Contaminación Río La Pasión y Ríos Descontaminados

Ejemplos de ríos descontaminados

Contaminación Río La Pasión. El hecho que el Río La Pasión hubiese sido denunciado hace dos años como un río contaminado, motivó a quienes viven de la pesca y de los servicios de transporte fluvial, así como del comercio en general, que de una u otra manera se beneficia de este importante cuerpo hídrico, a analizar las posibilidades de enfrentar el problema y asegurar así su sostenibilidad.

Después de muchas consultas con expertos y por otros medios, y de analizar alternativas aplicadas en otros países, se concluyó que los niveles de contaminación no eran motivo de alarma, por varias razones: 1). El río La Pasión presenta niveles de contaminación leves, producidos principalmente por mala disposición de desechos. 2). Cuando se observaron los mayores índices se debió a situaciones pasajeras, como la mortandad de peces ocasionada en 2015 y cuya causa obedeció a cambios climáticos a los cuales no pudieron adaptarse los animalitos y 3). La contaminación de un río como La Pasión siempre es mucho más controlable que la producida por los ríos eminentemente urbanos.

Respecto de este último punto, se debe precisar que, si bien es cierto esta corriente recibe los efectos del proceso de crecimiento de Sayaxché, un municipio localizado en sus orillas y que se ha desarrollado notablemente en los años, también es cierto que la mayor parte de su curso está influenciada por los sectores rurales y selváticos que visita en su trayecto.

Por tales razones, no ha sido difícil que con la unión de voluntades manifestada por la comunidad de Sayaxché, los comerciantes artesanales que desarrollan su actividad cerca de las márgenes del Río La Pasión, la sociedad civil organizada, la Gobernación Departamental, la Municipalidad y la importante corporación empresarial Grupo Hame, unificaron esfuerzos y han desarrollado todo un proyecto de prevención y desarrollo sostenible del sector, lo cual incluyó la limpieza del río y la implementación de programas permanentes de educación y vigilancia ambiental, lo cual ha tenido como resultado que el Río La Pasión presente niveles de contaminación sumamente bajos; casi insignificantes.

Los ríos de grandes ciudades

 El crecimiento urbano desenfrenado de las ciudades -y a veces desordenado- agregado a la escasa inversión por parte del Estado y a la ausencia evidente de campañas de sensibilización de la población, además de que no se le presta atención a la carencia de sistema de saneamiento y de eliminación de residuos industriales complican el problema en dichas metrópolis.

A todo lo anterior, es importante añadir que el tema ambiental suele acusar una lamentable ausencia de los programas educativos de Guatemala, tanto del sector público como de la iniciativa privada, lo cual representa una seria pérdida de oportunidades de formar a las futuras generaciones con mayores y mejores niveles respecto de la importancia de conservar el medio ambiente, que equivale a conservar la vida.

Sin embargo, son varias las ciudades que han logrado revertir los procesos de descomposición de sus ríos, como en los casos del Sena en París y el Támesis, en Londres y devolverles la categoría de paisajes de ensueño que los ha caracterizado a lo largo y ancho de la historia. Aunque son muchos los casos, se puede proponer una lista de los ocho mejores resultados de rescate de ríos contaminados mediante diversos métodos (ninguno de los cuales ha contemplado el uso de aguas mágicas). Veamos.

 

  1. Río Sena, París (Francia).

          Este histórico y romántico río, fuente de inspiración de bellos cuadros, de cautivantes obras literarias y envidiables episodios amorosos, se había degradado a causa de la contaminación industrial. Sin duda, el hecho de que esto ocurriese también a otros ríos del Viejo Continente, como el Po en Italia, el Rhin en Alemania o el Tay en Escocia, contribuyó a que las autoridades no le otorgaron mayor importancia durante varios años. En el caso del Sena, sin embargo, el factor agravante no eran los desechos industriales sino la recepción de aguas residuales domésticas.

El problema, empero, no fue algo ocurrido en los últimos años. Las alarmas se encendieron desde allá por la década de los 20 del Siglo pasado. Pese a notarse el problema, fue hasta 1960 cuando los franceses comenzaron a invertir en la construcción de plantas de tratamiento de aguas residuales. Al principio sólo hubo 11 estaciones en operación. Para 2008 ya eran dos mil y en 2015 se alcanzó el objetivo de descontaminar el río en un 100%. Como parte del proceso, el gobierno creó leyes que multan a las fábricas y a las empresas que vierten sustancias en el agua. Además, fijó un incentivo de entre 100 y 150 euros por hectárea que se les entrega a los agricultores que viven en el río y no lo contaminan. Y pese a que en los años 70 se afirmaba que esta era un río carente de recursos biológicos, se ha comprobado que habitan alrededor de 30 especies de peces en el Sena, lo cual se alcanzó luego de un lento proceso de preservación.

 

  1. Río Támesis, Londres (Reino Unido).

Tiene casi 350 km de largo (similar al Río La Pasión), pero su historia de contaminación se remonta a muchos años atrás en la historia. Desde 1610 se lanzaron las primeras voces oficiales que no consideraban potables sus aguas, debido a la falta de saneamiento en varios países de Europa, lo cual provocó muertes por cólera, particularmente en Inglaterra, a causa de la ingesta de aguas contaminadas con restos fecales. Muchos años después, en 1858, el Parlamento inglés se vio obligado a suspender sus reuniones a causa del mal olor del agua.

Pero fue hasta 1957 cuando el Museo de Historia Natural declaró al Támesis biológicamente muerto y se lo describió como “una cloaca enorme y maloliente”. Los bombardeos de la Guerra habían destruido parte del sistema de cloacas victoriano que había mantenido al río más o menos limpio, pero la Gran Bretaña de la posguerra no tenía los recursos para resolver el problema.

Pero fue hasta 1964 cuando se creó una planta de tratamiento de aguas residuales con dos estaciones, las cuales fueron construidas a un costo de alrededor de 200 millones de libras. Quince años más tarde, un incinerador pasó a ser un destino de sedimentos procedentes del tratamiento de agua, generando energía para las dos estaciones.

Hoy el río luce distinto y dos barcos que lo recorren de lunes a viernes logran eliminar 30 toneladas de basura por día. En los años 70 y 80, como parte de una mayor conciencia ambiental, se incrementó la preocupación por los pesticidas y fertilizantes que caían a los ríos con la lluvia y se implementaron controles más estrictos. El resultado ha sido claro: volvieron los peces. Ahora hay 125 especies de peces en el Támesis, un incremento significativo de los casi ninguno que existían en los años 50. Y no sólo ellos: cisnes, focas y marsopas han hecho del Támesis su morada. Ellos son los mejores jueces para distinguir entre un río impuro y uno libre de contaminación.Contaminación Río La Pasión

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