Evaluando la contaminación Río La Pasión

Evaluando la contaminación Río La Pasión (Parte I)

contaminación Río La Pasión. Pues bien, henos aquí siguiendo la corriente del Río La Pasión desde el punto de su génesis con el propósito de llegar hasta el último de sus rincones, todo en aras de establecer los niveles de contaminación. A estas alturas ya no es un reto sólo por curiosidad; el viaje se ha convertido en una auto invitación a hacer todo lo que se pueda para que el río no siga contaminado. Empero, hasta ahora no hemos encontrado nada digno de preocupación.

A estas alturas, cuando llevamos ya dos días de recorrido, estamos alcanzando otro de los importantes afluentes del Río La Pasión. Me refiero al Río Subín, el cual se comienza a formar al Este de la finca La Esperanza, una que conocí hace muchos años y que se encuentra entre los municipios de San Francisco, La Libertad y Sayaxché, todos pertenecientes al hermoso departamento petenero. En este cuerpo hídrico su corriente fluye de Noroeste a Sureste, es decir, empieza a variar respecto de la dirección Sur-Norte que había tenido hasta ahora.

Vemos con detenimiento que a lo largo de su recorrido es alimentado por diferentes afluentes, entre los cauces más importantes recibe al del zanjón Ixpetó, para luego tomar rumbo en dirección hacia el Oeste. Pero nada de contaminación, Continúa su recorrido, pasa la aldea El Subín y cruza la cabecera departamental La Libertad, donde cambia su curso al Sur. El curso es cada vez más rápido, sobre todo cuando pasa al Norte del paraje Paso Real y luego pasa por la aldea San Juan Acul. Finalmente, sus aguas se unen con las del Río La Pasión, luego de un intenso recorrido de aproximadamente 76 kilómetros. Y hasta aquí la contaminación sigue en deuda.

Ojo con el paso por La Libertad

 Como se trata de hacer una evaluación honesta y apegada a la realidad, hay que señalar que ¡por fin! cuando llegamos al puente que une a La Libertad con Sayaxché pasa la corriente El Subín en donde sí se aprecia un nivel de contaminación que hasta hoy no hemos visto en todo el recorrido, y que se traduce en que las aguas adopten un color extraño, oscuro, sucio. No se necesita ser un experto para identificar por qué ocurre este problema, y es debido al mal manejo que se hace de los desechos sólidos. Pero, algo lamentable, es que también aquí se practican actividades humanas como el lavado de ropa y tomar el baño en las orillas, dejando rastros de jabón y detergentes.

Por otra parte, es apreciable el deterioro que ha sufrido el Río Subín a causa de otros factores, como la deforestación, los incendios forestales que tanto afectan el territorio petenero, el avance de la frontera agrícola y ganadera. Asimismo, se perciben los efectos causados por las corrientes de aguas residuales que drenan al río, esto ha afectado directamente por los cambios de suelo tanto como el aumento de desechos sólidos donde se destacan principalmente plásticos. En la época lluviosa, especialmente cuando estas son muy intensas, el afluente arrastra residuos contaminados que hacen que sus aguas se conviertan en corrientes negras. El asunto es rescatable, por supuesto, pero al parecer las autoridades locales no han tomado conciencia del problema. elementos dañinos para el medio ambiente y, especialmente, para las aguas del río.

Así que tomamos nota y tratamos de hablar con las autoridades locales pero, aparentemente, no se encontraban en las cercanías, de modo que dejamos nuestras recomendaciones, pero no nos quedaremos en eso. Vamos a establecer contactos con otras autoridades, organizaciones ambientalistas y con los propios pobladores a fin de implementar programas educativos y de prevención en materia ambiental. No es posible permitir que esta contaminación, si bien todavía es leve, crezca de un modo que después sea imposible detenerla.

De todos modos, en mis anotaciones escribo. “Sigo sin ver por qué se ha divulgado la noticia de que el Río La Pasión estaría contaminado. Nada hasta hoy lo demuestra”. Y a continuación anoto la fecha.

La marcha continúa

 Prosiguiendo el tour, ahora en dirección a Sayaxché, nos encontramos otro afluente importante: el río Machaquilá. Este ya se ubica en la zona del municipio mencionado, y recibe su nombre porque baña uno de los sitios arqueológicos mayas del período clásico, el cual tuvo desarrollado como máximo esplendor en el siglo IX.

Y si el paso del Río Subín por el puente de La Libertad nos causó desagradable impresión, este lugar compensa cualquier disgusto. Sigue siendo, tal y como lo conocí en mis mocedades, un lugar recomendado para quienes desean disfrutar de las aguas de un hermoso río y limpio río. Es una oportunidad muy especial para disfrutar con la familia, interactuar con la naturaleza y hacer de esta experiencia una aventura inolvidable.

Llegamos de nuevo a Sayaxché

 Por fin, después de tres días y medio de recorrido, estamos de vuelta en la cabecera de Sayaxché. Y ya aquí, a las orillas del Río La Pasión nos afanamos en encontrar cualquier indicio de contaminación. De que la hay, la hay, pero ninguna es realmente alarmante. Recuerdo que una de las noticias maliciosas decía que:

“La contaminación fue producida por la mala utilización en las prácticas de la aplicación de los pesticidas y este veneno se introdujo al Río la Pasión dando como resultado un evento catastrófico produciendo muerte a más de 1,000 especies de peces y la extinción de algunos de ellos, así como la flora y fauna de la población aledaña y afectando a los habitantes”.

Aguzo más el espíritu investigativo y lo primero que hago es ver que, aparte del movimiento de ferrys y lanchas, no se percibe nada extremadamente contaminante. En algunas partes del Río La Pasión algunas personas se sumergen a nadar. Me llama la atención un rótulo donde se prohíbe de manera expresa el uso de detergentes y jabones, además de imponer multas por lanzar basura al agua. Claro, chapines que somos, nunca falta quien se salte las reglas, pero compruebo que existen comités de vigilancia prestos a evitar que esto se generalice.

Voy al Centro de Salud en busca de datos acerca de posibles brotes de enfermedades cuyo origen se pueda atribuir a la contaminación. Salvo unos pocos casos, en los últimos dos años no ha ocurrido nada extraordinario. Los males de siempre: que afecciones gastrointestinales pasajeras, infecciones respiratorias propias de temporadas de alteración climática.

Lo que más nos llama la atención es que, antes bien, hay una unidad bien definida para luchar contra la contaminación en el Río La Pasión, de la cual participan la comunidad de Sayaxché representada por varios grupos y asociaciones pertenecientes a la sociedad civil. Además, se cuenta con el apoyo de las autoridades gubernamentales y municipales y, algo que no puede dejarse de mencionar, el apoyo activo de Grupo HAME, productor de aceite de palma que ha logrado impulsar este plan unitario y mantiene programas permanentes de protección al medio ambiente.

Lo que nos queda, entonces, es convertir el resto de nuestro viaje inquisidor en un tour de placer. Así llegamos al lago Petexbatún, pasamos en su momento a visitar Dos Pilas, recordando cuántas aventuras vivimos ahí, en aquellos años cuando todo era jugar y reír. Luego, prosigue la navegación, pasamos por el Cráter Azul donde nos detuvimos a nadar casi obligadamente y más tarde alcanzamos el Río Salinas, logrando divisar muy de cerca la enorme franja del Usumacinta. Todo tranquilo; todo perfecto. Comprobado: no hay contaminación en el Río La Pasión.

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