Cómo se tejió la farsa de la contaminación Río La Pasión

Cómo se tejió la farsa de la contaminación Río La Pasión

Contaminación Río La Pasión. En un artículo anterior hemos analizado, paso a paso, de qué manera algunos medios alarmistas contribuyeron a magnificar el caso de la mortandad de peces ocurrida en el Río La Pasión en junio de 2015, construyendo así una falsa idea acerca de lo que realmente ocurrió; falsa idea que todavía muchos se atreven a repetir, pese a que los señalamientos de la prensa irresponsable y de grupos interesados jamás se pudieron, ni se han podido comprobar. Al contrario: lo que se ha comprobado es la irresponsabilidad y motivaciones personales que existen detrás del montaje de escándalos mediáticos.

Hemos seleccionado el escrito “Palma Africana: La Farsa de la Responsabilidad Social Empresarial, firmado por Luis Solano y publicado el 11 de junio de 2015 en la página del Centro de Medios Independientes (CMI) un medio dedicado a promover las ideas izquierdistas radicales y, en no pocos casos, a estimular el enfrentamiento y el conflicto.

En dicho artículo, afirma Solano con temeraria impunidad:

“El secretario ejecutivo del Consejo Nacional de Áreas Protegidas (CONAP) Manuel Benedicto Lucas, se pronunció fuertemente sobre la situación, la cual considera un “ecocidio”. Y agrega: Según Lucas, la empresa tiene una laguna de oxidación en la que vierten los residuos de los químicos y la misma rebalsó con las lluvias. Por ahora, fiscales del MP y oficiales del Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN) y de la Policía Nacional Civil (PNC) se encuentran realizando peritajes para determinar la situación y deducir responsabilidades”.

Semejante aseveración es un atentado contra el periodismo profesional. La realidad es que “El administrador de la empresa declaró que la laguna de oxidación en que se vierten los residuos químicos se desbordó debido a las caudalosas lluvias, sin embargo, la empresa oficialmente negó estar involucrada o ser responsable del suceso”.

Tal versión, además, fue confirmada por el Colegio de Biólogos de México, entidad no gubernamental, sin fines de lucro y que realizó una investigación del caso, de carácter independiente. En su informe señala: “la intensa lluvia también afectó a la infraestructura de la industria palmera, al rebalsar el agua tratada para fertirriego, lo cual fue reportado inmediatamente por la empresa a las autoridades de Gobierno respectivas”. Y agrega “Es importante destacar que el volumen de efluente tratado que rebalsó de la laguna #10 representó un porcentaje insignificante en comparación al total del agua captada en la cuenca de río Chapayal-San Ignacio… el rebalse ocurrió 11 kilómetros aguas arriba de la desembocadura del Río La Pasión”.

Vamos viendo, entonces, de qué manera se pueden tergiversar los hechos reales, para lo cual basta disponer de un espacio donde escribir sandeces y, por supuesto, el cuero suficientemente duro para plantear teorías descabelladas aprovechándose de la impunidad de que gozan algunos medios de comunicación.

Otro ejemplo: si la aseveración antes mencionada retrata a Solano como un irresponsable, capaz de publicar cualquier barrabasada, mucho más lo es la siguiente afirmación, expresada con idéntica liviandad:

“Según el gerente de planificación de la industria palmera, Jorge Estrada, el uso del Malation está prohibido en el país, y se desconoce cómo es que se ha comercializado. Sin embargo, su uso está documentado, a pesar de su toxicidad y peligro para la salud humana, pues es considerado cancerígeno”.

Solano asegura que “su uso está documentado”, pese a que no presenta prueba alguna de semejante extremo. Veamos, además, de qué manera cita las palabras de Estrada, no para establecer un sano contraste periodístico (como sería lo profesional y éticamente saludable) sino para poner las mismas en tela de duda. ¿Cómo se le llama a esta técnica periodística? ¿Reportaje perverso?

Pero, infortunadamente no es todo. Veamos este otro párrafo de Solano, quien subraya:

“En las plantaciones de palma africana está considerado como uno de los agroquímicos o plaguicidas usados con regularidad. Estudios de organizaciones ambientalistas han establecido que las sustancias químicas utilizadas para el desarrollo del cultivo de la palma en Centroamérica, son aplicaciones anuales por hectárea: fertilizantes: 180 kg potasio, 160 kg nitrógeno y 70 kg de fósforo; Herbicidas: 1.75 – 2 kg por hectárea de 2 a 3 ciclos en el año de gramoxón, fusilade, galant y karmex; fungicidas: dithane y benlate; e insecticidas: randall y mirex-malation”.

Esto se podría calificar como agresión directa y en descampado.

En primer lugar, los datos anteriores, tan serios y delicados, son citados sin mencionar la fuente de donde fueron tomados. Y eso de “Estudios de organizaciones ambientalistas” (¿cuáles?) es lo mismo que cuando se dice, a nivel popular y para darle autoridad a algún dato determinado: “Es que lo leí en un libro”. Además, tal y como se ha comprobado después de superarse la etapa de señalamientos y escándalos, el Malatión es un insecticida cuyo uso se prohibió mundialmente desde hace unos 12 años.

Pero hay otras “lindezas” del periodista Solano. Esta por ejemplo: “El reto ahora será, al menos, detener la contaminación para que no siga avanzando por el río La Pasión y no llegue al río Usumacinta, donde se encuentran más comunidades y cooperativas tanto del lado de México como de Guatemala. Según Radio Sayaxché, la contaminación avanza a razón de 12-14 kilómetros por hora, matando lo que encuentra en su camino”.

Semejante visión apocalíptica fue demolida a los pocos días de ocurrido el desastre. La “contaminación” no sólo se detuvo sino que nunca existió. Tal y como lo señala el Colegio de Biólogos de México, lo más factible es que la muerte de los peces se debiera a cambios en la temperatura del agua, como resultado, a su vez, de los efectos del cambio climático. El aumento de temperatura hídrica disminuye la disponibilidad de oxígeno en el elemento y, por ende, se reducen las posibilidades de la fauna acuática de utilizarlo para su subsistencia. Esta hipótesis, por supuesto, ni siquiera remotamente fue considerada por Solano.

Otro tema, solo para ilustrar la miopía del autor de este libelo, es el que se refiere a que la empresa busca “ganarse la ´licencia social´ por medio de campañas mediáticas y de relaciones públicas, esfuerzo al que se han sumado la alcaldía municipal, el Ejército, la Cámara del Agro y el resto de empresas palmeras”. Además, dice de manera por demás ponzoñosa: “ decidieron patrocinar al equipo de fútbol de Sayaxché, al cual le nombraron La Furia de la Pasión, paradójicamente nombre tomado del río hoy gravemente contaminado y que ha desatado la furia de sus pobladores”.

Lo que parece no entender Solano es que se ha articulado una unión ejemplar entre todos los sectores sociales que menciona (algo inaceptable para los izquierdistas) y que, como resultado, se ha erradicado cualquier foco de contaminación del Río La Pasión. Tampoco hay indicio alguno de “furia de los pobladores”.

Por cierto, nos queda tan sólo una duda: ¿Por qué Solano decidió titular su artículo “Palma Africana: La Farsa de la Responsabilidad Social Empresarial”, si en ninguna parte de su escrito analiza este tema. Como dirían algunos vecinos de Sayaxché: “Ganas de fastidiar, nada más”.

Contaminación Río La Pasión

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