Responsabilidad Social Empresarial y el Mundo

Logros de la Responsabilidad Social Empresarial

Estamos en un mundo donde todo cambia a velocidad estratosférica. O quizá se deba usar un concepto más moderno y decir que avanza a velocidad digital. A Gigabytes por segundo. Y cuando hablamos de mundo, obvio, hablamos de todo: tecnología, deporte, política, ciencia, etc… también de empresas.

En este último plano, ese avance al que se hace alusión, se observa en la manera cómo las corporaciones destinan cada vez más recursos al fomento de la Responsabilidad Social Empresarial, más que un concepto, todo un proceso que pone a prueba el carácter evolutivo de la empresa moderna.

Es cierto que esa idea, la de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE), enfrentó serios cuestionamientos durante las últimas décadas del siglo pasado. Especialmente de los propios empresarios, quienes no concebían la importancia y, sobre todo, de los beneficios que les podía representar el destinar más recursos a temas de carácter social. Para otros, los trabajadores, nunca resultaba suficiente cualquier esfuerzo adicional que una corporación pudiese dedicar a él, su familia o su comunidad.

Contra todo ello, la Responsabilidad Social Empresarial se ha impuesto y es una realidad ineludible en el Siglo XXI. Imprescindible, puede afirmarse. Es el resultado de haber comprendido que la exigencia de tener conciencia acerca del rol que el empresariado puede asumir respecto del propio quehacer de sus negocios era impostergable. O que el replanteamiento de sus relaciones con la comunidad, el medio ambiente y el consumidor lo han conducido a lo que hoy plantean con satisfacción: ser socialmente responsables.

Por supuesto, no todas lo son o sus esfuerzos todavía son insuficientes, sin embargo, publicaciones serias como la revista Forbes han reconocido lo exitoso de numerosos programas de Responsabilidad Social Empresarial, tanto locales como globales, que han sido exitosos.

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Responsabilidad Social Empresarial

Algunos ejemplos:

  1. Programa Nacional de Reforestación y Cosecha de Agua, impulsado por The Coca-Cola Export Corporation, México.

La franquicia mexicana de esta empresa multinacional decidió suscribir un acuerdo estratégico con la Organización No Gubernamental Pronatura, dedicada a la conservación de la diversidad biológica y con la Comisión Nacional Forestal (Conafor) para emprender una agresiva campaña de reforestación en predios ubicados en cuencas hidrológicas de importancia nacional que requerían ser restaurados. En su primer año, lograron atender 11,520 hectáreas en 18 sectores del país.

  1. Optimización de empaques: una práctica sustentable

La Cervecería Cuauhtémoc Moctezuma de México emprendió un proyecto para reducir la emisión de gases de efecto invernadero, siendo el rediseño de su envase para volverlo “inteligente” le valió importantes reconocimientos. Como dato adicional, sus productos utilizan un embalaje fabricado con cartones reciclados.

Este programa fue ganador del Reconocimiento a las Mejores Prácticas de Responsabilidad Social Empresarial, en el rubro Cuidado y Preservación del Medio Ambiente.

  1. Las comunidades locales como socio estratégico

A cargo de la Empresa Natura, la cual ostenta la certificación como empresa socialmente responsable, distinción brindada por varias Organizaciones No Gubernamentales, incluyendo el Instituto Ethos de Empresas e Responsabilidade Social (Brasil), la Union for Ethical Biotrade (Suiza) y el Centro Mexicano para la Filantropía.

Lo importante de la iniciativa de esta empresa brasileña, es haber demostrado que la sustentabilidad no está peleada con la productividad y que la buena relación con las comunidades es básico para lograr ambos propósitos. La clave es que los empaques de Natura están hechos con materiales reciclados, impresos con tintas inocuas y grabados en braile. Además opera bajo el concepto de comercio justo y cuenta con una política de carbono neutro.

  1. Propiciar el consumo de productos locales

Los productos de Danone son una muestra de lo exitoso de este proyecto, en virtud de las dificultades que el pequeño productor enfrenta para vender sus productos a una trasnacional y sin intermediarios. Gracias a este proyecto, 45 pequeños productores de leche de Jalisco (algunos tienen apenas siete vacas) lograron convertirse en proveedores directos de una de las compañías de lácteos más importantes del mundo.

Danone ha sido ganador del reconocimiento a las Mejores Prácticas de Responsabilidad Social Empresarial, en el rubro Cadena de Valor.

  1. Programa de Consumo Responsable de Alcohol

Uno de  los casos más interesantes es el que desarrolló la firma Molson Coors, de Canadá. Esta cervecera canadiense ha invertido más dinero en programas de consumo responsable que en marketing de difusión de sus productos.

Resulta que por falta de fondos, en 2008 el departamento de transporte de la ciudad de Toronto se vio obligado a cancelar su programa de transporte gratuito nocturno para aquellos que beben de más.  Molson Coors consideró que esto podría traducirse en accidentes causados por el exceso alcohol, y asumió que en parte sería responsable. Congruente con esta idea, desde ese año se encarga de suministrar transporte gratuito a aquellos que toman de más.

A partir de ejemplos como los anteriores, se demuestra que la Responsabilidad Social Empresarial es factible y, además, una herramienta valiosa en la construcción de mejores relaciones sociales, de contribuir al desarrollo de las comunidades, a preservar el ambiente ecológico, todo lo cual contribuye, en última instancia, a mejorar la productividad de las compañías.

Numerosas empresas desarrollan en Guatemala programas de esta naturaleza. En el caso de la industria palmera, la atención a la salud ha ocupado un lugar importante en sus programas de RSE, convirtiéndose así en un aliado fundamental en la lucha para que más guatemaltecos vivan sanamente, considerando también que en las áreas donde operan sus plantas productores de aceite de palma proliferan los problemas sociales, como la desnutrición, las enfermedades gastrointestinales y respiratorias. Si el Estado no ha sido eficiente para atender estos flagelos, ¿por qué no reconocer el trabajo que una compañía privada está dispuesta a desarrollar?

Lejos de fomentar el odio y la división, se deben promover la armonía, la concordia y la solidaridad entre pobladores y productores. Hacia ello conducen las relaciones que promueve la industria palmera con sus programas de Responsabilidad Social Empresarial.

  1. Agrobosques y “Reforestamovil”

Agrobosques posee un “Reforestamóvil”, que es un vehículo en el que se transportan los árboles y que cuenta con un equipo de especialistas quienes, además de llevar las plantas a las comunidades, realizan talleres de educación ambiental que incluyen la siembra y cuidados de los árboles.

A finales de junio el equipo del Reforestamóvil capacitó a más de 150 personas de la aldea El Duraznal, Jalapa y entregó 26 000 árboles para reforestar dicha comunidad. Al igual que El Duraznal, existen más comunidades en el país que son apoyadas por Cementos Progreso a través de Agrobosques.

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