Casos que se acercan al ecocidio

En junio de 2015, cuando se observó una increíble y deplorable mortandad de peces en el río La Pasión, Sayaxché, también se puso en evidencia que hay grupos que están dispuestos a aprovecharse hasta de desgracias como esta, en aras de dañar a empresas privadas, tal como ocurrió en este caso y el cual fue calificado como un “ Ecocidio ”, pese a que tal señalamiento estaba muy distante de ser real.

Contrario a la precipitación con que los “ecologistas” actuaron en el caso del río La Pasión, enfocar el deterioro ambiental innegable que sufre la Tierra es la mejor manera de ser responsable con el problema. Ello implica elaborar interpretaciones coherentes, sobre bases científicas y, por consiguiente, buscar las posibilidades de solución antes que contagiar a otros con ese pesimismo necrófilo que suele acompañar a determinados casos es lo que hace un ecologismo verdaderamente serio y positivo.

Por asumir actitudes como las anteriormente descritas, además de haber demostrado hasta la saciedad que no son los problemas medio ambientales lo que les preocupan sino los afanes particulares, dicho movimiento se ha desprestigiado sensiblemente y su credibilidad ha caído en picada terrible, de manera similar a lo ocurrido con el otrora respetable movimiento de defensa de los Derechos Humanos, pero que al caer en el mercantilismo del tema han perdido todo espacio de incidencia (Casos Grupo de Apoyo Mutuo -GAM-. CALDH, Famdegua, etc…).

En Guatemala no han sido pocos los casos en que el activismo político de los ecologistas ha causado mucho daño, no sólo en imagen de país (que tiene un elevado costo) sino también en cuanto a perjuicios a la economía, a la sociedad al crearle conflictos innecesarios y al país por hacerle gastar esfuerzos innecesarios. El hecho de calificar de “ Ecocidio ” lo ocurrido en el río La Pasión, Sayaxché, Petén es una muestra tremenda de esa manera de actuar interesada.

Incluso, en la propuesta que conoce la ONU para tipificar el “ Ecocidio ” como delito contra la humanidad se establecen los parámetros siguientes para identificarlo:

 Cambios a gran escala en el uso de la tierra que provocan la destrucción directa de hábitats, como es el caso de la deforestación en la mayoría de los bosques húmedos tropicales.

 Contaminación considerable, ya sea intencional o accidental, como los vertidos de petróleo y las mareas negras

 La minería a cielo abierto en la que se suprimen paisajes completos, como es el caso de las arenas petrolíferas y algunas minas de carbón y de oro.

Aunque el término es debatible, han ocurrido “ ecocidio ” en diversas partes del mundo, los cuales, por su magnitud y ante el embate ecohistérico, merecen la pena estudiarse para establecer las diferencias, no sólo en cuanto a concepto, sino para dar una idea de cómo puede tergiversarse una figura al utilizarla de manera desproporcionada con respeto a la idea original, por mucho que esta sea una mera ficción.

Casos calificados como ecocidio

Arenas de alquitrán del río Athabasca, Alberta, Canadá

Las arenas de alquitrán, conocidas también como arenas bituminosas, arenas de petróleo y en Venezuela como petróleo crudo extra pesado, son una combinación de arcilla, arena, agua, y bitumen, se consideran el proyecto más destructivo del planeta. De las arenas de alquitrán se extrae un bitumen similar al petróleo el cual es convertido en un petróleo crudo sintético o refinado directamente por refinerías especializadas para obtener productos del petróleo. El petróleo convencional es extraído por medio de pozos mientras que los depósitos de arenas bituminosas son extraídos usando técnicas de seccionamiento de minería superficial, o se les hace fluir hacia pozos por medio de técnicas in situ que reducen la viscosidad del bitumen por medio de vapor y/o solventes. En promedio, el bitumen contiene 83,2% de carbón, 10,4% de hidrógeno, 0,94% de oxígeno, 0,36% de nitrógeno y 4,8% de azufre.

Es fácil deducir que su extracción requiere un operativo altamente contaminante y dañino para el medio ambiente, una operación de minería a cielo abierto en la que para separar el betún o bitumen, hace falta emplear una enorme cantidad de agua y sustancias químicas.La extracción del betún con características de alquitrán que está mezclado con la arena, tierra y arcilla que se encuentran bajo el Bosque Boreal del norte de Alberta y su mejora o transformación a crudo sintético resultó en emisiones de 37.2 millones de toneladas de gases de efecto invernadero en el año 2008, aumentando desde los 16.8 millones de toneladas en 1990.

Y esto no incluye las emisiones que resultan del refinamiento de este compuesto petrolífero y de la utilización del combustible resultante al ser empleado en casas, vehículos y fábricas. O de las emisiones asociadas a la liberación del carbono depositado en los árboles y la tierra del bosque boreal a medida que la tierra soporta el establecimiento de minas, carreteras e infinidad de conductos. La producción de petróleo de las arenas de alquitrán es la fuente de emisiones de gases de efecto invernadero de mas rápido crecimiento en Canadá.

Casos como este, sin duda ameritan la atención mundial y justifican un tratamiento especial porque alcanza las dimensiones de catástrofe ambiental. Esto, en todo caso es muy distinto, en magnitud y en calidad, del mal empleado uso del término en torno al caso del río La Pasión, Sayaxché.

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Ecocidio

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