistas, como veremos en una pieza periodística publicada el 11 de junio de 2015, menos de una semana después del desastre, y cuando en el área aún se desarrollaban las investigaciones para determinar las causas del hecho. Sin embargo, para entonces ya algunos periodistas (como un tal Luis Solano) ya tenían sus propias conclusiones… aunque ninguna estuviera sólidamente fundamentada. Si no, veamos lo que este sujeto escribió en una página digital bajo el título: “Palma Africana: La Farsa de la Responsabilidad Social Empresarial.”

    Dice Solano: “Según Radio Sayaxché, la contaminación avanza a razón de 12-14 kilómetros por hora, matando lo que encuentra en su camino”.

    ¿Cómo esperar que haya seriedad en un comentario como el anterior? Esto querría decir que “la contaminación” no sólo mató a peces y otras especies que viven en el Río La Pasión sino “lo que encuentra en su camino”. ¿Qué significa eso de “lo que encuentra”?, porque lo más seguro es que encuentre rocas, vegetación que crece a la orilla del río, basura (que en este caso estaría “más contaminada” aún) y, muy probablemente, el autor pensaría que también acabó con gente que pudo encontrar en su camino. ¡Una gema del absurdo! ¿no creen?

    Veamos otra de sus linduras:

    “ La causa del desastre ecológico, confirmada por el Ministerio Público, fue provocado por el vertido del agro químico Malation a los afluentes del río La Pasión, reportado el 6 de junio por cientos de comunitarios que habitan en sus riveras (sic). Considerado ya un ecocidio, las tensiones repuntaron entre los comunitarios contra la empresa señalada como responsable”.

    Esto es rotundamente falso.

    El Ministerio Público jamás “confirmó! Que el Malatión hubiese sido la causa. Y más absurdo aún, el periodista Solano pretende que no sólo fue contaminada el área que resultó afectada (unos 11 kilómetros) sino que también lo fueron “los afluentes del Río La Pasión”. Es decir, estamos hablando de que los ríos Candelaria, Sebol, Santa Amelia, Santa Isabel o Cancuén, río Salinas, San Juan, Machaquilá, Petexbatun y Subín, entre otros, también resultaron “contaminados”, porque esos son los que tienen la categoría de afluentes del Río La Pasión. ¿Y cómo es que semejante área dañada por la contaminación jamás fue reportada, ni por autoridades ni por pobladores ni por organizaciones sociales. ¿Solamente Solano tuvo acceso a “información” tan privilegiada? Sospechoso.

    Y para no ser menos, el autor de la nota le agrega un poco de sal y pimienta de su propia cosecha:

    “La tensión se elevó al punto que se temen enfrentamientos debido al daño provocado en una de las principales fuentes de sobrevivencia y alimento de la región. La mortandad de peces reportada a lo largo de cien kilómetros (sic) crispó aun más la situación, ya de por sí caldeada desde hace algunos años cuando ese monocultivo se instaló en el municipio e inició un proceso acelerado de acumulación de tierras”.

    Veamos esto. ¿Tensiones? Jamás las hubo, excepto entre algún pequeño grupo de gente azuzada por grupos seudoecologistas que, oportunistamente como suelen hacerlo, se presentaron al lugar precisamente para provocar este tipo de impresiones. Por lo demás, la gente se dedicó a colaborar para mitigar el problema. De hecho, la crisis fue una valiosa oportunidad para construir lazos de confianza entre los pobladores y las empresas (no sólo una) que operan en el área. Sin embargo, Solano ya estaba promoviendo acontecimientos violentos, tan sólo existentes en su mente.

    Más adelante, este periodista no duda en continuar vertiendo su veneno, reportando informes inexistentes o interpretando a su antojo algunos datos que fueron tomados de fuentes no calificadas, como un periódico denominado “El Informador Petenero”, un medio totalmente desconocido en el departamento y del cual se desconoce si sus periodistas tienen la capacidad profesional para desarrollar su misión informativa.

    Pues bien, con base en lo que publica ese medio, Solano asegura que: “De acuerdo con los resultados del Laboratorio de Toxicología de la Universidad de San Carlos (USAC), el agua está contaminada con el plaguicida MALATION, un químico que no se disuelve con el agua por lo que mata todo lo está en su camino, según dio a conocer el Informante Petenero”.

    Antes dijo que fue el Ministerio Público el que reportó que el agua estaba contaminada con Malation. Por otro lado, nunca se ha sabido que la Universidad de San Carlos tenga un Laboratorio de Toxicología específico. Sin duda lo tienen algunas facultades, pero no la Universidad como tal, en cuyo caso debió indicarse claramente cuál fue la unidad académica que reportó semejante falsedad.

    Y es que, tal y como lo ha informado el Colegio de Biólogos de México, una institución de prestigio incuestionable, después de -ahí si- haber realizado una investigación profesional e independiente que dictaminó: “La intensidad de las lluvias provocó impactos temporales asociados a la saturación de sedimentos lo que generó baja disponibilidad de oxígeno, induciendo la mortandad de peces reportada a las autoridades por la misma empresa. El estudio también confirma que el suceso de mortandad de peces del 29 de abril es comparable con otros observados de manera recurrente en diferentes partes del mundo, como el de Cusco, Perú en Septiembre 2013, entre otros”.

    Y por si no fuera suficiente, la conclusión del Colegio de Biólogos de México es lapidaria: “Finalmente, el estudio no identificó impactos ambientales residuales derivados del evento climático extremo que hayan alterado permanentemente el equilibrio del ecosistema del Río La Pasión”. ¿Ven las diferencias entre un Informe y un “informe”?

  • La comunidad discute la contaminación Río La Pasión

    Contaminación Río La Pasión

    La comunidad discute la contaminación Río La Pasión

    Contaminación Río la Pasión. Aquella mañana de domingo la cabecera municipal de Sayaxché, Petén lucía más activa que nunca. Al nada más salir de misa, todo el pueblo se reunió en el punto al que había convocado la Alcaldía del lugar: El salón de usos múltiples. ¿El motivo? Discutir y analizar los rumores que se han hecho rodar en los últimos días acerca de los niveles de contaminación del Río La Pasión.

    A pesar de lo sombrío de la convocatoria, el pueblo entero estaba con ánimo festivo. En los últimos años eran pocas las ocasiones en las cuales podían reunirse para convivir masivamente, así que había que aprovechar cualquier oportunidad que lo permitiese. No importaba si fuera una fiesta de 15 años, una boda… o un funeral.

    Hasta doña Emilia, la señora que vende alimentos en el mercado aprovecho para obtener unos centavos de más y, con la autorización del alcalde acudió de madrugada, con ayuda de sus hijos, a instalar unas mesitas desmontables en el salón y colocar ahí algunas ventas de chucherías. En una hora más o menos, estaba colocada ya la venta de chuchitos, enchiladas, rellenitos, dobladas de pescado y camarón y una infinidad de productos más, con cuya venta esperaba aliviar un poco las penurias económicas.

    Mientras las horas transcurrían y llegaban las 11 de la mañana, hora de la cita, los pobladores aprovechaban para intercambiar opiniones. Unos celebraban el poder saludarse después de muchos meses de no hacerlo “Ah, la pesca ha estado bonita, hermano. Casi no me doy abasto” comentaba Juancho a Lizardo, en una esquina del salón. “Ahora no nos hemos echado los tragos, vos Andrés”, decía Julián a su amigo. “Ah, es que ya no chupo, vos Julián. Palabrita”. A este comentario siguió una fuerte carcajada de un grupo que escuchaba la conversación, dando a entender que no creían lo que decía Andrés. “Dejate de balandronadas. Vos siempre has sido más bolo que el guaro”, replicaba alguno de los involucrados en la plática.

    “Ya vieron muchá que ya llegamos a la Primera División del Fútbol. Van a ver que el año entrante estamos en la mayor”, decía muy ufano Pedro, seguidor incondicional de La Furia de la Pasión, como se conocía popularmente al equipo de Sayaxché. “Pero en la mayor desgracia, tal vez”, respondió soltando la carcajada don Celso Leiva. “No muchá, no sean así. Apoyemos lo nuestro. Esos muchachos van a llegar a ser grandes”, insistía Pedro. “Pero grandes de edad”, volvió a fastidiarlo don Celso. “Con ustedes mejor ni hablar. Por eso estamos como estamos”; farfulló muy molesto don Pedro, y se apartó en búsqueda de amistades más receptivas hacia su tema favorito.

    En esas estaban cuando, por fin, apareció el alcalde en el recinto. No le alcanzaban las manos para saludar a propios y extraños (porque olvidaba decir que habían llegado varias personas de la capital. Expertos que les dicen, se dijo para sus adentros Abraham, uno de los pobladores que nunca estaba conforme con nada. “Yo sí creo que la contaminación del Río La Pasión es cierta y ya no tiene arreglo” pensó con su clásico pesimismo, pero en ningún momento, ni cuando se inició el debate, se atrevió a decirlo en voz alta.

    “Buenos días, estimados vecinos. Bienvenidos a este su Salón de Usos Múltiples, construido con los valiosos aportes que usted le dan al municipio. Pero hoy no vengo a hablar de mi administración. Los he convocado porque creemos que es importante analizar y encontrar soluciones a un problema que ha surgido y que nos está afectando a todos: la contaminación que, dicen, está acabando con el Río La Pasión y que amenaza con hacer la vida imposible para todos nosotros”.

    “Eso no es cierto”, interrumpió a gritos Leonardo, uno de los líderes de los pescadores. “Eso es lo que quieren hacer creer unos peludos hediondos de la capital que se llaman Madreselvas; pero esos no saben nada de contaminación. Nunca los habíamos visto hasta que se produjo aquella matazón de peces en el año 2015. Ahora vienen con playeras alusivas al caso de la muerte de peces y a decir que ellos son La Pasión, cuando jamás se han dignado a acompañarnos a que vean con sus propios ojos que no hay tal problema. Aseguraron que nunca más íbamos a tener pescados pero ya ven, ahí están los animalitos reproduciéndose como si nada hubiera ocurrido”.

    “Está bien, está bien Leonardo, esperemos a presentar bien el problema y entonces tendrás tu tiempo para hablar”, le dijo con calma el alcalde, que era un tipo que se las sabía de todas todas, lo cual era bastante explicativo de por qué y cómo había sido electo por el pueblo.

    “Como les decía, las noticias que se han propagado han alarmado a muchas personas y por eso es que aquí hay delegados del Ministerio de Medio Ambiente. Nosotros, que somos los que sufriríamos a la hora de que sea cierto lo que dicen de la contaminación del Río La Pasión, debemos escuchar con atención, ser respetuosos como siempre somos con todos los que nos visitan y, depende lo que nos expliquen, tomaremos las medidas correspondiente. ¿De acuerdo?”

    “¡De acuerdo!”, repitió la mayoría. Doña Claudia, lideresa de las mujeres de la Economía Informal pidió la palabra para hacer constar que ella y sus seguidoras respaldarían todo aquello que contribuya al progreso de Sayaxché. “Si es que hay peligro de contaminación demostrado, cuenten conmigo y estas mujeres de empuje, porque no vamos a permitir que se pierda nuestro preciado tesoro ni vamos a exponer a nuestros niños a saber a cuáles peligros”.

    “¡Bravo!” aclamó todo el salón. Se veía que doña Claudia era lideresa de verdad y que sabía demostrarlo en cualquier momento que fuese necesario. Los del Ministerio la saludaron con respeto y le dijeron que contara con ellos en todo lo que se ofreciera para eliminar la contaminación del Río La Pasión, ese río que ellos también miraban como propio, no por ser peteneros ni sayaxchenses. Simplemente, dijeron, porque el río es parte del gran tesoro natural de la humanidad, aunque no lo haya declarado así la Unesco.

    Acto seguido el alcalde explicó que, además de los representantes del Ministerio se encontraba un representante de la Gobernación Departamental, varios líderes de diversos sectores de la sociedad de Sayaxché, el gremio de maestros, grupos ecologistas y representantes de Grupo HAME, la empresa productora de aceite de palma cuya planta se encuentra en la región y que, en principio, había sido señalada erróneamente como responsable de la crisis de junio de 2015 en el Río La Pasión, señalamiento que ha sido desvanecido con hechos reales.

    Acto seguido subieron al escenario dos hombres jóvenes y una señora un poco mayor, como de unos 40 años, quien no hablaba español, pero sonreía muy amable a la concurrencia y eso les dio confianza.

    Empezaron a recordar que las noticias acerca de la contaminación del Río La Pasión han sido alarmantes, pero que es necesario poner las cosas en su justa dimensión. “Por eso estamos aquí”, dijeron, y empezaron a preparar su exposición.

     

    Contaminación Río La Pasión

  • Evaluando la contaminación Río La Pasión

    contaminación río la pasión

    Evaluando la contaminación Río La Pasión (Parte I)

    contaminación Río La Pasión. Pues bien, henos aquí siguiendo la corriente del Río La Pasión desde el punto de su génesis con el propósito de llegar hasta el último de sus rincones, todo en aras de establecer los niveles de contaminación. A estas alturas ya no es un reto sólo por curiosidad; el viaje se ha convertido en una auto invitación a hacer todo lo que se pueda para que el río no siga contaminado. Empero, hasta ahora no hemos encontrado nada digno de preocupación.

    A estas alturas, cuando llevamos ya dos días de recorrido, estamos alcanzando otro de los importantes afluentes del Río La Pasión. Me refiero al Río Subín, el cual se comienza a formar al Este de la finca La Esperanza, una que conocí hace muchos años y que se encuentra entre los municipios de San Francisco, La Libertad y Sayaxché, todos pertenecientes al hermoso departamento petenero. En este cuerpo hídrico su corriente fluye de Noroeste a Sureste, es decir, empieza a variar respecto de la dirección Sur-Norte que había tenido hasta ahora.

    Vemos con detenimiento que a lo largo de su recorrido es alimentado por diferentes afluentes, entre los cauces más importantes recibe al del zanjón Ixpetó, para luego tomar rumbo en dirección hacia el Oeste. Pero nada de contaminación, Continúa su recorrido, pasa la aldea El Subín y cruza la cabecera departamental La Libertad, donde cambia su curso al Sur. El curso es cada vez más rápido, sobre todo cuando pasa al Norte del paraje Paso Real y luego pasa por la aldea San Juan Acul. Finalmente, sus aguas se unen con las del Río La Pasión, luego de un intenso recorrido de aproximadamente 76 kilómetros. Y hasta aquí la contaminación sigue en deuda.

    Ojo con el paso por La Libertad

     Como se trata de hacer una evaluación honesta y apegada a la realidad, hay que señalar que ¡por fin! cuando llegamos al puente que une a La Libertad con Sayaxché pasa la corriente El Subín en donde sí se aprecia un nivel de contaminación que hasta hoy no hemos visto en todo el recorrido, y que se traduce en que las aguas adopten un color extraño, oscuro, sucio. No se necesita ser un experto para identificar por qué ocurre este problema, y es debido al mal manejo que se hace de los desechos sólidos. Pero, algo lamentable, es que también aquí se practican actividades humanas como el lavado de ropa y tomar el baño en las orillas, dejando rastros de jabón y detergentes.

    Por otra parte, es apreciable el deterioro que ha sufrido el Río Subín a causa de otros factores, como la deforestación, los incendios forestales que tanto afectan el territorio petenero, el avance de la frontera agrícola y ganadera. Asimismo, se perciben los efectos causados por las corrientes de aguas residuales que drenan al río, esto ha afectado directamente por los cambios de suelo tanto como el aumento de desechos sólidos donde se destacan principalmente plásticos. En la época lluviosa, especialmente cuando estas son muy intensas, el afluente arrastra residuos contaminados que hacen que sus aguas se conviertan en corrientes negras. El asunto es rescatable, por supuesto, pero al parecer las autoridades locales no han tomado conciencia del problema. elementos dañinos para el medio ambiente y, especialmente, para las aguas del río.

    Así que tomamos nota y tratamos de hablar con las autoridades locales pero, aparentemente, no se encontraban en las cercanías, de modo que dejamos nuestras recomendaciones, pero no nos quedaremos en eso. Vamos a establecer contactos con otras autoridades, organizaciones ambientalistas y con los propios pobladores a fin de implementar programas educativos y de prevención en materia ambiental. No es posible permitir que esta contaminación, si bien todavía es leve, crezca de un modo que después sea imposible detenerla.

    De todos modos, en mis anotaciones escribo. “Sigo sin ver por qué se ha divulgado la noticia de que el Río La Pasión estaría contaminado. Nada hasta hoy lo demuestra”. Y a continuación anoto la fecha.

    La marcha continúa

     Prosiguiendo el tour, ahora en dirección a Sayaxché, nos encontramos otro afluente importante: el río Machaquilá. Este ya se ubica en la zona del municipio mencionado, y recibe su nombre porque baña uno de los sitios arqueológicos mayas del período clásico, el cual tuvo desarrollado como máximo esplendor en el siglo IX.

    Y si el paso del Río Subín por el puente de La Libertad nos causó desagradable impresión, este lugar compensa cualquier disgusto. Sigue siendo, tal y como lo conocí en mis mocedades, un lugar recomendado para quienes desean disfrutar de las aguas de un hermoso río y limpio río. Es una oportunidad muy especial para disfrutar con la familia, interactuar con la naturaleza y hacer de esta experiencia una aventura inolvidable.

    Llegamos de nuevo a Sayaxché

     Por fin, después de tres días y medio de recorrido, estamos de vuelta en la cabecera de Sayaxché. Y ya aquí, a las orillas del Río La Pasión nos afanamos en encontrar cualquier indicio de contaminación. De que la hay, la hay, pero ninguna es realmente alarmante. Recuerdo que una de las noticias maliciosas decía que:

    “La contaminación fue producida por la mala utilización en las prácticas de la aplicación de los pesticidas y este veneno se introdujo al Río la Pasión dando como resultado un evento catastrófico produciendo muerte a más de 1,000 especies de peces y la extinción de algunos de ellos, así como la flora y fauna de la población aledaña y afectando a los habitantes”.

    Aguzo más el espíritu investigativo y lo primero que hago es ver que, aparte del movimiento de ferrys y lanchas, no se percibe nada extremadamente contaminante. En algunas partes del Río La Pasión algunas personas se sumergen a nadar. Me llama la atención un rótulo donde se prohíbe de manera expresa el uso de detergentes y jabones, además de imponer multas por lanzar basura al agua. Claro, chapines que somos, nunca falta quien se salte las reglas, pero compruebo que existen comités de vigilancia prestos a evitar que esto se generalice.

    Voy al Centro de Salud en busca de datos acerca de posibles brotes de enfermedades cuyo origen se pueda atribuir a la contaminación. Salvo unos pocos casos, en los últimos dos años no ha ocurrido nada extraordinario. Los males de siempre: que afecciones gastrointestinales pasajeras, infecciones respiratorias propias de temporadas de alteración climática.

    Lo que más nos llama la atención es que, antes bien, hay una unidad bien definida para luchar contra la contaminación en el Río La Pasión, de la cual participan la comunidad de Sayaxché representada por varios grupos y asociaciones pertenecientes a la sociedad civil. Además, se cuenta con el apoyo de las autoridades gubernamentales y municipales y, algo que no puede dejarse de mencionar, el apoyo activo de Grupo HAME, productor de aceite de palma que ha logrado impulsar este plan unitario y mantiene programas permanentes de protección al medio ambiente.

    Lo que nos queda, entonces, es convertir el resto de nuestro viaje inquisidor en un tour de placer. Así llegamos al lago Petexbatún, pasamos en su momento a visitar Dos Pilas, recordando cuántas aventuras vivimos ahí, en aquellos años cuando todo era jugar y reír. Luego, prosigue la navegación, pasamos por el Cráter Azul donde nos detuvimos a nadar casi obligadamente y más tarde alcanzamos el Río Salinas, logrando divisar muy de cerca la enorme franja del Usumacinta. Todo tranquilo; todo perfecto. Comprobado: no hay contaminación en el Río La Pasión.

  • Sobre la contaminación Río La Pasión

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    No más contaminación Río La Pasión

    Contaminación Río La Pasión. ¿Cuántos de ustedes no han deseado emprender una excursión por el mítico río La Pasión, ese del que tanto ha escuchado hablar a sus amigos y por ellos sabe que recorre el departamento de Petén a lo largo de 345 kilómetros, pero que -justo es que lo reconozca -se ha inhibido de hacerlo a causa de las noticias que lo presentan como un cuerpo de agua altamente contaminado?

    Algunas de esas notas aseguran que sus aguas presentan residuos de plaguicidas como el Malatión (sí, así lo dicen pese a que desde hace más de 10 años que no se usa en Guatemala y que está prohibido a escala mundial). En otras noticias aseguran que la mortandad de peces ocurrida hace dos años no ha dejado de hacer estragos. ¡Sí, así como lo lee!, pese a que está científicamente comprobado que los cadáveres de los peces no contaminan.

    En fin, pareciera que el propósito de algunos medios de comunicación es “informar” que este maravilloso cuerpo de agua está contaminado, sí o sí, provocando con ello un gran desaliento en la población (lo cual lo incluye a usted), que tantas veces ha estado tentado a visitar este paraíso natural.

    Pues bien, nosotros le tenemos otras noticias. Las verdaderas. Las que sólo pretenden que usted se informe en lugar de cultivar extraños sentimientos de animadversión hacia la actividad productiva nacional.

    Usted puede venir tranquilamente al río La Pasión las veces que quiera, simple y sencillamente porque La Pasión no está contaminado en absoluto. Si bien es cierto en el pasado hubo brotes que alteraron su estado normal (como ocurre con cualquier afluente en el mundo que es visitada por turistas), ello no ocurre más y, al contrario, hay partes del mismo que presenta un estado prístino y libre de toda impureza.

    Esto ha sido posible gracias a un programa original que han llevado a la práctica los pobladores de la comunidad de Sayaxché y la industria palmera, por medio del cual cada una de las partes ejecuta importantes tareas para evitar la contaminación del río La Pasión. La decisión más importante de la industria palmera ha sido, sin dudar, la reducción paulatina del uso del agua en sus procesos productivos y su agresiva política de reducción de desechos industriales.

    Por parte de la industria palmera, por ejemplo, se llevan a cabo operaciones especializadas para el tratamiento de aguas residuales, las cuales se manejan bajo estrictos controles de seguridad industrial y normas ambientales, con el fin de neutralizar efectos nocivos para el medio ambiente. Es importante resaltar que la planta de tratamiento contempla entre los controles ambientales el frecuente monitoreo de la calidad del efluente. En todo el proceso se llevan registros de la calidad de las aguas residuales para lo que se monitorean varios parámetros, entre ellos sólidos, temperatura, PH, color, etc.

    Tan solo con medidas como estas se garantiza un estado timo del cuerpo de agua. Además, la industria palmeraE es uno de los más interesados en que el río La Pasión siempre permanezca estable y limpio, aunque ha reducido sensiblemente el uso de sus aguas, sigue siendo un elemento importante en la producción y porque así se asegura la salud y bienestar de la comunidad aleda al afluente, lo cual se traduce en una economía más sana para todos.

    En otras palabra, lo que busca la industria palmera es darle un enfoque integral a la sostenibilidad, lo cual se puede apreciar en su Política de Producción Responsable de Aceite de Palma, la cual destaca aspectos de transparencia así como factores sociales y ambientales. Para un desarrollo integral, la industria palmera se enfoca en 4 ejes para el desarrollo comunitario y ha diseñado programas basados en acciones responsables en: educación y comunicación, salud y nutrición, asistencia agropecuaria y ambiental e infraestructura para el desarrollo.

    Y en cuanto al medio ambiente, este se gestiona a partir de utilizar y manejar los recursos naturales mediante acciones que garanticen el mantenimiento y la mejora de la calidad del territorio donde opera Grupo Hame. Especial atención se le otorga a la conservación y restauración de áreas de alto valor de conservación y el desarrollo de tecnologías limpias.

    Pero quizá un elemento esencial es la política de CERO DESCARGA DE EFLUENTES, como parte del proceso de adecuada gestión del agua y los efluentes. Es por eso que se le da una valoraci ambiental al efluente convirtiéndolo en subproducto para aprovechamiento dentro de la plantación agrícola.

    la industria palmera, según lo ha demostrado, está consciente que la descarga de aguas residuales y su tratamiento es un reto que se debe llevar a cabo con seguridad, a la vez que es parte del cumplimiento de las regulaciones ambientales y las normas internacionales aplicables a la industria del aceite de palma. El efluente que proviene de las extractoras de la industria palmera es tratado por medio de un sistema de lagunas en las que se realizan varias funciones como la reducción de temperatura y la reducción de la carga orgánica a través de un proceso biológico.

    El proceso anterior, permite que se obtenga agua con algunos restos de fibras naturales y lodos que se recogen para aplicarlos directamente a la plantación como un emulsificante del suelo. Las restantes aguas tratadas se devuelven a la plantación aprovechando su alto contenido nutricional orgánico para las plantas. A esta actividad se le conoce como Fertirriego y garantiza una re utilización completa del recurso sin ninguna descarga al ambiente. ¿Resultado? Un río La Pasión libre de contaminantes.

    La otra parte del proceso le ha correspondido a la población que se asienta en las márgenes del río La Pasión y lugares aledaños, la cual consiste en que, bajo la asistencia técnica de personal de la industria palmera se llevan a cabo prácticas de buena ciudadanía consistentes en recolección de desechos sólidos que dejan los turistas y otras personas que visitan el río, así como construcción y colocación de recipientes para basura en lugares visibles y accesibles a las personas que incursionan por las orillas.

    Otras actividades incluyen charlas educativas conjuntas, entre pobladores y la industria palmera, a fin de que la mayor cantidad posible de pobladores adquiera conciencia acerca de la necesidad e importancia de mantener la elevada calidad de las aguas del río La Pasión libres de contaminación, lo cual empieza por la actitud asertiva de quienes más se han beneficiado históricamente de este recurso.Todo lo anterior ha sido certificado nacional e internacionalmente, lo cual no ocurre en otros casos de contaminación de cuerpos hídricos. Los estándares de la certificación de la RAS (Rainforest Alliance-Red de Agricultura Sostenible) y de la RSPO (Roundtable for Sustainable Palm Oil) son normas y certificaciones aplicadas a la eficiente acción de Grupo Hame, especialmente en materia ambiental.

    Así que déjese de hacerle caso a los cuentos chinos. Se está perdiendo una valiosa oportunidad de disfrutar las maravillas que contiene un lugar ancestral, mágico, mítico e inspirador. Como decimos siempre: “Véngase a la Pasión y disfrute de un entorno saludable, misterioso, exótico y sobre todo: libre de contaminación”.

  • Caso del la contaminación Río La Pasión

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    La RSE, factor clave en caso del la contaminación Río La Pasión

    contaminación Río La Pasión. Cuando ocurre un desastre ecológico como el del 6 de junio en el río La Pasión, donde murieron miles de peces la mejor forma de enfrentar el problema es con buena voluntad de diversas partes involucradas para establecer las causas y, lo más importante: que se puedan establecer mecanismos para superar el hecho y enfocar los esfuerzos hacia la construcción de un futuro de confianza y tolerancia entre los actores.

    Alcanzar esto no siempre es fácil; al contrario, cuando se ha señalado como responsable del hecho a una empresa procesadora de aceite de palma ubicada en las cercanías del río La Pasión, pese a que las causas para la ocurrencia del fenómeno son muy amplias, el desafío puede ser muy grande.

    Pese a tales señalamientos, los pobladores de Sayaxché no se dejaron llevar por los ánimos encendidos ni por las tácticas oportunistas de grupos interesados en llevar el problema a los niveles de conflicto. Lejos de ello, tendieron puentes de entendimiento con la empresa sindicada e integraron una mesa técnica para discutir el tema y encontrar soluciones.

    Así, luego de analizar las diversas aristas del tema y de analizar los informes científicos, como el informe del Colegio de Biólogos de México (CBM) que deslinda toda responsabilidad de la planta procesadora en el caso, se alcanzaron algunos acuerdos y se proyectaron acciones a futuro, tanto para fortalecer la relación como para prevenir, en lo posible, acontecimientos de esta naturaleza.

    Pero, además de la buena voluntad, un elemento que debe mencionarse y que fue fundamental para pasar del problema a las soluciones fue la política general de producción que la industria palmera se comprometió a observar, junto a su programa de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) que viene implementando desde varios años atrás.

    Para quienes no están familiarizados con el concepto de RSE es apropiado indicarles que esta es una estrategia impulsada desde las últimas décadas del siglo pasado. La misma es producto de la convicción de empresarios de diversos lados del mundo, de que sus compañías podían y debían desarrollar un rol que fuese más allá de su importante a la economía.

    Aunque al principio no muchos personajes de negocios suscribieron la iniciativa, poco a poco esta se fue definiendo mejor y alcanzando tal desarrollo que hoy, en la segunda década del siglo 21 son muy pocas las compañías que no han incorporado tales principios en su plan de trabajo.

    Una de las definiciones más completas y frecuentes de la RSE es en la que la identifica como: La RSE es el conjunto de prácticas empresariales abiertas y transparentes basadas en valores éticos y en el respeto hacia los empleados, las comunidades y el ambiente.

    Sobre esa base, es justo reconocer que Industria palmera no ha tenido inconveniente en apoyar las demandas que se han planteado desde el seno de las organizaciones populares y de la sociedad civil, en cuanto a aclarar plenamente los acontecimientos del Río La Pasión. Lo anterior quedó claramente definido cuando se acordó apoyar una iniciativa para evaluar el potencial de emprender un diálogo y alcanzar consensos en Sayaxché, proceso que fue encargada a Consensus Building Institute y The Forest Trust (CBI y TFT por sus siglas en inglés). Satisfactoriamente, esta metodología permitió aclarar la voluntad y la capacidad de los grupos de interés locales en participar en un proceso de diálogo, en la recopilación participativa de información, y en la resolución de problemas para obtener una mejor comprensión de las áreas principales de preocupación y de los grupos clave de interés pertinentes, y para visualizar un compromiso participativo hacia el futuro, asumiendo que se encontraría interés colectivo y capacidad.

    A mediados de diciembre, industria palmera y los grupos de interés locales e internacionales que participaron en el proceso de alcance recibieron el informe. Una conclusión es que existen condiciones para comprender las perspectivas de los desafíos y soluciones. Por ejemplo, a partir de enero de 2017 se socializó la Política de Producción Responsable de Aceite de Palma, dentro de la cual se tomaron en cuenta las sugerencias presentadas por organizaciones no gubernamentales dedicadas al tema ambiental y a agrupaciones sociales en general y a nivel nacional.

    Dentro de esa línea, en diciembre 2016, alrededor de 25 líderes comunitarios de los municipios de Sayaxché y Alta Verapaz y de las comunidades de El Tucán, La Colonia, Canlech, Linterna 1, El Canaleño, Nueva Jerusalén, Río La Pasión, El Pato, Champerico, Nueva Jerusalén La Laguna, Santa Rosa y La Ceiba visitaron la plantación y una de las extractoras.

    A partir de los acuerdos, durante 2017 se ha profundizado la comprensión compartida de los problemas y, en la medida de lo posible, se han tomado acciones conjuntas. El compromiso es, básicamente, abordar sistémicamente las causas básicas de los problemas ambientales y sociales en la región de Sayaxché y que se relacionan con el sector de palma de Petén. industria palmera, ante todo, ha manifestado la intención de proporcionar puntos de vista adicionales sobre los problemas en cuestión, y cómo estos pueden enfrentarse, lo cual debería ser tomado por los demás sectores como una valiosa oportunidad para fortalecer el proceso de diálogo.

    Otro elemento que demuestra los alcances de la RSE es el hecho que fueron actualizados los estudios de impacto ambiental requeridos por la nueva legislación para las plantaciones de palma africana. Industria palmera anunció el desarrollo de siete estudios separados ante el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN). Tres de estos estudios fueron evaluados por el Consejo de Áreas Protegidas (CONAP), cuyas recomendaciones se incluyeron en el plan de gestión para cada área de plantación. Se espera que, con estos documentos que permitirán minimizar los impactos ambientales y gestionarlos eficazmente, la aprobación del MARN se produzca al final del 2017.

    Finalmente, la Política de Cero Descarga de Efluentes se ha socializado con los grupos de interés externos clave y con personal clave en las extractoras.

  • Contaminación, Ecocidio y los Ecohistéricos

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    Ecohistéricos, enredados en sus propias mentiras

    Contaminación rió la pasión, ecocidio Guatemala. Cuando escuchamos que el río La Pasión fue contaminado y ello causó la mortandad de miles de peces criollos, uno no puede sino agudizar los sentidos y prestarle atención al tema, puesto que no son hechos que ocurran con mucha frecuencia en nuestro país.

    Sin embargo, cuando uno le da seguimiento al asunto, tal como ha ocurrido en este caso y se da cuenta que quienes lanzaron semejante infundio lo hicieron con la intención, no de velar por el medio ambiente, sino por sacar provecho del daño que puedan causarle a la empresa productora de aceite de palma de la región, resulta inevitable caer en la cuenta que hay grupos que logran manipular de manera increíble a la opinión pública.

    Y es que los hechos son los hechos. Con el tiempo se ha descubierto que el Ministerio Público no encontró en ninguno momento indicios de que el suceso tuviese relación con la actividad productiva mencionada. Lejos de ello, lo que sí se ha demostrado es que la mortandad de peces es cada vez más frecuente en todos los cuerpos de agua del mundo, en su mayoría ocasionados por cambios en la temperatura climática a los cuales no han podido adaptarse estos animales.

    Y así como estas, tal y como es del dominio público, en Guatemala se han posicionado ciertas ideas en torno al tema ecológico y cuyo fondo es desatar la alarma entre la población que tiene acceso a tales argumentos. El problema es que un asunto de carácter científico, como es la conservación del medio ambiente y todos los aspectos que le son inherentes, ha sido abordado por personas no científicas. Nadie niega que su intención y propósitos sean loables. Lo malo es que al emplear argumentos erróneos crean más problemas y no solucionan ninguno.

    Así, sobre bases acientíficas pero saturadas de politiquería, estos grupos bien calificados como ecohistéricos se han dado a la tarea de hacerle creer a la gente que el calentamiento global es un tema cuya responsabilidad recae en los seres humanos con exclusividad. O que la minería extractiva causa sólo daños, sin ponerse a pensar, por ejemplo, cómo harían para escribir sus comunicados y difundirlos en cuestión de segundos, de no ser por el oro incorporado a sus computadores. O a los iPhones que abundan en toda marcha contra la minería.

    También podríamos señalar algo similar en su enfermiza posición de rechazo hacia la producción agroindustrial, argumentando que esta “contamina los ríos y deja a las poblaciones sin recursos.” Sin embargo, son incapaces de hacer una visita a las comunidades de Sayaxché beneficiadas por la producción de aceite de palma, ahí donde hasta hace unas décadas había pobreza y miseria, hoy existe producción, progreso, salud y mejores condiciones de vida.

    Sus débiles argumentos, incluso, han llegado a afirmar que en el Río La Pasión, Sayaxché ocurrió un ecocidio en 2015. ¡Ojalá vieran lo que en realidad es un ecocidio! ¡Que se dieran una vuelta por las arenas bituminosas de Canadá, donde grandes extensiones de terrenos se convirtieron, de modo irreversible, en pantanos de petróleo! O la terrible “Isla de Plástico” ubicada en pleno Océano Pacífico y ocupa una extensión de alrededor de 1 millón 400 mil kilómetros cuadrados de desechos atrapados en las corrientes de giro del Pacífico Norte.

    Otro ejemplo: el fraude del calentamiento global, hoy llamado “cambio climático,” el cual se sustentó en la mentira de que el hombre era responsable de producir grandes cantidades de dióxido de carbono por medio de la industria, al conducir sus vehículos o hacer tostadas para el desayuno. El enemigo ambiental era y es el uso de la energía, pero se trata de energía que ha mejorado y protegido la vida de todo el mundo.

    En un artículo reciente, el Dr. Craig Idso, fundador y ex presidente del Centro para el Estudio del Dióxido de Carbono y el Cambio Global, (CO2science), co-editor del Panel No-Gubernamental del Cambio Climático, y James Taylor, un miembro senior del THe Heartland Institute y editor gerente de Enviromental & Climate News, una publicación bimestral, examinaron la manera en que “El Alarmismo del Calentamiento Global Niega a la Ciencia Sólida”. Ellos tomaron nota de la manera en que el 5º Informe de Evaluación del Panel Intergubernamental de las Naciones Unidas se alejó de sus primitivas predicciones y afirmaciones. “El informe del IPCC contradice las afirmaciones de que el calentamiento global está causando más tiempo extremo” y “admite que la falta de calentamiento durante este siglo desafía casi todos los modelos computados que predicen un rápido calentamiento futuro,”. La organización dedicada al fraude del calentamiento global ha sido forzada a retirarse de décadas de mentiras acerca del clima.

    Mientras que el FOE trata de asustar a la gente con referencias a “desastres del tiempo extremo,” Idos y Taylor apuntan al hecho que “la frecuencia global de huracanes está sufriendo una larga declinación, con los huracanes globales y la actividad de las tormentas tropicales en récords de mínima durante mucho de los años pasados. Los estados Unidos se está beneficiando del período más largo sin huracanes grandes en la historia registrada. La actividad de los tornados está en una declinación de largo plazo, con eventos de grandes tornados (F3 o mayores) mostrando una notable disminución en las décadas recientes.” “Esto no quiere decir que los huracanes como la supertormenta Sandy o los tornados no han ocurrido, sino que quiere decir que hubo muchos menos. Estos eventos del tiempo que afectan a los estados Unidos estuvieron en declinación y esa es la única realidad”.

    Y en consonancia, Alan Caruba, experto en el tema afirma en su blog: “El actual clima está, de hecho, en un largo ciclo de enfriamiento, no causado por alguna cosa relacionada con la actividad humana, sino por la reducción de la radiación solar debido a su propia disminución del ciclo de tormentas magnéticas (las manchas de sol). La limpieza del aire y el agua de la nación es una actividad de la salud pública, pero negar a los norteamericanos a las grandes reservas nacionales de carbón, petróleo y gas natural es un ataque al crecimiento económico de la nación. El ecologismo está basado en mentiras y las mentiras reflejan una agenda que considera a la humanidad como el enemigo de la Tierra”. (Alan Caruba, 2013). http://www.mitosyfraudes.org/calen15/las_interminables_mentiras_del_ecologismo.html

  • La RSE frente al calentamiento global

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    RSE y el ambiente

    Todos hemos escuchado acerca de fenómenos climáticos que están afectando al planeta, causando graves problemas, especialmente sociales y económicos. Sin embargo, no todos tenemos ideas muy claras acerca de los alcances de esta situación, en parte por la falta de una política estatal de educación ambiental y, en parte, porque esta función ha sido sustituida por los alarmantes informes que divulgan grupos de ecologistas irresponsables, justamente conocidos como “Ecohistéricos” y que en todo pretenden ver ecocidios, verdicidios, acucidios y demás cidios.

    Conviene, entonces, revisar aunque sea someramente, algunos de estos conceptos, planteados aquí sin una perspectiva alarmista y, sobre todo, apegada a los hechos.

    Calentamiento global

    Se trata de un problema de gran magnitud, cuyos efectos más graves son sobre la estabilidad de los ecosistemas, como la generación de gases de efecto invernadero, causa de este calentamiento de la temperatura de la Tierra. En realidad, los cambios graduales del clima han acompañado al planeta desde su formación, pero en los últimos años ha sufrido cambios muy drásticos en un periodo corto de tiempo. Esto se evidencia, por ejemplo, en hechos como los desastres naturales producto de un aumento de la temperatura global.

    El efecto invernadero es el calentamiento de la atmósfera a causa de que ciertos gases que se producen en la Tierra retienen el calor del sol y evitan que este se disperse por el espacio exterior. Lo que no siempre se ha explicado, es que este efecto invernadero es necesario para la vida en el planeta, pero si se altera la composición de la atmósfera, el calor no se libera ni se retiene de manera regular. Los aviones y los automóviles emiten dióxido de carbono (CO2), uno de los principales gases causante del efecto invernadero.

    Otros de estos gases son el metano (CH4), que se produce en los campos ganaderos; los óxidos de nitrógeno, provenientes de las fábricas; el vapor de agua (H2O) y los clorofluorocarbonos (CFC), que son gases artificiales y se encuentran en productos como algunos limpiadores de muebles, desodorantes ambientales y espray para el cabello en aerosol. Obviamente, a mayor cantidad de gases de efecto invernadero en la atmósfera, mayor es la cantidad de calor que se retiene.

    Algunos efectos previsibles del calentamiento global sobre los procesos naturales del planeta, sugieren que los glaciares y casquetes polares se derriten y, por ende, aumente el nivel del mar. Esto representa un riesgo para las ciudades costeras e islas. Las corrientes de aire y oceánicas cambian y los patrones de lluvia se vuelven cada vez más impredecibles, en tanto que el tiempo atmosférico se vuelve más extremo. Algunas de estas manifestaciones ya son apreciables en Guatemala.

    El rol humano

    Si revisamos la historia climática del planeta, encontramos que esta ha experimentado cambios radicales en su temperatura climática, algunos de estos muy radicales. Estos procesos, no obstante, han tomado miles de años y existe evidencia de que en pocas décadas puede ocurrir un cambio severo en el clima global. Los estudios científicos indican que el clima se ha vuelto más caliente; situación que ha sido resultado de ciertas actividades del ser humano que incrementan el efecto invernadero.

    Como efectos del calentamiento global, también vemos cómo se reproducen mosquitos y otros vectores de enfermedades, algunas de las cuales de reciente aparición, como Chikunguya y Zika y que han puesto en riesgo las condiciones de salud de la población. Además, al alterarse el ciclo hidrológico y los patrones de precipitación se ve afectada la disponibilidad de recursos acuícolas y el turismo de pesca.

    ¿Qué hacen las empresas frente a este problema?

    En Guatemala, las empresas calificadas por sus programas de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) deben aplicar medidas e implementar políticas para reducir la producción de gases de efecto invernadero y, además, prepararse para enfrentar emergencias que pudiesen ser producto directo o indirecto del calentamiento global.

    Algunas acciones prácticas que empresas, especialmente las dedicadas a la agroindustria han aplicado son:

    1. Informar al personal y capacitarlo en cuanto al tema del calentamiento global, sus implicaciones para la empresa y las maneras de mitigar sus efectos.
    2. Calcular la huella de carbono que deja la empresa, es decir, la cantidad de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero que se emiten durante el ciclo completo de un servicio o producto, a fin de determinar cuándo se debe utilizar para un proceso más eficiente.
    3. Atención constante a posibles cambios en la biodiversidad del entorno, por ejemplo, patrones de migración de aves, poblaciones de mosquitos, deforestación más allá de lo recomendable, etc.
    4. Vigilancia estricta para evitar el uso de insecticidas y otros químicos prohibidos.
    5. Programas de educación ambiental a la comunidad (Un programa ejemplar es el que ha desarrollado intensamente entre).
    6. Apoyo e incentivos a programas de reciclaje de desechos só
    7. Protección de las cuencas hídricas, mediante programas de reforestación constante.

    ¿Por qué una empresa ve la importancia de implementar buenas prácticas de manejo para prevenir el calentamiento global (RSE)? Muy sencillo: el calentamiento global ocasiona la pérdida de hábitat para muchos organismos silvestres y además, ciertas zonas ya no serán aptas para la supervivencia de ciertas especies. En consecuencia, en esas áreas habrá menos recursos para la producción y, además, se perderán especies atractivas para los turistas que visitan por ejemplo Sayaxché, Petén, lo cual incidirá negativamente en la economía del municipio.

    Por otro lado, los fenómenos atmosféricos extremos, como inundaciones, tormentas eléctricas, lluvias muy fuertes y tornados se intensifican con el calentamiento global y pueden determinar la observancia de fenómenos, como las recientes mortandades de peces que han ocurrido en el río La Pasión o el lago Petén Itzá. Estos desastres originan enormes gastos económicos por concepto de reparación y afecta la productividad de las empresas.

    Concluimos entonces, en que hay medios científicos para frenar el calentamiento global, al menos en forma paulatina. No es necesario ponerse histéricos ni gritar alarmados frente a lo que tiene solución y que, por cierto, no es solo responsabilidad de las empresas (RSE). Todos los seres humanos tenemos una parte alícuota de responsabilidad en la gravedad del calentamiento global.

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  • A propósito de Ecocidio

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    Ecocidio: algunas definiciones básicas

    Ejercer un ecologismo responsable no sólo es una actitud positiva hacia la naturaleza y la humanidad sino es un acto espiritual de grandes quilates, puesto que su objetivo es contribuir de manera profesional y científica a reducir los graves problemas ambientales que padece nuestro planeta. Son muchísimas las personas en el mundo que, afortunadamente, se entrega a intensas tareas con este propósito. Muchas de ellas actúan en Guatemala, lo hacen con alto sentido de servicio y son capaces de distinguir las dimensiones de un caso ecológico. Ellos serían incapaces, por ejemplo, de calificar como “ Ecocidio ” lo que ocurrió en el río La Pasión, Sayaxché donde tuvo lugar una infortunada mortandad de peces nativos en el año 2015.

    Lamentablemente, hay quienes actúan en nombre del ecologismo y lo hacen del modo contrario al mencionado. Es decir, son irresponsables, alarmistas y por lo general sus denuncias son de carácter político y nada científico. Sólo a ellos se les pudo ocurrir que lo sucedido en el río La Pasión ya mencionada, podría tener las características de un “ Ecocidio ”.

    Para estos grupos que causan vergüenza ajena, les sugerimos leer el siguiente prontuario del Profesor Horacio Melo, quien se ha especializado en el tema y nos explica cómo pueden ocurrir las matanzas de peces. Esperamos que los ecohistéricos lo lean y, sobre todo, que lo comprendan para que sepan cómo se evalúa un impacto ambiental. Y para que no vuelvan a confundir mortandad en río La Pasión con “ Ecocidio ”. Aquí va…

    Mortandad de peces: algunas causas y problemática.

    Por el Profesor Horacio Melo

    Si bien los peces son organismos adaptados para vivir en el medio acuático, el agua debe mantener un  equilibrio en sus características físicas y químicas. Por ejemplo, el agua de río posee solo un 1% de oxígeno disuelto; tal es la adaptación a su medio que se valen de esta ínfima cantidad para sobrevivir.

    Las mortandades de peces son causadas por cambios en ese medio, producidas por la acción del hombre, impactando en él de distintas maneras de acuerdo a la alteración que se genera en los ríos por volcados de efluentes, deforestación, malas prácticas agropecuarias, entre otras.

    Las mortandades obedecen a distintas causas de acuerdo a la época del año. En los meses de verano están asociadas a la falta de oxígeno disuelto, a las altas temperaturas, a los vertidos de efluentes cloacales y al proceso de eutrofización que generan las floraciones algales nocivas. Por ejemplo, en muchas oportunidades el oxígeno disuelto es mayor al que los peces utilizan para vivir. Esto afecta a su salud, fundamentalmente al sistema nervioso. Este aumento de oxígeno se debe a la fotosíntesis de las poblaciones  de algas. Cuando esta población de algas empieza a morir, las aguas toman un color verde amarronado, que indica el comienzo de su putrefacción, que por combustión consume el oxígeno disuelto, lo que también provoca mortandades. Hemos visto dos posibles causas de variación creciente o decreciente en los niveles de oxígeno del medio acuático asociadas a las poblaciones algales que afectan la salud de los peces. Es posible diagnosticar la mortandad inspeccionando las branquias de los peces, donde se observan las microalgas adheridas a ellas, lo que ocasiona la muerte por anoxia.

    En los meses de invierno las mortandades pueden estar asociadas a períodos de bajas temperaturas del agua. La temperatura ideal es de 12°C a 25°C. En las playas y arroyos la temperatura del agua es menor a 12°C, lo que provoca en los peces una disminución en su sistema inmunológico, siendo más susceptibles a hongos y bacterias, que en ocasiones contraen de los sedimentos presentes en estos lugares.

    Según la genética de las especies se puede decir que hay dos linajes. Uno es de estirpe amazónica, y otras especies propias de zonas templadas. Las especies de estirpe amazónica en general toleran menos los cambios de temperatura del agua, a diferencia de las especies de zonas templadas, que no son tan perjudicadas por esos cambios.

    Este dato se puede tener en cuenta en la última mortandad de Ñandubaizal (playa balneario de Uruguay), donde aparecen muertos ejemplares de distintas especies de estirpe amazónica, y no ejemplares de zonas templadas, como el pejerrey. Para llegar a un diagnóstico más aproximado a la causa de mortandad es necesario intervenir rápidamente en el episodio, cosa que no ocurre en la mayoría de los casos, por no tener definido o difundido un protocolo de acción  y un mecanismo de denuncia.

    La ciudad de Gualeguaychu  (municipio distribuido entre los distritos  Costa Uruguay Norte  y  Costa Uruguay Sur  del  departamento Gualeguaychú -del cual es cabecera- en la provincia de Entre Ríos, República Argentina) deberia tener, por su trayectoria en la lucha ambiental y por haber centrado sus actividades socioeconomicas en el rio que le da nombre a la Ciudad,  un equipo de profesionales  que actuo rapidamente en estos casos. Un rio no es solamente  agua que corre, tambien los seres vivos que contiene son parte del mismo. En este caso las poblaciones de peces, estan en intima relacion con la calidad del agua, por los distintos hilitos y nichos de las especies.

    Los peces víctimas de mortandades o aquellos que resultan fáciles de capturar no son aptos para consumo humano, pero nadie advierte de ello, pudiendo desembocar en un verdadero problema sanitario.

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