La comunidad discute la contaminación Río La Pasión

La comunidad discute la contaminación Río La Pasión

Contaminación Río la Pasión. Aquella mañana de domingo la cabecera municipal de Sayaxché, Petén lucía más activa que nunca. Al nada más salir de misa, todo el pueblo se reunió en el punto al que había convocado la Alcaldía del lugar: El salón de usos múltiples. ¿El motivo? Discutir y analizar los rumores que se han hecho rodar en los últimos días acerca de los niveles de contaminación del Río La Pasión.

A pesar de lo sombrío de la convocatoria, el pueblo entero estaba con ánimo festivo. En los últimos años eran pocas las ocasiones en las cuales podían reunirse para convivir masivamente, así que había que aprovechar cualquier oportunidad que lo permitiese. No importaba si fuera una fiesta de 15 años, una boda… o un funeral.

Hasta doña Emilia, la señora que vende alimentos en el mercado aprovecho para obtener unos centavos de más y, con la autorización del alcalde acudió de madrugada, con ayuda de sus hijos, a instalar unas mesitas desmontables en el salón y colocar ahí algunas ventas de chucherías. En una hora más o menos, estaba colocada ya la venta de chuchitos, enchiladas, rellenitos, dobladas de pescado y camarón y una infinidad de productos más, con cuya venta esperaba aliviar un poco las penurias económicas.

Mientras las horas transcurrían y llegaban las 11 de la mañana, hora de la cita, los pobladores aprovechaban para intercambiar opiniones. Unos celebraban el poder saludarse después de muchos meses de no hacerlo “Ah, la pesca ha estado bonita, hermano. Casi no me doy abasto” comentaba Juancho a Lizardo, en una esquina del salón. “Ahora no nos hemos echado los tragos, vos Andrés”, decía Julián a su amigo. “Ah, es que ya no chupo, vos Julián. Palabrita”. A este comentario siguió una fuerte carcajada de un grupo que escuchaba la conversación, dando a entender que no creían lo que decía Andrés. “Dejate de balandronadas. Vos siempre has sido más bolo que el guaro”, replicaba alguno de los involucrados en la plática.

“Ya vieron muchá que ya llegamos a la Primera División del Fútbol. Van a ver que el año entrante estamos en la mayor”, decía muy ufano Pedro, seguidor incondicional de La Furia de la Pasión, como se conocía popularmente al equipo de Sayaxché. “Pero en la mayor desgracia, tal vez”, respondió soltando la carcajada don Celso Leiva. “No muchá, no sean así. Apoyemos lo nuestro. Esos muchachos van a llegar a ser grandes”, insistía Pedro. “Pero grandes de edad”, volvió a fastidiarlo don Celso. “Con ustedes mejor ni hablar. Por eso estamos como estamos”; farfulló muy molesto don Pedro, y se apartó en búsqueda de amistades más receptivas hacia su tema favorito.

En esas estaban cuando, por fin, apareció el alcalde en el recinto. No le alcanzaban las manos para saludar a propios y extraños (porque olvidaba decir que habían llegado varias personas de la capital. Expertos que les dicen, se dijo para sus adentros Abraham, uno de los pobladores que nunca estaba conforme con nada. “Yo sí creo que la contaminación del Río La Pasión es cierta y ya no tiene arreglo” pensó con su clásico pesimismo, pero en ningún momento, ni cuando se inició el debate, se atrevió a decirlo en voz alta.

“Buenos días, estimados vecinos. Bienvenidos a este su Salón de Usos Múltiples, construido con los valiosos aportes que usted le dan al municipio. Pero hoy no vengo a hablar de mi administración. Los he convocado porque creemos que es importante analizar y encontrar soluciones a un problema que ha surgido y que nos está afectando a todos: la contaminación que, dicen, está acabando con el Río La Pasión y que amenaza con hacer la vida imposible para todos nosotros”.

“Eso no es cierto”, interrumpió a gritos Leonardo, uno de los líderes de los pescadores. “Eso es lo que quieren hacer creer unos peludos hediondos de la capital que se llaman Madreselvas; pero esos no saben nada de contaminación. Nunca los habíamos visto hasta que se produjo aquella matazón de peces en el año 2015. Ahora vienen con playeras alusivas al caso de la muerte de peces y a decir que ellos son La Pasión, cuando jamás se han dignado a acompañarnos a que vean con sus propios ojos que no hay tal problema. Aseguraron que nunca más íbamos a tener pescados pero ya ven, ahí están los animalitos reproduciéndose como si nada hubiera ocurrido”.

“Está bien, está bien Leonardo, esperemos a presentar bien el problema y entonces tendrás tu tiempo para hablar”, le dijo con calma el alcalde, que era un tipo que se las sabía de todas todas, lo cual era bastante explicativo de por qué y cómo había sido electo por el pueblo.

“Como les decía, las noticias que se han propagado han alarmado a muchas personas y por eso es que aquí hay delegados del Ministerio de Medio Ambiente. Nosotros, que somos los que sufriríamos a la hora de que sea cierto lo que dicen de la contaminación del Río La Pasión, debemos escuchar con atención, ser respetuosos como siempre somos con todos los que nos visitan y, depende lo que nos expliquen, tomaremos las medidas correspondiente. ¿De acuerdo?”

“¡De acuerdo!”, repitió la mayoría. Doña Claudia, lideresa de las mujeres de la Economía Informal pidió la palabra para hacer constar que ella y sus seguidoras respaldarían todo aquello que contribuya al progreso de Sayaxché. “Si es que hay peligro de contaminación demostrado, cuenten conmigo y estas mujeres de empuje, porque no vamos a permitir que se pierda nuestro preciado tesoro ni vamos a exponer a nuestros niños a saber a cuáles peligros”.

“¡Bravo!” aclamó todo el salón. Se veía que doña Claudia era lideresa de verdad y que sabía demostrarlo en cualquier momento que fuese necesario. Los del Ministerio la saludaron con respeto y le dijeron que contara con ellos en todo lo que se ofreciera para eliminar la contaminación del Río La Pasión, ese río que ellos también miraban como propio, no por ser peteneros ni sayaxchenses. Simplemente, dijeron, porque el río es parte del gran tesoro natural de la humanidad, aunque no lo haya declarado así la Unesco.

Acto seguido el alcalde explicó que, además de los representantes del Ministerio se encontraba un representante de la Gobernación Departamental, varios líderes de diversos sectores de la sociedad de Sayaxché, el gremio de maestros, grupos ecologistas y representantes de Grupo HAME, la empresa productora de aceite de palma cuya planta se encuentra en la región y que, en principio, había sido señalada erróneamente como responsable de la crisis de junio de 2015 en el Río La Pasión, señalamiento que ha sido desvanecido con hechos reales.

Acto seguido subieron al escenario dos hombres jóvenes y una señora un poco mayor, como de unos 40 años, quien no hablaba español, pero sonreía muy amable a la concurrencia y eso les dio confianza.

Empezaron a recordar que las noticias acerca de la contaminación del Río La Pasión han sido alarmantes, pero que es necesario poner las cosas en su justa dimensión. “Por eso estamos aquí”, dijeron, y empezaron a preparar su exposición.

 

Contaminación Río La Pasión

Leave a Reply