la farsa de la contaminación Río La Pasión

Cómo se tejió la farsa de la contaminación Río La Pasión

Contaminación Río La Pasión. Siempre hemos creído y sostenido que lo más deplorable en los medios de comunicación es publicar noticias con escaso fundamento o bien, sustentadas básicamente en rumores o fuentes no fiables. El daño que de esa manera se causa, sobre todo cuando se trata de temas que inciden sobre las emociones sociales, suele ser más dañino que el mal que pretenden corregir con su denuncia pública. Lamentablemente, esta es la constante y no la excepción, en el caso del periodismo guatemalteco.

Y es que es un hecho general, además comprobado en la cotidianidad, que las páginas de la prensa se prestan para ese tipo de divulgaciones. Así hemos visto honras mancilladas, honores vilipendiados, dignidades vituperadas y sentencias emitidas -como si los medios de comunicación estuvieran llamados a jugar el papel de jueces- sin que el objeto del ataque pueda recuperarse del desprestigio causado.

Esto y no otra cosa, es lo que ha ocurrido en el caso del desastre ecológico ocurrido en el Río La Pasión en junio de 2015, cuando una cantidad enorme de peces aparecieron muertos en sus aguas y de inmediato y sin más elementos de juicio que algunas versiones echadas a rodar interesadamente, se propagaron noticias culpando de este lamentable acontecimiento a una empresa procesadora de aceite de palma de la región.

Llovieron las acusaciones, los escritos infamatorios y las apreciaciones personalistas, como veremos en una pieza periodística publicada el 11 de junio de 2015, menos de una semana después del desastre, y cuando en el área aún se desarrollaban las investigaciones para determinar las causas del hecho. Sin embargo, para entonces ya algunos periodistas (como un tal Luis Solano) ya tenían sus propias conclusiones… aunque ninguna estuviera sólidamente fundamentada. Si no, veamos lo que este sujeto escribió en una página digital bajo el título: “Palma Africana: La Farsa de la Responsabilidad Social Empresarial.”

Dice Solano: “Según Radio Sayaxché, la contaminación avanza a razón de 12-14 kilómetros por hora, matando lo que encuentra en su camino”.

¿Cómo esperar que haya seriedad en un comentario como el anterior? Esto querría decir que “la contaminación” no sólo mató a peces y otras especies que viven en el Río La Pasión sino “lo que encuentra en su camino”. ¿Qué significa eso de “lo que encuentra”?, porque lo más seguro es que encuentre rocas, vegetación que crece a la orilla del río, basura (que en este caso estaría “más contaminada” aún) y, muy probablemente, el autor pensaría que también acabó con gente que pudo encontrar en su camino. ¡Una gema del absurdo! ¿no creen?

Veamos otra de sus linduras:

“ La causa del desastre ecológico, confirmada por el Ministerio Público, fue provocado por el vertido del agro químico Malation a los afluentes del río La Pasión, reportado el 6 de junio por cientos de comunitarios que habitan en sus riveras (sic). Considerado ya un ecocidio, las tensiones repuntaron entre los comunitarios contra la empresa señalada como responsable”.

Esto es rotundamente falso.

El Ministerio Público jamás “confirmó! Que el Malatión hubiese sido la causa. Y más absurdo aún, el periodista Solano pretende que no sólo fue contaminada el área que resultó afectada (unos 11 kilómetros) sino que también lo fueron “los afluentes del Río La Pasión”. Es decir, estamos hablando de que los ríos Candelaria, Sebol, Santa Amelia, Santa Isabel o Cancuén, río Salinas, San Juan, Machaquilá, Petexbatun y Subín, entre otros, también resultaron “contaminados”, porque esos son los que tienen la categoría de afluentes del Río La Pasión. ¿Y cómo es que semejante área dañada por la contaminación jamás fue reportada, ni por autoridades ni por pobladores ni por organizaciones sociales. ¿Solamente Solano tuvo acceso a “información” tan privilegiada? Sospechoso.

Y para no ser menos, el autor de la nota le agrega un poco de sal y pimienta de su propia cosecha:

“La tensión se elevó al punto que se temen enfrentamientos debido al daño provocado en una de las principales fuentes de sobrevivencia y alimento de la región. La mortandad de peces reportada a lo largo de cien kilómetros (sic) crispó aun más la situación, ya de por sí caldeada desde hace algunos años cuando ese monocultivo se instaló en el municipio e inició un proceso acelerado de acumulación de tierras”.

Veamos esto. ¿Tensiones? Jamás las hubo, excepto entre algún pequeño grupo de gente azuzada por grupos seudoecologistas que, oportunistamente como suelen hacerlo, se presentaron al lugar precisamente para provocar este tipo de impresiones. Por lo demás, la gente se dedicó a colaborar para mitigar el problema. De hecho, la crisis fue una valiosa oportunidad para construir lazos de confianza entre los pobladores y las empresas (no sólo una) que operan en el área. Sin embargo, Solano ya estaba promoviendo acontecimientos violentos, tan sólo existentes en su mente.

Más adelante, este periodista no duda en continuar vertiendo su veneno, reportando informes inexistentes o interpretando a su antojo algunos datos que fueron tomados de fuentes no calificadas, como un periódico denominado “El Informador Petenero”, un medio totalmente desconocido en el departamento y del cual se desconoce si sus periodistas tienen la capacidad profesional para desarrollar su misión informativa.

Pues bien, con base en lo que publica ese medio, Solano asegura que: “De acuerdo con los resultados del Laboratorio de Toxicología de la Universidad de San Carlos (USAC), el agua está contaminada con el plaguicida MALATION, un químico que no se disuelve con el agua por lo que mata todo lo está en su camino, según dio a conocer el Informante Petenero”.

Antes dijo que fue el Ministerio Público el que reportó que el agua estaba contaminada con Malation. Por otro lado, nunca se ha sabido que la Universidad de San Carlos tenga un Laboratorio de Toxicología específico. Sin duda lo tienen algunas facultades, pero no la Universidad como tal, en cuyo caso debió indicarse claramente cuál fue la unidad académica que reportó semejante falsedad.

Y es que, tal y como lo ha informado el Colegio de Biólogos de México, una institución de prestigio incuestionable, después de -ahí si- haber realizado una investigación profesional e independiente que dictaminó: “La intensidad de las lluvias provocó impactos temporales asociados a la saturación de sedimentos lo que generó baja disponibilidad de oxígeno, induciendo la mortandad de peces reportada a las autoridades por la misma empresa. El estudio también confirma que el suceso de mortandad de peces del 29 de abril es comparable con otros observados de manera recurrente en diferentes partes del mundo, como el de Cusco, Perú en Septiembre 2013, entre otros”.

Y por si no fuera suficiente, la conclusión del Colegio de Biólogos de México es lapidaria: “Finalmente, el estudio no identificó impactos ambientales residuales derivados del evento climático extremo que hayan alterado permanentemente el equilibrio del ecosistema del Río La Pasión”. ¿Ven las diferencias entre un Informe y un “informe”?

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