• Ecocidio Falso en Guatemala

    ecocidio_guatemala_03

    Los profetas del ecocidio se muerden la lengua

    El concepto Ecocidio ha sido ampliamente utilizado, como una manera de identificar el nivel de daño que ha sufrido un área determinada del ambiente natural, como resultado de accidentes, descuido o, incluso, de desastres naturales cuya cauda puede afectar gravemente un ecosistema y las poblaciones que lo integran. El uso del término se incrementó desde que estuvo a punto de ser incluido como el quinto Crimen Contra la Paz dentro del Estatuto de Roma. Sin embargo, fue examinado dentro de la Organización de las Naciones Unidas -ONU- durante décadas pero excluido finalmente en 1996 a pesar de la objeción de muchos países.

    Pese a ello, los grupos ecologistas más radicales, popular y justamente conocidos como “Ecohistéricos” no han cejado en su empeño y hasta han propuesto una Ley Sobre Ecocidio, por medio de la cual se busca que las autoridades sancionen en casos de destrucción o pérdida de ecosistemas. En realidad,  de ninguna manera explican claramente en qué consistiría el tal “Ecocidio”.

    Por tanto, el Ecocidio no existe, al menos en los términos que se pretende aplicar a cualquier daño que sufra el medio ambiente. En Guatemala se ha utilizado erróneamente, porque hasta la fecha nunca, léase bien, nunca ha ocurrido un sólo hecho que merezca semejante denominación. Y sin embargo, como decimos, se ha hecho y se ha reproducido masivamente, a pesar de que se trata de un claro infundio.

    Un caso reciente es el que ocurrió en junio de 2015, cuando la repentina mortandad de peces en el Río La Pasión, a su paso por Sayaxché, Petén fue atribuida falsamente a que una empresa procesadora de aceite de palma habría arrojado el insecticida Malathion hacia las aguas del citado cuerpo hídrico. Sin embargo, más de un año después se ha demostrado que ni una cosa ni la otra ocurrieron, es decir, ni la empresa procesadora de aceite fue responsable del accidente ni se lanzó nunca el mencionado químico. Sin embargo, para los ecologistas irresponsables no fue necesario esperar los peritajes de ley. Sin más, lanzaron la propaganda negra contra la compañía procesadora y crearon un ambiente hostil hacia sus actividades.

    Por aquellos días y en medio de la oficiosa campaña de señalamientos que se desató, el propio Benedicto Lucas, director de la Comisión Nacional de Áreas Protegidas (CONAP) explicó que una causa posible era el excesivo crecimiento de material orgánico y que ello habría reducido la capacidad de los peces de disponer de las cantidades adecuadas de oxígeno, condenándolos a morir ahogados de una manera terrible.

    Pues bien, el jueves 11 de agosto de 2016 algo similar ocurrió en el lago Petén Itzá, cuando vecinos de San Andrés y San José Petén recolectaron grandes cantidades de peces de la especie conocida como Pez Blanco, oriunda de este espacio lacustre. Algunos pescadores expertos descartaron la presencia de insecticidas en este caso, al contrario de la precipitada aseveración de los “Ecohistéricos”. Por experiencia saben que después de un acontecimiento natural, como el paso de una tormenta tropical o evento similar, el movimiento del agua produce cambios de temperatura y aumenta la cantidad de desechos que se vierten sobre el lago. Un día antes el paso de la tormenta Earl se hizo sentir en esta región del país.

    Por su parte, Gerson Ochaeta, biólogo de la Autoridad Para el Manejo y Desarrollo Sostenible de la Cuenca del Lago Petén Itzá fue muy enfático: “Los peces se murieron a causa del poco oxígeno debido a que el incremento de lluvia arrastró materia orgánica que consume oxígeno del agua”.

    En este caso los ecohistéricos no pudieron hacer mayor aspaviento, como sí lo hicieron cuando ocurrió lo del río La Pasión, evidentemente porque en las cercanías del Lago Petén Itzá no opera ninguna fábrica susceptible de ser víctima de sus pobres criterios. Pero los hechos hablan por sí solos: son casos similares, con la variante de que ahora no hay posibilidad de culpar a agente químico alguno. En el caso de La Pasión no se encontró este material y tampoco se encontró en Petén, Itzá. Razones sobran, entonces, para asegurar que ambos casos tienen un origen natural: el aumento de material orgánico que restringe la capacidad respiratoria de los peces.

    Esto demuestra, como en tantos otros casos, que los falsos ecologistas actúan sin escrúpulos. No les interesa la conservación del medio ambiente ni la sobrevivencia del planeta. Lo que les preocupa es encontrar medios para justificar la financiación internacional que reciben. De nada vale para ellos, todo el esfuerzo empresarial que pueda ponerse en riesgo a causa de sus señalamientos sin fundamento, y les tiene sin cuidado que las comunidades pierdan espacios de oportunidad al enfrentarse entre sí.

    Es demasiado el daño que causan, por lo que sería conveniente exigir a las agencias internacionales que los apoyen, que promuevan un ecologismo responsable, profesional, proactivo y propositivo, en lugar de extenderles su generoso aporte, que finalmente va a parar a manos anhelantes de dinero.

    El caso que nos ocupa es elocuente. No hubo ecocidio en La Pasión y en Petén Itzá ni siquiera dieron la voz de alarma. Se ha comprobado, además, que el Malathion u otra sustancia no fueron la causa de la mortandad de peces. Y nada ha pasado en la comunidad de Sayaxché: la gente trabaja, el río se ha recuperado, la vida, esa que querían alterar para su beneficio, continúa inalterable.

    En otras palabras: Tienen que morderse la lengua las víboras viperinas del ecologismo ecohistérico.

    ecocidio_guatemala_03

    Río la Pasión, Sayaxché, Guatemala

  • Responsabilidad Social Empresarial y el Mundo

    ecocidio_guatemala05

    Logros de la Responsabilidad Social Empresarial

    Estamos en un mundo donde todo cambia a velocidad estratosférica. O quizá se deba usar un concepto más moderno y decir que avanza a velocidad digital. A Gigabytes por segundo. Y cuando hablamos de mundo, obvio, hablamos de todo: tecnología, deporte, política, ciencia, etc… también de empresas.

    En este último plano, ese avance al que se hace alusión, se observa en la manera cómo las corporaciones destinan cada vez más recursos al fomento de la Responsabilidad Social Empresarial, más que un concepto, todo un proceso que pone a prueba el carácter evolutivo de la empresa moderna.

    Es cierto que esa idea, la de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE), enfrentó serios cuestionamientos durante las últimas décadas del siglo pasado. Especialmente de los propios empresarios, quienes no concebían la importancia y, sobre todo, de los beneficios que les podía representar el destinar más recursos a temas de carácter social. Para otros, los trabajadores, nunca resultaba suficiente cualquier esfuerzo adicional que una corporación pudiese dedicar a él, su familia o su comunidad.

    Contra todo ello, la Responsabilidad Social Empresarial se ha impuesto y es una realidad ineludible en el Siglo XXI. Imprescindible, puede afirmarse. Es el resultado de haber comprendido que la exigencia de tener conciencia acerca del rol que el empresariado puede asumir respecto del propio quehacer de sus negocios era impostergable. O que el replanteamiento de sus relaciones con la comunidad, el medio ambiente y el consumidor lo han conducido a lo que hoy plantean con satisfacción: ser socialmente responsables.

    Por supuesto, no todas lo son o sus esfuerzos todavía son insuficientes, sin embargo, publicaciones serias como la revista Forbes han reconocido lo exitoso de numerosos programas de Responsabilidad Social Empresarial, tanto locales como globales, que han sido exitosos.

    ecocidio_guatemala05

    Responsabilidad Social Empresarial

    Algunos ejemplos:

    1. Programa Nacional de Reforestación y Cosecha de Agua, impulsado por The Coca-Cola Export Corporation, México.

    La franquicia mexicana de esta empresa multinacional decidió suscribir un acuerdo estratégico con la Organización No Gubernamental Pronatura, dedicada a la conservación de la diversidad biológica y con la Comisión Nacional Forestal (Conafor) para emprender una agresiva campaña de reforestación en predios ubicados en cuencas hidrológicas de importancia nacional que requerían ser restaurados. En su primer año, lograron atender 11,520 hectáreas en 18 sectores del país.

    1. Optimización de empaques: una práctica sustentable

    La Cervecería Cuauhtémoc Moctezuma de México emprendió un proyecto para reducir la emisión de gases de efecto invernadero, siendo el rediseño de su envase para volverlo “inteligente” le valió importantes reconocimientos. Como dato adicional, sus productos utilizan un embalaje fabricado con cartones reciclados.

    Este programa fue ganador del Reconocimiento a las Mejores Prácticas de Responsabilidad Social Empresarial, en el rubro Cuidado y Preservación del Medio Ambiente.

    1. Las comunidades locales como socio estratégico

    A cargo de la Empresa Natura, la cual ostenta la certificación como empresa socialmente responsable, distinción brindada por varias Organizaciones No Gubernamentales, incluyendo el Instituto Ethos de Empresas e Responsabilidade Social (Brasil), la Union for Ethical Biotrade (Suiza) y el Centro Mexicano para la Filantropía.

    Lo importante de la iniciativa de esta empresa brasileña, es haber demostrado que la sustentabilidad no está peleada con la productividad y que la buena relación con las comunidades es básico para lograr ambos propósitos. La clave es que los empaques de Natura están hechos con materiales reciclados, impresos con tintas inocuas y grabados en braile. Además opera bajo el concepto de comercio justo y cuenta con una política de carbono neutro.

    1. Propiciar el consumo de productos locales

    Los productos de Danone son una muestra de lo exitoso de este proyecto, en virtud de las dificultades que el pequeño productor enfrenta para vender sus productos a una trasnacional y sin intermediarios. Gracias a este proyecto, 45 pequeños productores de leche de Jalisco (algunos tienen apenas siete vacas) lograron convertirse en proveedores directos de una de las compañías de lácteos más importantes del mundo.

    Danone ha sido ganador del reconocimiento a las Mejores Prácticas de Responsabilidad Social Empresarial, en el rubro Cadena de Valor.

    1. Programa de Consumo Responsable de Alcohol

    Uno de  los casos más interesantes es el que desarrolló la firma Molson Coors, de Canadá. Esta cervecera canadiense ha invertido más dinero en programas de consumo responsable que en marketing de difusión de sus productos.

    Resulta que por falta de fondos, en 2008 el departamento de transporte de la ciudad de Toronto se vio obligado a cancelar su programa de transporte gratuito nocturno para aquellos que beben de más.  Molson Coors consideró que esto podría traducirse en accidentes causados por el exceso alcohol, y asumió que en parte sería responsable. Congruente con esta idea, desde ese año se encarga de suministrar transporte gratuito a aquellos que toman de más.

    A partir de ejemplos como los anteriores, se demuestra que la Responsabilidad Social Empresarial es factible y, además, una herramienta valiosa en la construcción de mejores relaciones sociales, de contribuir al desarrollo de las comunidades, a preservar el ambiente ecológico, todo lo cual contribuye, en última instancia, a mejorar la productividad de las compañías.

    Numerosas empresas desarrollan en Guatemala programas de esta naturaleza. En el caso de la industria palmera, la atención a la salud ha ocupado un lugar importante en sus programas de RSE, convirtiéndose así en un aliado fundamental en la lucha para que más guatemaltecos vivan sanamente, considerando también que en las áreas donde operan sus plantas productores de aceite de palma proliferan los problemas sociales, como la desnutrición, las enfermedades gastrointestinales y respiratorias. Si el Estado no ha sido eficiente para atender estos flagelos, ¿por qué no reconocer el trabajo que una compañía privada está dispuesta a desarrollar?

    Lejos de fomentar el odio y la división, se deben promover la armonía, la concordia y la solidaridad entre pobladores y productores. Hacia ello conducen las relaciones que promueve la industria palmera con sus programas de Responsabilidad Social Empresarial.

    1. Agrobosques y “Reforestamovil”

    Agrobosques posee un “Reforestamóvil”, que es un vehículo en el que se transportan los árboles y que cuenta con un equipo de especialistas quienes, además de llevar las plantas a las comunidades, realizan talleres de educación ambiental que incluyen la siembra y cuidados de los árboles.

    A finales de junio el equipo del Reforestamóvil capacitó a más de 150 personas de la aldea El Duraznal, Jalapa y entregó 26 000 árboles para reforestar dicha comunidad. Al igual que El Duraznal, existen más comunidades en el país que son apoyadas por Cementos Progreso a través de Agrobosques.

  • ¿Para que sirve la Responsabilidad Social Empresarial?

    ecocidio_guatemala04

    Responsabilidad Social Empresarial de la mano con el medio ambiente

    La Responsabilidad Social Empresarial o RSE por sus siglas en español, consiste en un mecanismo para “Hacer negocios basados en principios éticos y apegados a la ley. Se parte del principio que la empresa (no el empresario) tiene un rol ante la sociedad y, en especial, ante el entorno en el cual opera, los cuales le deben merecer el mayor respeto y atención.

    En principio y de acuerdo con la tradición nacional, puede parecer difícil adoptar la decisión de hacer estos negocios rentables, de forma ética y basados en la legalidad. Pero en realidad se trata de una de las decisiones más estratégicas que pueda adoptar una compañía. Y es que día a día, los hechos demuestran que las empresas que actúan en el marco de la RSE obtienen ventajas con respecto al resto de sus competidoras y aún de las que salen de su marco de acción productiva.

    ƒAlgunos de estos beneficios son:

    Generación de mayor productividad, gracias a que se proporcionan mejores condiciones para los clientes, lo cual conduce a mejor retención de público cautivo.

    ƒComo resultado de lo anterior, la lealtad del cliente al ver satisfechas sus necesidades es incuestionable. Esto se puede lograr no sólo vendiendo los productos de calidad que caracterizan a la empresa, sino mediante acciones relativamente pequeñas pero significativas. Por ejemplo:  proveerle un lugar donde pueda transmitir sus necesidades y quejas.

    Y es que está demostrado que los clientes no acuden a una firma sólo motivados por la calidad y el precio. En la actualidad ya demandan información acerca de las condiciones de producción, las certificaciones que tiene el producto, el cumplimiento de normas de impacto ambiental, etc…

    Por otro lado, el cumplimiento de los estándares exigidos internacionalmente facilita elƒ acceso a mercados. Y esto, tal como se indica en el apartado anterior, no corresponde sólo a los actores externos. Los consumidores locales juegan un papel cada vez más proactivo en este proceso.

    Esta suma de sinergias, contribuye a generar algo toral para cualquier compañía moderna y se llama Credibilidad.  la empresa que es respetuosa de las personas, comunidades, medio ambiente y la sociedad en su conjunto proyecta una reputación que le garantiza mayor sostenibilidad en el tiempo, reduciendo riesgos, anticipándose a situaciones que pueden afectar la empresa, mayor agilidad para reaccionar y adaptarse y generando confianza.

    ¿Filantropía moderna?

    Este es quizá el principal tema que aún no logra asimilar el empresariado tradicional de Guatemala. La R S E no es un acto de caridad ni de asistencialismo. Tampoco es una misión filantrópica. Estos criterios han sido colocados, durante mucho tiempo, en el tapete de las discusiones y no fue sino hasta que algunos destacados filósofos de esta iniciativa han logrado más o menos limpiar de hinojos el camino que conduce a la Responsabilidad Social Empresarial.

    La RSE, ante todo, no es una cultura filantrópica. No pretende, de ninguna manera, que las empresas se conviertan en promotoras de obras benéficas. Nunca se puede olvidar que el propósito de las empresas es obtener beneficios. El punto, entonces, está en el cómo se participa dentro de esa competencia por la rentabilidad.

    Lo primero es que las empresas deben adoptar una visión activa y responsable en cuanto al impacto de sus operaciones. Es decir, por muy legítimo que sea el afán de obtener ganancias, esto no puede lograrse pasando sobre los derechos individuales, sociales o comunales de las personas con las cuales una compañía, en su proceso de gestión productiva, entra en relación directa o indirecta.

    La R S E, entonces, es el papel que asume una firma en función del Desarrollo Sostenible de un país. Es su manera de participar en el proceso de generación del crecimiento económico, el bienestar social y el aprovechamiento de los recursos naturales a la par de la conservación del medio ambiente.

    La RSE es el rol que le toca jugar a las empresas a favor del Desarrollo Sostenible, es decir, a favor del fundamental equilibrio entre el crecimiento económico, el bienestar social y el aprovechamiento de los recursos naturales y el medio ambiente. Este equilibrio, en las condiciones dominantes en el mercado actual, es vital para la operación y sostenibilidad de cualquier negocio competitivo. Las empresas no pueden seguir siendo responsables del deterioro ecológico o del marco de pobreza en una sociedad:  deben pasar a formar parte activa de la solución y de los retos que se enfrentan como sociedad. Al fin y al cabo, es de su propio interés tener un entorno más estable y próspero.

    Acción R S E

    La empresa procesadora de aceite cuya actividad es el procesamiento de aceites de palma, entiende y practica plenamente los objetivos que persigue la Responsabilidad Social Empresarial (R S E). Su acción en este sentido radica en el impacto positivo que estas prácticas generan en los distintos ámbitos con los que la empresa se relaciona, al mismo tiempo que contribuye a la competitividad y sostenibilidad de la empresa.

    La industria palmera está plenamente consciente del entorno en el que opera. Ha demostrado tener un claro conocimiento de todo lo que rodea sus instalaciones, no solo en términos geográficos, sino en términos del conjunto de reglas, leyes que rigen su operación, y todas las actividades relacionadas con la comunidad de Sayaxché y, muy especialmente, con los residentes en las márgenes del Río La Pasión.

    Por ello, la empresa orienta sus prácticas responsables tanto hacia el interior como hacia fuera de su enterno. En cada uno de estos casos, La industria palmera ha identificado diferentes públicos interesados hacia donde puede focalizar su acción. Algunos de estos públicos interesados están a lo interno de la empresa, toda vez que sus colaboradores, en gran medida, viven en las cercanías del área. A lo externo, cultiva una relación de apoyo social con la comunidad en general.

    Un compromiso verde con Cementos Progreso

    Desde 1985 Cementos Progreso cuenta con un programa de reforestación llamado Agrobosques, el cual ha apoyado constantemente la reforestación de distintos puntos del país. Hasta la fecha el número de árboles sembrados y distribuidos asciende a 22 millones y sigue aumentando.Para alcanzar este logro, Cementos Progreso cuenta con dos viveros con una capacidad de producción de 2 millones de árboles anuales. El tipo de árbol que se produce varía acorde a las especies nativas y que predominan en la región donde se sembrarán.

    ecocidio_guatemala04

    Responsabilidad Social Empresarial

     

  • RSE cuida el ambiente y desarrollo

    Responsabilidad Social Empresarial

    Con Responsabilidad Social Empresarial se cuida el ambiente y el desarrollo integral de las comunidades

    Es bastante conocido que la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) más que una tendencia novedosa en el quehacer empresarial, es toda una plataforma estratégica para construir la necesaria interrelación entre negocios, productividad, desarrollo integral sostenible y conservación ambiental. En Guatemala cada vez son más numerosas las firmas que se han adherido a esta acción estratégica, siendo la empresa procesadora de aceite una entusiasta y decidida partidaria de la RSE.

    Una de las formas concretas en que la industria palmera ha contribuido eficazmente a preservar el medio ambiente donde opera (cercanías del Río La Pasión a la altura del municipio de Sayaxché, Petén) es haciendo honor a su nombre. Es decir, la reforestación permanente y constante del área boscosa es uno de los pilares sobre los cuales se asienta no sólo el quehacer productivo de la empresa, sino la efectiva relación que mantiene con la comunidad de este sector del norte guatemalteco.

    Reforestar, como parte del amplio programa de R S E que ha sido asumido por la industria palmera como parte de su amplio programa medioambiental, por medio del cual se ha logrado crear un equilibrio armónico que le permite asegurar la estabilidad del área productiva sin entrar en conflicto con las necesidades de los comunitarios. De esta manera, la industria palmera, pescadores, agricultores, colaboradores y población Sayaxchense en general han logrado interactuar como una gran familia que se ayuda, que convive y que se beneficia mutuamente.

    Consolidar esta relación es parte de los propósitos de la industria palmera. Se sabe que hay intereses de diverso tipo que han pretendido dañar este vínculo exitoso, pero afortunadamente los hechos postivos rebasan con abundancia a los negativos. Lo importante, en última instancia, es que la industria palmera puede producir tranquilamente, sabiendo que está cumpliendo con los estándares a los que está obligada, y sobre todo de saberse actora del propio destino de la población de Sayaxché, Petén.

    La pirámide de la R S E

    Para lograr construir toda esta esencial relación, la industria palmera ha sido capaz de desarrollar varias acciones que recomiendan los programas de Responsabilidad Social Empresarial. Uno de ellos, por ejemplo, nace de la necesidad de delimitar el impacto interno y externo que tiene la empresa. Este principio es toral para construir la llamada pirámide de la Responsabilidad Social Empresarial, tal como se denomina a la herramienta que ha sido creada con el propósito de ayudar a las empresas a definir sus propias áreas de acción en términos de responsabilidad social empresarial. Es una técnica sencilla, pero muy efectiva, para definir los criterios para que el sector empresario pueda definir sus criterios para priorizar los programas de RSE que habrá de emprender.

    En el área interna de la pirámide, se definen los valores, misión y visión y, sobre todo, la transparencia que  en adelante definirá el actuar de la empresa. Estos valores y demás, deberán incidir directamente sobre los actores internos (colaboradores) para que materialicen con su conducta responsable en el proceso de producción, los principios que han inspirado a  la empresa a actuar de una manera socialmente responsable. En cuanto a la parte externa de la pirámide, aquí se deberán ubicar las prácticas precisamente externas, que estarán vinculadas a toda la cadena productiva (proveedores, consumidores / clientes) Aquí se deben contemplar y abarcar temas como el respeto al medio ambiente, las comunidades que los rodean y al Estado en cuanto a su participación dentro del proceso de desarrollo.

    De adentro hacia afuera

    la industria palmera, como empresa socialmente responsable asumió desde el principio que debía adoptar esta conducta, en primer término, desde su interior porque su principal responsabilidad es con sus colaboradores, quienes, al fin y al cabo, hacen posible que el negocio sea exitoso.

    El objetivo principal de este nivel de responsabilidad obedece al ideal de construir una empresa sin problemas internos, donde sus colaboradores se identifican con ella y sus políticas y que, sobre todo, mantiene una trayectoria transparente en términos del cumplimiento de la ley. Todo esto garantiza el mayor éxito en el resultado de sus acciones y le provee mayor legitimidad a sus prácticas a lo externo.

    Entonces, cumplir con todos los requerimientos internos, le permite a la industria palmera enfocarse hacia la dimensión externa y tratar de lograr el mayor impacto positivo. Esto nace de una lógica sencilla: si una empresa adopta valores éticos, promueve la transparencia en las operaciones que realiza y cumple con todos los requerimientos legales, obviamente transmite mayor confianza a lo externo con sus proveedores, clientes, gobierno y con la sociedad en su conjunto. Esto facilita que al ampliarse el círculo de influencia de la empresa, esta pueda actuar buscando generar una vinculación con los planes de la comunidad cercana. Por ende, se vinculará con los planes municipales, los planes departamentales, y finalmente, participar en los planes de nación.

    Para la industria palmera ha sido básico lograr que estas prácticas sean parte de su estrategia empresarial, de su propia forma de hacer negocios los 365 días del año y una vía para que todos los colaboradores de la empresa aprendan a vivor esta nueva cultura empresarial y lograr que estas personas contribuyan conscientemente y con sus acciones al éxito de las empresas, convirtiéndolas en empresas líderes y ejemplos dignos de seguir.

    Poniendo en práctica estas ideas, las empresas como la industria palmera han logrado determinar la correlación existente entre pobreza, mercado y competitividad, así como el efecto retroactivo que esta cadena crea. Si en Guatemala se desea lograr que todas las empresas sean competitivas, éstas deben empezar por crear las condiciones adecuadas de mercado, lo cual implica desde acciones de cumplimiento con el régimen legal hasta la participación en políticas de Estado. De lo contrario, lo más seguro es que se puede caer en un círculo vicioso que conducirá a afianzar la pobreza en el país.

    Responsabilidad Social Empresarial

    Responsabilidad Social Empresarial

  • ¿Qué es un ecocidio? ¿Como Afecta a Guatemala?

    Ecocidio, Guatemala

    Pero en serio… ¿Qué es un ecocidio?

    A menudo suele ocurrir que a algunas personas les da por repetir aquellas palabras, frases o conceptos que, de pronto y sin saber cómo, se han puesto de moda en el ambiente donde se desenvuelven. Ahora, precisamente en 2016, es común escuchar en boca de mucha gente común, ciertas palabras como “Cooptación”, “Refundación del Estado”, “Pacto Colectivo” o “Ecocidio“. Lo más frecuente suele ser que al preguntarles acerca del significado de tales conceptos, la generalidad lo desconozca de manera precisa.

    Uno de los casos más frecuentes tiene que ver con el último mencionado: Ecocidio. Mientras en otras latitudes es utilizado de manera apropiada, con sus características y delimitaciones técnicas, aquí en Guatemala es empleado de manera arbitraria, superficial e inapropiada. Casi se puede afirmar que quienes lo mencionan ni siquiera tienen una idea clara de qué significa, pero igual lo repiten hasta la náusea. Y una razón es que aquí nunca ha ocurrido un hecho que merezca semejante calificativo. Ni siquiera lo acontecido el año 2015 en el río La Pasión, el cual se encuentra en pleno proceso de recuperación.

    La realidad es que la verdadera figuración del ecocidio es terrible. Verdaderamente catastrófica, generalmente irreversible y dañina no sólo para especies vegetales o animales sino, sobre todo y principalmente, para los seres humanos. Nada de esto, reiteramos, ha acontecido jamás en Guatemala. Por ello, consideramos importante ilustrar acerca de algunos accidentes ecológicos que, esos sí, merecen el calificativo que nos ocupa.

    Primer ecocidio: Vietnam

    Ocurrió en los años 60, precisamente durante la guerra de Vietnam, cuando el uso de defoliantes como el “Agente Naranja” por parte del ejército de Estados Unidos destruyó bosques tropicales, contaminó cuerpos de agua extensos y, en general, causó daños a los ecosistemas que hasta hoy se consideran irreversibles.

    Se estima que solo entre 1960 y 1971 los aviones lanzaron unos 80 millones de litros de herbicidas sobre 2.5 millones de hectáreas de bosque, suponiendo que al defoliar los árboles le quitaría a las guerrillas del Vietcong sus escondites y, a la vez, las cosechas para su alimentación. De estos herbicidasl el llamado agente naranja es uno de los más poderosos, del cual se calcula que 100 gramos del mismo son suficientes para contaminar el agua de una ciudad y matar a entre 8 y 10 millones de personas. Lo que está comprobado es que este producto ocasionó daños irreparables a la flora y fauna y que las tierras tardarán siglos en recuperar su fertilidad. Sin embargo, lo más grave fue el daño ocasionado a las generaciones posteriores de vietnamitas (e incluso de soldados norteamericanos) quienes han presentado desde problemas mentales hasta unos 500 mil niños nacidos con deformidades y enfermedades congénitas.

    Segundo ecocidio: Isla de Pascua

    Esta isla de Chile pero ubicada en la Polinesia, en medio del océano Pacífico es particularmente famosa  por las enormes estatuas en piedra que fueron construidas por una civilización de polinesios migrantes quienes, nada previsores, se dedicaron a consumir todos los recursos a su alcance y a degradar su suelo. Mientras más aumentaba la población, se dedicaban más a la caza, a la pesca, a la recolección de frutos y a la tala desmesurada de los bosques.

    Obviamente, con ese ritmo de consumo también los recursos escasearon desmesuradamente. En especial, el hecho de talar los bosques era con el fin de destinar esos productos a la construcción de estatuas, lo cual incidía en la aridez de la tierra, se perdía la capa fértil. Así, al enfrentar una terrible hambruna y cada vez con menos acceso a siembras para sobrevivir, clamaron a los dioses y les ofrecieron construir estatuas aún más grandes. La materia prima principal a utilizar en esta labor era la madera, para lo cual derribaron los pocos árboles que iban quedando con el consiguiente aumento de erosión de la tierra. Ante la falta de alimentos, se convirtieron en antropófagos hasta que la sociedad colapsó de manera abrupta. Habían cometido un terrible ecocidio.

    Tercer ecocidio:  Derrame en el delta del río Niger: 

    Durante medio siglo la extracción de petróleo en Nigeria por parte de empresas trasnacionales con muy poca supervisión, principalmente la Shell, ha dejado cicatrices espantosas en lo que fue un oasis de vida. Los pobladores de las zonas petroleras de este país sufren ahora los rigores más terribles de la pobreza extrema, porque aguas y suelos fueron envenenados por años y años a causa de derrames del crudo, por los cuales nadie se ha responsabilizado. A ello se le debe agregar la pérdida de cosechas debido a las lluvias ácidas que produce la quema continuada de gas.

    La Shell ha operado en el delta del Niger y en el territorio Ogoni la resistencia llevó a que la compañía abandonara la extracción de petróleo, pero para entonces ya habían numerosos terrenos y esteros totalmente contaminados. Nigeria solía ser un territorio abundante en manglares, agricultura muy intensa. Sin embargo, todo ello prácticamente fue barrido a causa de la actividad petrolera irresponsable, que permitió una y otra vez que se produjesen derrames de crudo.

    Efectos de un real ecocidio

    Hechos como los anteriormente descritos son responsables del deterioro de la biodiversidad y de las severas amenazas para la vida misma, en regiones donde verdaderamente han ocurrido ecocidios. Las consecuencias para la fauna silvestre son de las más conocidas y alarmantes. Se consideró durante mucho tiempo (1500 -1850) que una especie de ave desaparecía para siempre, cada 10 años. A partir del año 2000, la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO) ha señalado que “el 70% de las principales reservas pesqueras del mundo ha desaparecido o están sobre explotadas. Las especies silvestres se están extinguiendo hasta 100 veces más aceleradamente. Cada minuto desaparece una especie”.

    En cuanto a la cubierta vegetal, cada año cerca de 2,300 kilómetros de tierra fértil se convierten en desierto. Otros 77,500 kilómetros son destruidos o seriamente agotados. La cuarta parte de la superficie terrestre está amenazada por la desertificación irreversible, en buena parte debida al trabajo agrícola irresponsable que practican algunas comunidades campesinas.

    Así las cosas, tenemos elementos categóricos para preocuparnos por el destino de la naturaleza, pero también para discernir entre amenazas reales y amenazas ficticias, como las que proclaman algunos grupos y personas que gritan ecocidio a la menor oportunidad, evidentemente empeñadas en destruir la producción responsable, en aras de aviesos e inconfesados intereses particulares.

    Ecocidio, Guatemala

    RSE para Combatir el Ecocidio en Guatemala

  • Ecocidio, Sayaxchè y RSE

    Sayaxchè, RSE

    Es posible la productividad responsable

    La tendencia actual en las empresas es a modificar sus patrones de productividad, dejando de lado las antiguas y obsoletas visiones de que el objetivo esencial de una compañía era el lucro y nada más. Gracias al auge de los modelos de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) esa perspectiva ha dado un giro rotundo, y ahora, cuando nos acercamos al fin de la segunda década del Siglo XXI, se puede afirmar que nos encaminamos hacia un paradigma cada vez mejor consolidado en cuanto a este modelo.

    Es un hecho comprobado que ahora las empresas juegan un papel activo frente al reto que les impone el mundo actual, al desempeñar roles que tradicionalmente estuvieron asignados a otros actores, como es el caso de participar directamente de los procesos de desarrollo económico, social y, sobre todo, ambiental de manera sostenible. Los ejemplos al respecto de las exitosas iniciativas en este sentido son abundantes. Las compañías ahora se esfuerzan por elaborar productos amistosos con el medio ambiente y la sociedad, como parte de ese compromiso con el desarrollo sostenible, el cual se conjuga como un factor de éxito empresarial. Es decir, mediante sus programas de Responsabilidad Social Empresarial, las corporaciones no sólo buscan tener incentivos éticos sino también, ¿por qué no? de tipo económico.

    Aunque no existe una definición de Responsabilidad Social Empresarial universalmente aceptada,  la más utilizada es la propuesta en 2005 por el Foro de Expertos en RSE. “La responsabilidad social de las empresas es, además del cumplimiento estricto de las obligaciones legales vigentes, la integración voluntaria en su gobierno y gestión, en su estrategia, políticas y procedimientos”.

    A partir de lo anterior, se puede afirmar que una empresa es socialmente responsable cuando responde satisfactoriamente a las expectativas que sobre su funcionamiento tienen los distintos grupos de interés, especialmente las poblaciones vinculadas con el entorno donde se desarrolla la producción.

    En Guatemala esto lo ha tomado muy seriamente como referencia la empresa procesadora de aciete de palma, porque su actividad tiene relación directa con su entorno social y natural. Es decir, en sus procesos se involucran tanto lo ecológico como lo humano, y ambos elementos les brinda la atención necesaria.  La industria palmera entiende que la RSE se refiere a cómo las empresas son gobernadas respecto a los intereses de sus trabajadores, sus clientes, proveedores, sus accionistas y su impacto ecológico y social en la sociedad en general. Todo esto implica un diseño estratégico que se integra a la gestión de la compañía, tanto en los procesos de toma de decisiones como en las operaciones propiamente dichas

    El compromiso de la industria palmera en este sentido está claramente definido. Sus personeros comprenden perfectamente que el éxito de sus operaciones comerciales está relacionado con el éxito en el manejo ambiental y de las buenas prácticas que mantienen con sus vecinos, quienes en su mayoría son también empleados de esta compañía productora de aceite de palma.

    Y esto no es una reacción ante los infundados señalamientos de responsabilidad en el accidente ocurrido el año 2015 en el Río La Pasión, cuando una serie de factores contribuyó a que una numerosa cantidad de peces pereciera repentinamente. No, la responsabilidad social de la industria palmera viene desde el momento mismo en que inició operaciones en las cercanías de dicho cuerpo hídrico, lo cual incluye medidas de prevención estrictas para evitar, precisamente, que ocurriese un incidente de la magnitud que se le pretende imputar.

    Acciones presentes

    La industria palmera desarrolla campañas permanentes de conservación y recuperación del patrimonio forestal de Sayaxché, Petén. Sin embargo, su gestión ambiental no se limita exclusivamente a lo relacionado con su actividad productiva. Precisamente, por ser responsable, este aspecto medioambiental se extiende a la mitigación de los impactos negativos y potencializar los positivos.

    Por ejemplo, es un hecho que en el proceso de producción del aceite de palma pueden ocurrir efectos adversos al ambiente, y eso está muy claro para la industria palmera. La generación de algunos residuos, por ejemplo, es inevitable y es parte de este aspecto negativo. Sin embargo, ello conduce a la necesidad de desarrollar con mayor agresividad la reforestación, con lo cual se mitiga y minimiza cualquier impacto adverso a la naturaleza.

    Esto tiene varias ventajas, no siempre tomadas en cuenta: la comunidad puede mejorar su calidad de vida, tener acceso a posibilidades que le eran negadas cuando su entorno era estrictamente selvático e improductivo. Además, se beneficia de otros programas sociales en salud que la empresa ha impulsado y los cuales, hasta hace unos 15 años, sólo podían obtenerse si se tenían las condiciones, el tiempo y los recursos para viajar hasta la cabecera de Petén.

    Y para la empresa representa una ventaja la reducción de costes que representa el tener siempre un entorno adecuado, que puede generar acceso a materias primas locales, por supuesto, administradas responsablemente. En otras palabras, al mejorar la eco-eficiencia de la organización, se reduce la cantidad de recursos necesarios para realizar el mismo producto o servicio, lo cual no ocurriría si se manejase irresponsablemente el recurso natural al alcance.

    Sin embargo, esto no significa que la industria palmera se ocupe únicamente de la reforestación de la materia prima que le beneficia directamente. Al contrario. Consciente de que la población de Sayaxché vive, además de la pesca, de la producción agroforestal, también promueve la recuperación de bosques madereros donde abundan el cedro, caoba y Santa María y otras de importancia como el chicozapote, jovillo, luín, guasibán y cola de marrano.

    Por otro lado, la generación de residuos  se convierte en una fuente adicional de recursos para la población, porque los mismos pueden ser vendidos a otras compañías en calidad de materias primas y obtener así algunos ingresos que contribuyan a mejorar su nivel de vida.

    El manejo ambiental que desarrolla la industria palmera mediante sus programas de RSE, a pesar de las acciones de desprestigio emprendidas por grupos irresponsables, no sólo ha contribuido a mejorar su reputación sino que esto ha sido un factor determinante para acceder a nuevos mercados y conseguir más clientes. Afortunadamente, no todo el mundo piensa únicamente en función de aprovecharse de la buena voluntad de los comunitarios. la industria palmera continuará respetando los derechos sociales, laborales y medioambientales, promoverá siempre el diálogo transparente y, sobre todo, actuará con la certeza de estar contribuyendo a construir un Sayaxché cada vez más humano y desarrollado.

    Sayaxchè, RSE

    Sayaxchè, RSE