Ecocidio, Sayaxchè y RSE

Es posible la productividad responsable

La tendencia actual en las empresas es a modificar sus patrones de productividad, dejando de lado las antiguas y obsoletas visiones de que el objetivo esencial de una compañía era el lucro y nada más. Gracias al auge de los modelos de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) esa perspectiva ha dado un giro rotundo, y ahora, cuando nos acercamos al fin de la segunda década del Siglo XXI, se puede afirmar que nos encaminamos hacia un paradigma cada vez mejor consolidado en cuanto a este modelo.

Es un hecho comprobado que ahora las empresas juegan un papel activo frente al reto que les impone el mundo actual, al desempeñar roles que tradicionalmente estuvieron asignados a otros actores, como es el caso de participar directamente de los procesos de desarrollo económico, social y, sobre todo, ambiental de manera sostenible. Los ejemplos al respecto de las exitosas iniciativas en este sentido son abundantes. Las compañías ahora se esfuerzan por elaborar productos amistosos con el medio ambiente y la sociedad, como parte de ese compromiso con el desarrollo sostenible, el cual se conjuga como un factor de éxito empresarial. Es decir, mediante sus programas de Responsabilidad Social Empresarial, las corporaciones no sólo buscan tener incentivos éticos sino también, ¿por qué no? de tipo económico.

Aunque no existe una definición de Responsabilidad Social Empresarial universalmente aceptada,  la más utilizada es la propuesta en 2005 por el Foro de Expertos en RSE. “La responsabilidad social de las empresas es, además del cumplimiento estricto de las obligaciones legales vigentes, la integración voluntaria en su gobierno y gestión, en su estrategia, políticas y procedimientos”.

A partir de lo anterior, se puede afirmar que una empresa es socialmente responsable cuando responde satisfactoriamente a las expectativas que sobre su funcionamiento tienen los distintos grupos de interés, especialmente las poblaciones vinculadas con el entorno donde se desarrolla la producción.

En Guatemala esto lo ha tomado muy seriamente como referencia la empresa procesadora de aciete de palma, porque su actividad tiene relación directa con su entorno social y natural. Es decir, en sus procesos se involucran tanto lo ecológico como lo humano, y ambos elementos les brinda la atención necesaria.  La industria palmera entiende que la RSE se refiere a cómo las empresas son gobernadas respecto a los intereses de sus trabajadores, sus clientes, proveedores, sus accionistas y su impacto ecológico y social en la sociedad en general. Todo esto implica un diseño estratégico que se integra a la gestión de la compañía, tanto en los procesos de toma de decisiones como en las operaciones propiamente dichas

El compromiso de la industria palmera en este sentido está claramente definido. Sus personeros comprenden perfectamente que el éxito de sus operaciones comerciales está relacionado con el éxito en el manejo ambiental y de las buenas prácticas que mantienen con sus vecinos, quienes en su mayoría son también empleados de esta compañía productora de aceite de palma.

Y esto no es una reacción ante los infundados señalamientos de responsabilidad en el accidente ocurrido el año 2015 en el Río La Pasión, cuando una serie de factores contribuyó a que una numerosa cantidad de peces pereciera repentinamente. No, la responsabilidad social de la industria palmera viene desde el momento mismo en que inició operaciones en las cercanías de dicho cuerpo hídrico, lo cual incluye medidas de prevención estrictas para evitar, precisamente, que ocurriese un incidente de la magnitud que se le pretende imputar.

Acciones presentes

La industria palmera desarrolla campañas permanentes de conservación y recuperación del patrimonio forestal de Sayaxché, Petén. Sin embargo, su gestión ambiental no se limita exclusivamente a lo relacionado con su actividad productiva. Precisamente, por ser responsable, este aspecto medioambiental se extiende a la mitigación de los impactos negativos y potencializar los positivos.

Por ejemplo, es un hecho que en el proceso de producción del aceite de palma pueden ocurrir efectos adversos al ambiente, y eso está muy claro para la industria palmera. La generación de algunos residuos, por ejemplo, es inevitable y es parte de este aspecto negativo. Sin embargo, ello conduce a la necesidad de desarrollar con mayor agresividad la reforestación, con lo cual se mitiga y minimiza cualquier impacto adverso a la naturaleza.

Esto tiene varias ventajas, no siempre tomadas en cuenta: la comunidad puede mejorar su calidad de vida, tener acceso a posibilidades que le eran negadas cuando su entorno era estrictamente selvático e improductivo. Además, se beneficia de otros programas sociales en salud que la empresa ha impulsado y los cuales, hasta hace unos 15 años, sólo podían obtenerse si se tenían las condiciones, el tiempo y los recursos para viajar hasta la cabecera de Petén.

Y para la empresa representa una ventaja la reducción de costes que representa el tener siempre un entorno adecuado, que puede generar acceso a materias primas locales, por supuesto, administradas responsablemente. En otras palabras, al mejorar la eco-eficiencia de la organización, se reduce la cantidad de recursos necesarios para realizar el mismo producto o servicio, lo cual no ocurriría si se manejase irresponsablemente el recurso natural al alcance.

Sin embargo, esto no significa que la industria palmera se ocupe únicamente de la reforestación de la materia prima que le beneficia directamente. Al contrario. Consciente de que la población de Sayaxché vive, además de la pesca, de la producción agroforestal, también promueve la recuperación de bosques madereros donde abundan el cedro, caoba y Santa María y otras de importancia como el chicozapote, jovillo, luín, guasibán y cola de marrano.

Por otro lado, la generación de residuos  se convierte en una fuente adicional de recursos para la población, porque los mismos pueden ser vendidos a otras compañías en calidad de materias primas y obtener así algunos ingresos que contribuyan a mejorar su nivel de vida.

El manejo ambiental que desarrolla la industria palmera mediante sus programas de RSE, a pesar de las acciones de desprestigio emprendidas por grupos irresponsables, no sólo ha contribuido a mejorar su reputación sino que esto ha sido un factor determinante para acceder a nuevos mercados y conseguir más clientes. Afortunadamente, no todo el mundo piensa únicamente en función de aprovecharse de la buena voluntad de los comunitarios. la industria palmera continuará respetando los derechos sociales, laborales y medioambientales, promoverá siempre el diálogo transparente y, sobre todo, actuará con la certeza de estar contribuyendo a construir un Sayaxché cada vez más humano y desarrollado.

Sayaxchè, RSE

Sayaxchè, RSE

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