Ecohisteria y Ecocidio van de la mano

Lo que no se atreven a decir los ecohistéricos sobre Ecocidio

No cabe duda que los grupos de ecologistas radicales, mejor conocidos como ecohistéricos, han tenido éxito al hacerle creer a la gente que la causa que siguen es honesta, científica y hasta romántica. Para ello han contado con mucha suerte: la prensa guatemalteca es acrítica, amarillista in extremis y nada profesional. Y muchos son quienes les siguen ciegamente y creen que todo cuanto dicen es verdad… hasta que se demuestra la mentira.

Es claro, además, que su objetivo no es precisamente el contribuir a mejorar las condiciones ecológicas del planeta. De ser así, los problemas relacionados con este tema serían infinitamente menores. Pero resulta que no es así. Su objetivo, hablando claro y pelado, es desprestigiar a ciertos sectores de la producción propalando infundios en contra de su actividad o bien, adjudicándoles responsabilidad en hechos en los cuales no tienen relación con la actividad empresarial.

Cada vez que se presenta la oportunidad, aparecerán despotricando contra las compañías mineras, las generadoras de energía hidroeléctrica o las exploradoras de petróleo. Y no es que se pretenda negar que en algunos casos algunas firmas han actuado irresponsablemente, mas no todas. No se puede generalizar, pero tampoco acusar contra quien no se tienen pruebas o que, simplemente, es inocente de los cargos que se pretende imputar.

Es injusto, por ejemplo, haber calificado de ecocidio a la matanza de peces ocurrida en julio de 2015 en las aguas del río La Pasión, cuando no se contaba (ni se cuenta a la fecha) con evidencia alguna de responsabilidad de una compañía extractora de aceite de palma. Simplemente no cabe la posibilidad.

¿Por qué ocurre la mortandad (Ecocidio) masiva de peces?

Ningún ecologista, con su característica buena fe, le va a decir alguna vez a  usted, la verdad y que sí ha sido registrada por expertos científicos y ecologistas serios. En primera lugar, hay algo que debe quedar bien asentado: mortandades de peces (ecocidio) ocurren todos los años en múltiples lugares del orbe, pero sólo en casos extremos es resultado de la contaminación de las aguas por agentes químicos.

Para entenderlo, debemos tener en cuenta que desde hace cientos de años se sabe que los peces son organismos adaptados para vivir en el medio acuático y para ello tan sólo requieren que el agua mantenga un   equilibrio físico – químico. Por ejemplo, el agua de río posee solo un 1% de oxígeno disuelto, lo cual nos da una idea de la capacidad de adaptación a su medio que requieren apenas una pequeña cantidad de oxígeno para sobrevivir.

Otras causas estan relacionadas con la 駱oca del año. En los meses de verano estan asociadas a la falta de oxigeno disuelto, a las altas temperaturas, a los vertidos de efluentes cloacalesy al proceso de eutrofizacion que generan las floraciones algales nocivas.
Tambien ocurre que a menudo el oxigeno disuelto es mayor al que los peces utilizan para vivir. Esto afecta a su salud, atacando directamente a un sistema nervioso que además de controlar las funciones de algunos músculos y órganos de cuerpo, también se encarga de la respiración y la osmorregulación .

Este aumento de oxigeno se debe algunas veces a la fotosintesis de las poblaciones   de algas, las cuales empieza a morir por dicha razon y las aguas toman un color verde y cafe, que indica el comienzo de la putrefaccion. Este fenomeno consume el oxigeno disuelto, lo que tambien provoca mortandades.

Diagnosticar el ecocidio por estas circunstancias es facil, y basta con inspeccionar las branquias de los peces y se observan las microalgas adheridas a las mismas, demostrando as・ que la muerte fue causada por anoxia. En invierno las mortandades pueden estar asociadas a pero dos de bajas temperaturas del agua, es decir, menores a los 12* C. Este descenso de la temperatura ambiental produce en los peces una capa de su sistema inmunologico, volviendolos altamente susceptibles a ser atacados por hongos y bacterias.

Existen infinidad de informes que corroboran lo anterior y la mayoría tienden a  descartar que las mortandades hayan ocurrido por sustancias tóxicas, e identifica a los cambios de  temperatura como la causa de las mismas. Los resultados de los análisis practicados en peces en estos casos, indican que los ejemplares presentaban buen estado general, sin alteraciones patológicas en los órganos, y evidenciaban varios días de ayuno. Las muestras de agua no revelaron la presencia de niveles de pesticidas por encima de los valores permitidos.

Numerosos casos similares se han reportado durante la última década, en lugares como Canabal, en Cartagena de Indias, Colombia; San Jorge de Asunción, Paraguay, Laguna de Chautengo, Guerrero, México; río Paraná, Argentina; laguna de Alalay en Cochabamba, Bolivia y río La Pasión, Los Esclavos y Lago Petén Itzá, Guatemala.

En este último caso, incluso ha ocurrido algo muy revelador: el paso reciente, a principios de agosto, de la tormenta tropical Earl afectó a siete municipios del departamento de Petén, pero la oportuna información impidió que los ecologístas histéricos tomaran bandera de esta causa. Es decir, la información adecuada, oportuna y veraz siempre será un buen aliado para evitar que se manipule a poblaciones con datos proporcionados de mala fe.

De lo que estamos plenamente seguros es de que estas verdades ningún ecohistérico se las dirá jamás. Obvio: cada problema ecológico representa para ellos, no una oportunidad para plantear soluciones, sino una para planificar un nuevo viajecito de placer a Europa, y de paso estirar la mano (una vez más) y recibir los generosos euros provenientes de espíritus tan altruistas como ingenuos.

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Ecohisteria y Ecocidio

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